domingo, 30 de enero de 2011

Suena el teléfono

Winston Churchill sentenció a mediados del siglo XX que la democracia es ese régimen político en el que si llaman a la puerta de tu casa a las seis de la mañana sólo puede ser el lechero. Si el estadista británico viviera en la España el siglo XXI modificaría la que es una de sus más celebres frases para gritar con desesperación: "Si en democracia llaman por teléfono a tu casa a la hora de la siesta, día sí día también, sólo puede ser Jazztel".
   Y no sólo Jazztel, pero en mi caso esta compañía me ha cogido cariño, mucho, desde que hace justo un año decidí contratar el servicio de teléfono fijo y ADSL con una empresa de la competencia. Los chicos de Jazztel lo tuvieron que tomar como una afrenta personal, porque desde entonces no paran de llamarme a casa ofreciéndome el oro y el moro -con perdón para los polìticamente correctos- para que deje a mi operador y me pase a ellos. Indefectiblemente, sus telefonazos suenan en casa a eso de las 4 de la tarde, aunque últimanente los realizan más tarde porque mi horario laboral ha cambiado y a esa hora ya no me pillan. Pero no me escapo de sus tentáculos. La penúltima vez que se pusieron en contacto conmigo la operadora me soltó como si nada un "buenas tardes", y le repliqué que mejor "buenas noches" porque faltaban unos minutos para las 22.00 horas. Una de dos: o son unos cachondos o su call center anda en un país con otra franja horaria. O más bien, seguro,  ni lo uno ni lo otro y se las trae al fresco.
  La última llamada de Jazztel se produjo esta semana. El operador me daba la enhorabuena porque contaba con una oferta para mi zona de esas que, como en El padrino, no podría rechazar. Cuando, educadamente, le dije que estaba harto de sus llamadas, me colgó abruptamente el teléfono. Y no es la primera vez que me ha ocurrido algo semejante. Incluso, cuando han contactado preguntando por el titular de la línea no me he cortado y les he respondido, con voz entre sorprendida y entrecortada: "Falleció hace unos días". Al escuchar esto, también cierran la comunicación sin despedirse. Pero luego, semanas más tarde, vuelven a la carga e inquieren por el presunto finado. No respetan ni a los muertos si anda en juego un nuevo contrato, aunque sea con el más allá.
  Esta molesta y cansina tortura, en teoria práctica publicitaria, se denomina spam telefónico y  también en teoría es ilegal en España desde que entró en vigor, hace más de un año, una ley que la persigue y que fue aprobada en el Congreso de los diputados. Pero si en la Constitución se recoge el derecho a una vivienda digna, y ya ve cómo anda el patio inmobiliario, imagínese por dónde se pasan algunas compañías de telecomunicaciones sin escrúpulos la ley de marras. Le dejo; suena en casa el teléfono. Quizá Jazztel tenga una nueva y revolucionaria oferta distinta a la de la semana pasada.

viernes, 28 de enero de 2011

Genios y figuras

Nunca como hasta ahora el humor en televisión había tenido tanto predicamento. Desaparecidos los inolvidables Caiga quien caiga o Genio y figura, con Buenafuente, Wyoming y Motos algo adocenados y repetitivos, los políticos internacionales saltan al prime time para hacernos reír. Ahí tienen a Silvio Berlusconi, un pionero en la materia. Cuando no está dirigiendo Italia, el primer ministro y dueño de las principales cadenas transalpinas llama a los programas de entretenimiento con el mismo impetu con el que una lectora de Diez minutos manda un SMS a Salvame de luxe para dar su opinion sobre la boda sin novio de la Pataky.
  Esta semana, mientras Zapatero arregablaba España y de paso el mundo en Veo 7 y Rajoy se plantaba en el nuevo plató de Star Trek levantado por los de Antena 3, Berlusconi descolgaba el teléfono y entraba en directo como elefante en cacharrería en un programa donde se trataba sobre sus episodios festivos-sexuales, con una prostituta como invitada estelar. Con lo cual se demuestra una vez más que en materia de escándalos televisivos, en España andamos aún en fase de becarios y el nunca creado y siempre anunciado Consejo Audiovisual Estatal puede tardar en crearse. Aquí no hay prisa.

