martes, 11 de octubre de 2011

Chistes sin gracia

No busque por España, sea la comunidad autónoma que sea, un hospital público infrautilizado, con los médicos completando crucigramas, los quirófanos vacíos, las salas de espera cogiendo polvo y sus cafeterías cerradas por falta de clientela. No hay ni uno. Hagan ahora, la misma búsqueda, pero para localizar una infraestructura de comunicaciones pagada con dinero público -el suyo y el mío- fracasada y sin usuarios. La lista de aeropuertos sin tráfico de aviones -directamente- o con aterrizajes y despegues que se cuentan con los dedos de una mano cada vez es mayor. Estaciones del AVE donde las aves se posan en las catenarias por falta de circulación de trenes de alta velocidad empiezan ya a surgir. Lo mismo en faraónicas autopistas de peaje de acceso a grandes ciudades muy resultonas pero esquivadas por los automovilistas y sus vehículos.
   En Lepe, durante años -y no es un chiste-, se ha soñado con acoger al aeropuerto de la provincia de Huelva. Al final, el bienvenido Mr. Marshall ha pasado de largo -por poco, todo sea en honor a la verdad- y la localidad de Cartaya acogerá -según el ministerio de Fomento- el aeropuerto onubense. Como andamos que lo tiramos, y pese a que a menos de 100 kilómetros de la capital de la provincia se encuentra el gran aeropuerto de Sevilla-San Pablo o la terminal del AVE Madrid-Sevilla, hay quien todavía tiene ganas de invertir dinero público en las pistas de Huelva.
  Como en la diputación provincial son unos máquinas, allí tienen ya contratado hasta a un asesor en materia de aeropuertos. Responde al nombre de Francisco Rodríguez Donaire, acaba de aterrizar en el cargo -nunca mejor dicho-, su nómina anual asciende a 35.000 euros y -que se sepa- sus conocimientos en materia aeroportuaria son similares a los de Cristiano Ronaldo sobre literatura alemana contemporánea en el periodo entreguerras. Francisco, en las filas del PSOE tras una espantá de Izquierda Unida, tiene eso sí, experiencia en agujeros económicos en cuentas públicas, que esto sí está muy ligado a aeropuertos en crisis construidos con dinero de todos. Durante sus mandatos en el Ayuntamiento onubense de Valverde del Camino -apenas 12.000 habitantes- dejó crecer la deuda municipal hasta los 55 millones de euros. Todo un buen gestor, no obstante, en comparación con el ayuntamiento gaditano de Villamartín -con un censo prácticamente idéntico-, donde los números rojos se sitúan en los 16 millones. Allí, el nuevo equipo municipal del Partido Andalucista, ha localizado facturas de protocolo -comidas y copas- del anterior alcalde socialista que suman 27.000 euros en un único año. Insuperable, como la marca del brandy que a buen seguro regó las tertulias posteriores a los almuerzos pagados con la Visa del pueblo. 
  Pero en Valverde del Camino y Villamartín son unos becarios en comparación con el Ayuntamiento de Los Barrios, en el campo de Gibraltar. Al alcalde andalucista de la localidad no le ha quedado otra que despedir a Maria de los Ángeles Galán, una auxiliar administrativa del consistorio que cobraba 73.000 euros brutos anuales, o lo que es lo mismo, el doble de sueldo que el primer edil de la ciudad y que, ahora, la ha puesto de patitas en la calle. Para aderezar el sainete, a María de los Ángeles la contrató su esposo. Lo hizo en 2006 pero su mujer no apareció por la oficina para estrenarse hasta 2009. Y, para colmo, desde la primera nómina se llevaba 200 euros  en concepto de trienios y antigüedad. Pueden que nos falten aeropuertos, trenes de alta velocidad y autopistas pero de caraduras y sinvergüezas, de momento, vamos bien surtidos y somos potencia mundial.

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