jueves, 1 de diciembre de 2011

El discurso del rey

Por muchas razones, quizá demasiadas, el tradicional discurso de Nochebuena del rey por televisión está levantado más expectación de la habitual a poco más de tres semanas vista de la cita. Para empezar, por motivos obvios del año que dejaremos atrás. Un 2011 en el que la crisis económica se ha agravado aún más si cabe en España, con cinco millones de parados ya oficiales y un millón y medio de hogares con todos sus miembros sin trabajo. Un año tan negro en lo económico que ha dejado incluso en un segundo plano el anuncio del fin de ETA tras cuatro décadas de terrorismo y terror.
   El discurso del rey Juan Carlos guarda, si me lo permite, algún paralelismo con la película ganadora de los Oscar de este año y protagonizada por Colin Firth encarnando a Jorge VI. Si el monarca británico tuvo que hacer frente a las penurias de su pueblo por la II Guerra Mundial a través de las ondas de la BBC, el español abordará la muy delicada situación económica de un país que seguirá atento por televisión su mensaje.
   Además, el cambio de Gobierno justo en la víspera de la intervención televisiva del monarca provocará que su texto pase, indefectiblemente, por las manos del ejecutivo saliente. Una situación que nunca hasta ahora había sucedido: el mensaje elaborado durante un Gobierno socialista será difundido con un gabinete de populares en el poder. Habrá también interés, por supuesto, por conocer si el rey aborda sus lógicos achaques de salud o los quebraderos de cabeza que han llevado a la Casa Real los negocios del duque de Palma. Como en El discurso del rey, el rey no vacilará. Delo por hecho. Y, en todo caso, siempre mejor yerno horríbilis que annus horribilis.

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