lunes, 17 de octubre de 2011

Asando la manteca

RTVE arrancó 2007, el último año ante de la crisis económica, con un ERE que afectó a 4.150 de sus trabajadores. Sin embargo, la pionera en esto fue Antena 3 con el despido de 300 de sus empleados en 2003, cuando la crisis ni estaba ni se la esperaba. La fusión entre Telecinco y Cuatro, este mismo año, ha puesto en la calle a unos 130 profesionales del canal que Prisa no supo sacar adelante. Antes, Localia echó la persiana y mandó al paro en 2008 a otros 300 empleados. Lo mismo que decenas y decenas de deficitarias televisiones locales, repartidas por toda España, como ahora se barrunta en las que quedan abiertas y ligadas a gobiernos municipales, caso de Onda Jerez.
  Suma y sigue. En Asturias, el Gobierno de Álvarez Cascos ha colocado la soga al cuello de una televisión autonómica abocada al cierre: los 100 trabajadores de la plantilla temiendo tumbarse de lunes a domingo al sol, y otros 400 de productoras externas del Principado entrenándose para sellar la cartilla del paro. La misma hoja de ruta para cientos de compañeros de canales temáticos y de la TDT ahogados en la marea de la fragmentación,  rematados por un tsunami de la crisis que abate a las empresas televisivas del mundo occidental: ahí está la sacrosanta BBC anunciando planes para la supresión de 2.000 empleos de aquí al 2017, el cierre de instalaciones y la reducción de su programación.
   Con la que está cayendo y con lo que vendrá, no es de recibo que la Forta silbe y mire para otro lado cuando Uteca -la patronal de las cadenas privadas- plantea que las autonómicas emitan una única programación con desconexiones para cada territorio, además de pedir que sigan el ejemplo de TVE y eliminen la publicidad. Las autonómicas agrupadas en la Forta responden esgrimiendo que se trata de una propuesta que “no se le ocurre ni al que asó la manteca”. Lo dicen mientras las deudas de sus canales escalan rumbo de los 2.000 millones de euros, con unos presupuestos anuales conjuntos que rondan la misma cantidad y con una plantilla global de 12.000 empleados. De ellos, casi 5.000 entre las radiotelevisiones catalana y andaluza, un número similar al del conjunto de RTVE y a años luz de distancia de la cifra de empleados que suman Antena 3, Telecinco y Cuatro.
   Entre la propuesta lanzada por Uteca –siempre mirando su beneficio propio- y el reciente grito de la política Rosa Díez –“Que se cierren ya todas las televisiones autonómicas”- seguro que existe un punto intermedio. Que en las autonómicas esquiven entrar en el debate y aboguen por un ‘virgencita que me quede como estoy’ sólo va en su contra. Porque, lo quieran o no, en 2012 el ambiente televisivo olerá a manteca asada.

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