 Al Berlusconi que entra en directo aprovechando su cargo y el teléfono de aludidos, linea caliente que popularizó para mayor gloria el Aquí hay tomate -alumno aventajado del llorado Tómbola-, le ha seguido al otro lado del charco el venezolano Hugo Chávez. El mandatario de la boina roja se ha superado a sí mismo cuando el martes, durante su Aló presidente,  una ciudadana le llamó para quejarse amargamente porque la filial del BBV en el país le había denegado un crédito. Chávez, para el que una cadena de televisión que no le baila el agua es más peligrosa que una delantera de Messi, Ronaldo y Villa con Iniesta y Xavi de pasadores, dio toda una clase de estado bananero de Derecho y se puso en contacto telefónico con el presidente de la entidad financiera de marras para ponerle a caer de un burro y, ya puestos, amenazarle con expropiarle el banco y nacionalizarlo por la vía rápida.
  Pero no se engañen. Mal que les pese a los de la televisión, el medio de comunicación que derriba ahora gobiernos y gobernantes es internet. El manual de la CIA del golpe de Estado perfecto ya no incluye ocupar inmediata y militarmente la cadena estatal de radio y televisión, sino cortar las redes sociales de Internet. Que se lo pregunten a los tunecinos o a los egipcios. Como también la Red derriba presidentes de instituciones, caso de un Alex de la Iglesia al que su afición por Twitter -el sustituto low cost de los jefes de Prensa- le ha allanado el camino para pillar la puerta de salida de la Academia de Cine.  Berlusconi, Chávez y, en menor medida De la Iglesia,  tres ejemplos de que tanta sobreexposición y dosis diaria en televisión e internet no trae casi nunca nada bueno para los personajes públicos con mono de focos.

martes, 25 de enero de 2011

Las cajas de la guasa

Dos fechas del pasado y otra de ayer mismo. Vayamos por partes, que decía Jack el Destripador. 23 de febrero de 1983: el Gobierno de Felipe González, recién aterrizado en el poder, interviene Rumasa ante un agujero que se cifró en 257.000 millones de pesetas. 28 de diciembre de 1993, día de los Santos Inocentes: el Ejecutivo socialista, que enfila su salida en la última legislatura marcada por la corrupción, sorprende a todos e interviene Banesto por un agujero patrimonial de 600.000 millones de pesetas. Ayer, lunes, 24 de enero de 2011, día de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas: la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, se descuelga afirmando que las necesidades de capitalización de la banca española, especialmente de las cajas de ahorro, rondan los 20.000 millones de euros -unos 3 billones de pesetas-, aunque algunos expertos suben el montante incluso a los 80.000 millones.
  Si no se ha perdido ante la ensalada de millones, queda claro que los casos Banesto y Rumasa fueron dos juegos de niños en el recreo comparado con el pastizal que previsiblemente necesitarán muchas cajas de ahorros, y algún que otro banco, para no echar el cierre o ser nacionalizados en septiembre, como ya adelanta Salgado sin pudor. Las hemerotecas no mienten, y en septiembre de 2008 encontramos a Zapatero sacando pecho en el incio de la crisis: "España tiene un sistema financiero sólido y fuerte y es el único país desarrollado que no ha visto la crisis de un banco". Eran tiempos en los que poner en tela de juicio la economía nacional era un delito de antipatriotas. Eran tiempos del cheque bebé, con un millón de parados menos en el INEM y el Gabinete preparando la ayuda de los 426 euros, y ya puestos a tirar de demagogia, con el recibo de la luz, la factura del gas, el tabaco y la gasolina a unos precios aún razonables.
   Corría 1994 y el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, había dimitido por su papel en un turbio asunto de corrupción. Un joven diputado de nombre Juan Pedro Hernández Moltó, encabezó en el Congreso un duro tercer grado en la comparecencia de Rubio, el ídolo caído: "Señor Rubio, ¡míreme a la cara! ¡De frente!". 16 años más tarde Hernández Moltó se ha ido de rositas, de momento, de la intervenida Caja de Castilla la Mancha -CCM-. Su peculiar forma de gestionar la caja de ahorros ha dejado un rastro en forma de agujero millonario -unos 4.000 millones de euros de nada-, con inversiones tan arriesgadas y fracasadas como el aeropuerto de Ciudad Real, donde los únicos aterrizajes en pista son de los vencejos de la zona buscando granos entre el asfalto. Quizá el ex responsable de CCM se merezca tarde o temprano que el eco le devuelva un enérgico: "Señor Moltó, ¡míreme a la cara! ¡De frente!".
   Hubo un tiempo no muy lejano en que las cajas de ahorro eran instituciones serias y pretigiosas, con una obra social impagable. Tener una cartilla de la caja provincial suponía casi un status de seguridad financiera personal. Los años 80, y la entrada en sus consejos de administración de políticos de medio pelo cuya formación económica se limitaba en ocasiones a las tablas de multiplicar, prendió la mecha de una catástrofe cuyo precipicio el Gobierno ha fijado para septiembre. Unas frenarán en el borde y otras caerán al vacío, víctimas del pufo del ladrillo, la crisis y una gestión alejada del sentido común y más pendiente de la ideología política, donde los créditos fallidos y condonados, casualmente, tenían siempre como deudor al partido del poder o el que podía hacerse con él. De cajas de ahorro serias y fiables, a cajas de Pandora con sorpresa y cajas de la guasa sin gracia, porque la factura de la barra libre supera los 20.000 millones.

