martes, 29 de noviembre de 2011

Alternando con la Visa

Miguel Ángel Domínguez pagó en febrero 3.685 euros en un burdel de las afueras de Sevilla. El ex alcalde de Valverde del Camino se dio un homenaje en toda regla un par de meses antes de perder el bastón de mando del ayuntamiento onubense. Nada que objetar si no fuera porque la comanda erótica-festiva fue abonada con una tarjeta Visa Platinum de su municipio. Municipio donde, como se imaginará, las arcas andan en números rojos y con un agujero que ni el de la capa de ozono: 54 millones en el debe.   Miguel Ángel Domínguez se ha visto obligado a dejar su puesto como delegado provincial de Obras públicas y Vivienda de la Junta de Andalucía al revelar la prensa su visita relámpago a la casa de relax. Pero no se crean, que al personaje le ha costado despegarse del cargo. Nada más cantar la gallina y el extracto de la Visa, Domínguez ofreció una rueda de prensa mañanera con toda la normalidad del mundo, como si aquí no hubiera pasado nada, en la que por supuesto no despachó su renuncia por el escándalo que protagonizaba. Sin embargo, alguien con dos dedos de frente y tres de vergüenza torera hizo su trabajo y la dimisión del interfecto llegó en sesión vespertina a través de un comunicado.
   Domínguez -llame a los de El club de la comedia- explicó que tiraba la toalla pero con "la conciencia muy tranquila" y que se considera "una persona íntegra tanto en el ámbito público como en el privado". Por supuesto, como 9,9 de cada 10 políticos pillados por la prensa con el carrito de los helados, ataques contra el mensajero al bramar que se trata de una "información falsa" que "atenta" contra su "honor personal" y por la que emprenderá "acciones legales". El ex al cuadrado onubense no es el único dirigente político que deja este año los bártulos y oropeles oficiales tras un episodio poco edificante. Recuerde si no a Casimiro Curbelo, el senador canario detenido por la policía tras montarla una noche sofocante del pasado verano en una ardiente sauna madrileña. O el todavía sin identificar concejal de un pequeño pueblo madrileño que ha gastado 6.000 euros en servicios pornográficos vía teléfono móvil.
   La oposición andaluza ha propuesto, al calor de la película erótica de Domínguez suprimir las tarjetas de crédito con cargo a las instituciones públicas. Los sufridos votantes se conforman con que se prohiba su uso en casas de relax, saunas, barras americanas, whiskerías y clubes de alterne y masajes. Y es que con estos mimbres a nadie extraña que la grave crisis de la prensa y las revistas no afecte a El Jueves y, menos aún, a sus dibujantes y guionistas.

1 comentario:

katty caceres dijo...

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