lunes, 7 de noviembre de 2011

Dimensionar o redimensionar

Hágame caso: cuando escuche en la misma frase la palabra televisión acompañada de pluralidad, calidad, servicio público o independencia póngase en lo peor y acertará. Si lo oye durante la campaña electoral, ya ni le cuento. Hoy en el cara a cara Rajoy-Rubalcaba es harto improbable que se dedique ni un segundo a la política audiovisual, aunque éste sea luego un tema recurrente y arma arrojadiza en la legislatura, como así ha sido desde que Suárez sacó a España con fórceps de un túnel dictatorial. Mire si no a Zapatero, que anda convencidísimo de que deja a una TVE clon de la admirada BBC, exceptuando por supuesto a Cine de barrio, que en eso tenemos la exclusiva mundial. Ignora que cuando desembarcó como presidente del Gobierno en 2004 los programas con más audiencia de La 1 eran prácticamente los mismos que los de este 2011 que cierra su agónica presidencia. Pero clónicos y repetidos, oiga. No hay más que escrutar el top ten de los más vistos en cada año: cinco partidos de fútbol, un Telediario, el incombustible y renacido Festival de Eurovisión y un episodio de la modélica Cuéntame. El único cambio radica en que hemos sustituido de los puestos de honor un capítulo de la innombrable pero familiar Ana y los siete por otro de la medianamente correcta Águila roja.
   PP y PSOE han presentado sus programas electorales, esos que hay que sacar por exigencias del guión cuando se acercan los comicios. Aunque le sorprenda, ambas formaciones casi coinciden en su receta para las televisiones públicas en el periodo 2012/16. Los socialistas quieren “dimensionarlas” y los populares pretenden “redimensionarlas”.  Del programa del PSOE hay premio para el experto televisivo que sepa descifrar qué han querido decir cuando afirman que “hay que asegurar a futuro su adecuada financiación en el futuro”. Tal cual, sin acompañamiento de libro de instrucciones o diccionario. Los populares no se cortan y hablan sin ambages de dejar entrar al capital privado en las autonómicas para intentar detener su sangría de pérdidas muchimillonarias. Ya se sabe que verá un spot de Mercadona en televisión antes que un canal de la Forta con beneficios.
 UGT saltó a degüello del programa del PP sobre TV incluso antes de imprimirse. El sindicato esgrime que el capital privado es “contrario a una televisión pública independiente” y que de paso “desnaturaliza la naturaleza de servicio público”. Gran descubrimiento. Lo que, de verdad, desnaturaliza y es contrario a una televisión pública independiente -caso de la Corporación RTVE, sin ir muy lejos- es dejar en sus consejos de administración varios asientos a los representantes sindicales. Quizá lo que habría que dimensionar y redimensionar durante la próxima legislatura –seamos periodísticamente incorrectos- son las atribuciones y el papel de los sindicatos en las televisiones públicas.

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