viernes, 21 de enero de 2011

El campo ya tiene puertas

El monte del Pilar abraza con sus pinares las ciudades de Madrid, Pozuelo de Alarcón y Majadahonda a lo largo y ancho de sus 800 hectáreas. El urbanismo desaforado, con la cercanía de la carretera de circunvalación M-40 o las construcciones de edificios en sus límites con Majadahonda en la última década, han dejado intacta su belleza y no han trastocado un ápice su valor como pulmón verde del que disfrutan miles de ciudadanos. Su uso es público, aunque los terrenos pertenecen mayoritariamente a la familia Oriol, una de la sagas empresariales emblemáticas de la España del desarrollismo.
  Hace años el Ayuntamiento majariego puso orden en el monte creando un patronato con su nombre, le lavó la cara, se instaló un servicio de seguridad y se evitó la estampa habitual de coches particulares, todoterrenos y motos de cross que se lanzaban por sus caminos con total impunidad. Pero ahora está en peligro.
  No sé muy bien el cómo y el porqué. Pero desde principios de diciembre se están levantado vallas metálicas, con puertas y candados en algunas zonas, a lo largo y ancho del territorio verde en su vertiente que linda entre Majadahonda y Pozuelo. La acción coincide con la caída de la página web del monte. Quienes han caído desde entonces han sido muchas de las vallas instaladas. Una y otra vez. La autoría recae, previsiblemente, en vecinos cabredos con la hilera doble de vallas que ha dividido en dos al monte del Pilar y que ahora lo asemejan a una copia en miniatura de la frontera de Ceuta y Melilla con Marruecos.
   Alguien debe tomar cartas en el asunto para detener un sinsentido, una vergüenza para cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo de sentido común. Porque lo de poner puertas al campo -y vallas- se ha convertido en una triste realidad. No es de recibo que un lugar tan cuidado, del que disfrutan miles de personas, familias, niños en bicicleta, senderistas y amantes del mountain-bike se convierta de la noche a la mañana en un remedo del exterior de una cárcel con sus alambradas y cercados metálicos, nadie sabe aún bien porqué y en defensa de qué intereses. Sólo falta que el iluminado que ha colocado estas hileras interminables de vallas siga con la sinrazón y añada al cuadro del horror unas garitas de vigilancia, focos y perros de presa. Al tiempo.

