viernes, 4 de noviembre de 2011

Premio Nacional de Tongovisión

El Ministerio de Cultura ha concedido hoy el Premio Nacional de Televisón a los Informativos de TVE. Se trata de la tercera edición de unos galardones que en anteriores convocatorias también recayeron en series y programas de la cadena pública o en profesionales cuya carrera se desarrolló en exclusiva por los estudios de Prado del Rey: Chicho Ibáñez Serrador y la tvmovie 23 F: el día más difícil del rey -ex aequo- y Cuéntame.
  El fallo de hoy no puede ser más desafortunado, sin entrar a valorar o no la solidez y los merecimientos de los servicios informativos de TVE. La sombra del tongo y el apaño rodean tristemente a un Premio que ha echado a andar hace un par de años y cuya imagen queda ahora por los suelos.
   Primero, por el momento elegido para darlo a conocer, el primer día de una campaña electoral y cuando el principal partido de la oposición acusa desde hace meses y meses a TVE de remar a favor del Gobierno socialista. Segundo, porque -extrañamente- se ha adelantado la fecha del fallo en comparación con las dos ediciones anteriores: el primer año se concedió el 21 de diciembre y en 2009 se hizo público el 19 de noviembre. Parece, por tanto, que había cierta prisa para perpetrar el fallo antes de los comicios fijados para el 20-N. Tercero, y aquí está el meollo de la cuestión, la nómina de quienes han integrado el jurado del Premio Nacional de Televisión: cuatro son cargos de confianza del ministerio de Cultura de Ángeles González Sinde; a ellos se suman Alicia Gómez Montano, ex subdirectora de Informativos de TVE y ex directora de Informe semanal; Carmen Caffarel, la primera directora general de RTVE de la era Zapatero; Lolo Rico, creadora del mitico programa de TVE La bola de cristal y otros infantiles de la cadena pública; y Manolo Campo Vidal, ex presentador del Telediario de TVE, amigo de la ministra de Cultura y cuyo último programa fue emitido, coincidencias de la vida, por TVE.
   Como ve, el Premio Nacional de Televisión estaba cantado, radiado y hasta televisado de antemano, gracias a un jurado donde prevalecen el Gobierno y los profesionales vinculados muy directa o indirectamente a TVE y donde la independencia brilla por su ausencia. A la vista del fallo de hoy, los desprestigiados Premios de la revista TP -hasta ahora el culmen del reparto previo entre cadenas- pueden reconsiderarse como unos galardones justos y sólidos.

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