martes, 22 de noviembre de 2011

Mi desconocida ex-amiga

La campaña electoral de estas pasadas generales ha sido modélica en dos asuntos: los insultos y descalificaciones personales han brillado más bien por su ausencia en el rifirrafe político y -telefoneen a los del Libro Guinnes de los récords- no se recuerda que ninguno de los principales candidatos haya sacado a pasear los fantasmas de la Guerra civil española. Sólo por esto merece la pena sacar pecho, haya ganado o perdido su partido, aunque ya se sabe que en unas elecciones nadie pierde y, menos aún, le da por dimitir.
  Desde hace meses, a través del Facebook de Breikin Nius, he debatido en al menos tres ocasiones con una activa militante/simpatizante del PSOE sevillano a la que tenía agregada como amiga, aunque nunca nadie -excepto las redes sociales- nos había presentado. Nuestras posturas ideológicas en asuntos como la educación se encontraban más bien en las antípodas. En otra ocasión le afeé que escribiera "la diferencia entre los demócratas y la derecha...". Ya ve, nada de otro mundo.
  Hasta la resaca electoral. Mi amiga de Facebook, muy pegada a la campaña de Alfonso Guerra en la batalla por Sevilla ganada por el candidato socialista, subió ayer a su muro una imagen del No-Do y el aguila imperial franquista para celebrar, según anotó, el regreso del "lagarto" en un 20-N. Mi respuesta a lo suyo fue más bien breve: "Esto está fuera de sitio y es impropio de demócratas".
  Hoy ha replicado a mi mensaje, subrayando: "Lo pongo porque así lo veo, son los mismos con distintos collares". Mi respuesta ha sido casi idéntica a la anterior: "Lo reitero: está fuera de sitio y es impropio de demócratas socialistas", a lo que su respuesta ha venido a ser que en su muro de Facebook "no se puede criticar al anfitrión". Cosas de las redes sociales: sin haberla conocido en la vida, ya tengo una ex-amiga.

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