lunes, 17 de enero de 2011

Sí es país para viejos

Confirmado: Los controladores aéreos no optan este año a la medalla al Mérito en el Trabajo, distinción de rancio abolengo que concede el Gobierno. Como también se confirma que el Ejecutivo sigue rastreando entre las empresas radicadas en España a aquella que en 2010 haya hecho fijo, tras los tres meses de prueba de rigor, a un trabajador con contrato eventual. Con la ayuda asegurada del omnipresente Centro Nacional de Inteligencia -CNI- ya se sabe que todo es posible.
  El Gobierno y los agentes sociales -sindicatos y patronal- seguirán siendo noticia a lo largo de la semana en sus negociaciones para lograr un acuerdo sobre la reforma de las pensiones. Si Zapatero, con su última crisis de Gabinete, recalcó aquello de buscar una mejor comunicación, en esto de las reuniones con los agentes sociales el luz y taquígrafos brilla por su ausencia. Los periodistas no se llevan a la boca ni una triste comparecencia ante los medios sin admisión de preguntas, una modalidad que en 2011 continuará de moda visto lo no visto y dado que los profesionales de la información -tan duros, correosos y sensatos en otros temas-, aquí resaltamos por nuestra cobardía para decir una y no más.

   Hay muchos españoles currantes de lo suyo a los que la ampliación de la edad de jubilación a los 67 años se las trae al pairo. Ahí tienen a Emilio Botín, capo del Banco Santander, con sus 76 castañas y al pie del cañón. A Amancio Ortega, que a sus casi 75 años anuncia retirada de la primera línea de Inditex -léase Zara y demás- pero antes dejando todo atado y bien atado, como buen gallego del que nunca se sabe si sube o baja una escalera porque este hombre es un arcano dentro de un misterio y rodeado de un jeroglífico. Qué decir del jefe de El Corte Inglés, Isidoro Alvarez, 74 primaveras, y como Ortega un empresario de éxito al que los flashes de los fotógrafos de prensa le crean sarpullidos y urticarias. Parece mismamente que un juez ha decretado para ambos orden de alejamiento de periodistas, actos sociales, photo-call y algo que recuerde a portadas que no huelan a color salmón. Sumen a la lista a César Alierta, presidente de Telefónica con 66 tacos, el becario de este selecto grupo. Y, para cerrar el círculo de los prohombres que remachan la idea de que este sí es país para viejos, pista para el artista: Alberto Oliart, ex ministro con Adolfo Suárez, 83 velas en su próxima tarta de cumpleaños y hecho un chaval como máximo responsable de RTVE.
 Nunca verán a Botín, Alvarez, Alierta, Ortega y Oliart, en un ambulatorio de barrio con sus recetas a cuestas o apoyados en una valla amarilla prestando detalle a los obreros que acometen una zanja en plena calle. Muchos son los que confían -Méndez y Toxo entre ellos- que Zapatero no les llame a capítulo para que les asesore sobre la ampliación de la edad de jubilación. Ellos sí se merecen posiblemente la medalla al Mérito en el Trabajo. Y, ya puestos, la tarjeta dorada de Renfe y plaza para un viaje a Benidorm.

lunes, 10 de enero de 2011

Justicia miope y cine tartamudo

El azar y quizá la justicia han unido esta semana a Cornelio Dupree y Rafael Ricardi. El primero acaba de salir de una cárcel de Texas donde ha penado 30 años por una violación que no cometió, tras convertirse en el preso inocente que más tiempo ha pasado recluido en un centro penitenciario de EE UU. El segundo es un gaditano analfabeto de El Puerto de Santa María que vio pasar hasta 13 calendarios completos en una celda por una violación que tampoco cometió.

   El grave error judicial que ha unido a Dupree y Ricardi les ha separado a la hora de cobrar la indemnización. Al ciudadano estadounidense el estado de Texas le abonará en breve en su cuenta 2,5 millones de dólares y una pensión anual de por vida como compensación. Ricardi se ha conformado con medio millón de euros -y gracias- que ha esperado a cobrar durante tres años a pesar de que su abogada reclamaba 10 millones. Cansados y hartos, obvian recurrir la ridícula cantidad por aquello de mejor pájaro en mano. Es decir, por cada día entre rejas ha cobrado 120 míseros euros. El preso español por no gastar en estos años de penuria, no ha gastado ni bromas. No en vano, al casero le debía un año de su modestísimo apartamento de 180 euros de alquiler mensual.
  El caso de Cornelio, tarde o temprano, llegará al cine con una película de campanillas made in Hollywood o a la televisión con una tv movie que recalará en las cadenas de medio mundo. La historia de Ricardi dormirá en las hemerotecas hasta que con su muerte se recuerde en obituarios poco extensos y con cobertura regional. Mientras el cine europeo es capaz de sacar de la tartamudez de un monarca una película que huele a Oscar -El discurso del rey-, en España seguimos revisando por enésima vez la Guerra Civil y películas que para comprender su argumento necesitan del espectador un máster en sociología y otro en metafísica existencial, si es que existen.
   La fijación y reiteración del cine patrio con la contienda del 36 es cómo si Hollywood estrenara periódicamente una del Oeste, otra de Vietnam y entre medias una de la II Guerra Mundial. Ricardi y los padres que batallaron durante años con el Supremo, hasta hace apenas un mes, para pedir justicia por un error médico que dejó a su hijo en silla de ruedas piden a gritos un guión. Pero hay demasiadas veces que injusticias de libro, cuyas historias con final feliz apasionan al público, no saltan a la gran pantalla y se quedan relegadas, a su pesar, en los sumarios de relleno de las noticias del día.

martes, 4 de enero de 2011

Se buscan 32 millones de españoles

El año 2010 se cerró con un consumo récord de televisión. Los españoles pasamos de media muchas horas -casi cuatro al día- frente a la pequeña pantalla, por aquello de que con la crisis lo mejor es quedarse en casa y no caer en la tentación de sacar a pasear la Visa. Además, a pesar del aumento de la factura de la luz, las teles nuevas apenas consumen electricidad.

   A pesar de estas cifras tan bien recibidas en los despachos enmoquetados de los directivos de las cadenas, a día de hoy el panorama audiovisual patrio continúa con un gran misterio por resolver. Una incógnita que ni Iker Jiménez llamando a lo desconocido a su colega de apellido, el difunto Jiménez del Oso, ha podido solucionar. Hablamos de los 32 millones de españoles que pasan del fútbol y que no se comen las campanadas al ritmo que marca el reloj de la Puerta del Sol. No, no estamos bajo los efectos de la resaca de Nochevieja. Kantar Media -leáse Sofres de toda la vida- acaba de publicar los datos de audiencia de la última noche de 2010 y el resumen televisivo del año.
   Según esos números, las campanadas fueron vistas por 15 millones de españoles y lo más seguido en tele del año fue, también con 15 millones de seguidores, la final del Mundial de Sudáfrica entre España y Holanda. Atendiendo al censo que maneja el Instituto Nacional de Estadística, somos 47 millones de habitantes agrupados entre La Coruña y Algeciras e incluyendo los archipiélagos, Ceuta y Melilla. Atendiendo también a las matemáticas aprendidas en la EGB, contabilizamos hasta 32 millones de españoles a los que se las trajo al fresco las campanadas de Nochevieja, la final mundialista y el beso entre Casillas y Carbonero. Y eso que estas pasadas campanadas resultaron las más vistas desde 1997.
  Sí, lo miren como lo miren, parece que los audímetros de Kantar Media fallan más que las previsiones de Rappel, la puntería de Benzemá y las encuestas de Zapatero que le dan como ganador de las elecciones de 2012. O eso, o Lobatón tiene tarea por delante: dar con el paradero de 32 millones de compatriotas que ni comen uvas frente al televisor ni se apasionaron viendo en Telecinco cómo alzamos la Copa del Mundo. Aunque para ello, lo primero será posiblemente localizar al propio Lobatón.