martes, 31 de mayo de 2011

Reinas venidas a menos

En televisión funciona la máxima de “si funciona, no lo toques”. Así ha sido durante años con los magazines matinales de las principales cadenas, una apuesta de público fiel y garantizado donde la pelea radicaba en coronar a la reina de las mañanas, título honorífico e inservible que pasó de María Teresa Campos a Ana Rosa Quintana tras el cambio de cromos de presentadoras entre Telecinco y Antena 3, las cadenas que se odian amistosa y eternamente. Pero el tsunami de la fragmentación de la audiencia también ha llegado a las costas de los programas conducidos por la Quintana en Telecinco (El programa de Ana Rosa), Susanna Griso en Antena 3 (Espejo público), Mariló Montero en TVE (La mañana de La 1) y Marta Fernández en Cuatro (Las mañanas de Cuatro).
    Todavía no ha sonado la alarma general pero los indicadores empiezan a ser preocupantes. Si en la temporada 2009-10 estos cuatro espacios cosecharon una audiencia media conjunta de 1.591.000 espectadores diarios, en la actual que se cerrará dentro de apenas un mes esa cifra ha bajado en 182.000 espectadores, lo que supone una fuga de público que alcanza el 10,2%. Como ejemplo, aunque las comparaciones suelen ser odiosas, en la radio matinal un solo programa de fin de semana y con un horario similar, A vivir que son dos días (Cadena Ser), aglutina a 1,5 millones de oyentes según el último EGM.
  Quien más ha notado la sangría de público, ya que marcha como líder, es el programa de Telecinco, que se ha dejado por el camino esta temporada dos puntos exactos de cuota de pantalla y cerca de 50.000 espectadores, prácticamente el 25% del total de la caída en seguidores de los buques insignias matinales de las cadenas generalistas de referencia. También descalabro para Las mañanas de Cuatro, donde el estreno de la joven Marta Fernández en la silla que ocupaba la veterana Concha García.Campoy ha supuesto decir adiós a 91.000 espectadores y un punto de share.
    ¿Cómo es posible que con el consumo de televisión desbocado estos espacios sigan perdiendo seguidores? “La explicación parecer ser –según apunta el sociólogo experto en audiencias Carlos Arnanz-  la mayor competencia de los nuevos canales temáticos en la franja matinal. Estos canales tienen ya un peso en la audiencia superior al 30%, y su fuerza se hace notar especialmente en las franjas de audiencia marginales”. En todo caso, Arnanz subraya el hecho de que “el aumento en el consumo de televisión de los últimos años se hace sentir sobre todo en la sobremesa y la tarde, y en menor media en la mañana y el prime time”. Sí es muy sintomático el bajón de audiencia en unos espacios donde priman los espectadores mayores de 65 años, los que mayor atracón de televisión soportan a diario.
   Sea como fuera, Telecinco. Antena 3, TVE1 y Cuatro compiten a la misma hora por el mismo tipo de público, aunque el programa de la pública arranca algo más tarde que sus adversarios. Mientras, en Canal Sur TV, mismo menú catódico cocinado por Irma Soriano con su Mira la vida. La presentadora jiennense, que es pionera en la televisión matinal por participar en Por la mañana en TVE con Hermida (1987),  mantiene el tipo a pesar de la dura competencia. El magazine de la autonómica andaluza logra un modesto registro del 9,4% de cuota y 50.000 espectadores a lo largo de esta temporada televisiva 2010-11. Aunque parece una cifra decepcionante, no lo es tanto si escrutamos la audiencia que registra en Andalucía Las mañanas de La 1 con Mariló Montero a la cabeza: 9,8% de cuota y un total de 63.000 espectadores, una cifra escasa dado que la conductora navarra finaliza su programa una hora más tarde y que, por lo tanto, la audiencia televisiva potencial es considerablemente mayor.
  Sin embargo, Montero apenas sufre erosión de audiencia de una temporada a otra, lo cual en los tiempos televisivos que corren es todo un lujo y para sacar pecho. Las mañanas de La 1 pasa  de un audiencia media en España de 511.000 espectadores y una cuota de pantalla del 13,2% a 494.000 seguidores y un 12,9% de share. Por su parte, Susanna Griso necesitará cargar pilas en el verano ya que echa el cierre dejándose en la temporada 26.000 espectadores y 1,2 puntos de cuota.
   Los magazines matinales necesitan someterse a chapa y pintura, como diría José Miguel Contreras, jefe de La Sexta –cadena que tiró pronto la toalla en esta batalla- si quieren poner un torniquete al desangrado de audiencia. Quizá el futuro a corto plazo, aunque sea mentar a la bicha, pase por replantear los contenidos. A pesar de que la crónica del corazón suele ser un baluarte en sus escaletas, casi todos esconden en sus páginas web que dedican minutos y minutos de escaleta al mundo rosa: “Sensibilidad ante el dolor ajeno”, “rigor y vehemencia en el tratamiento de la información” y un espacio donde prima cualquier tipo de tema “ya sea de naturaleza cultural, política o social”. No es una declaración de intenciones de Informe semanal o Redes sino de El programa de Ana Rosa. 

lunes, 30 de mayo de 2011

Series en el diván

Un tal Andy Warhol acuñó que “la inspiración es la televisión” y, también en el siglo XX, un cual llamado Umberto Eco alertó de que no salir en la pequeña pantalla “es un símbolo de elegancia”. Ni el semiólogo italiano ni el artista estadounidense han dado en el clavo en lo tocante al panorama televisivo en España, donde el protagonismo sigue recayendo en una Belén Esteban sentada en un trono que ahora le disputan Paquirrín y Paqui La coles. Todo es susceptible de salir mal, como en la ley de Murphy, en un medio que no surte precisamente de candidatos a los Premios Nobel y los Príncipe de Asturias.
   Durante años, la inspiración y la calidad de la televisión en nuestro país viajó en el vagón de las series de ficción. Desde que Antonio Mercero o Jaime de Armiñán y otros muchos se pusieron manos a la obra en una TVE que, paradójicamente, fue sin saberlo el mayor cobijo de rojos proveniente del mundo cinematográfico en pleno franquismo y durante la Transición. Desde el paritorio de la única, grande y no libre televisión salieron a la luz, hasta bien entrada la década de los 80, las mejores ficciones.
  Con la llegada de las privadas y autonómicas el género se multiplicó y nacieron algunas muy buenas, pero apenas un par con el sello de excelencia: Cuéntame cómo pasó, a pesar de todo y de todos, es la única que camina un paso por delante y no se quema en la parrilla.  Aquí somos un ejemplo a la hora de construir series para jóvenes adolescentes, sitcom como Siete vidas, comedias puras y duras como Aquí no hay quien viva, pero incapaces de pasar a la posteridad catódica con series que le lleguen siquiera al tobillo a las producciones estadounidenses. Además, de nuevo como en la ley de Murphy, la crisis o vete a saber qué o quién, ha rebajado en los últimos años la calidad de las producciones nacionales.
   La industria televisiva española se debe mirar cuanto antes, aunque sea en copago y tumbándose en el diván, el hecho de ser incapaz de parir al menos una que rompa moldes y que traspase fronteras. Que se sepa, y de eso sabe mucho el Dr. House, de momento no es ilegal hacer una autopsia a un ser todavía vivo llamado series de ficción. Los resultados servirán para revitalizar un género que no puede poner en el escaparate como la mejor mercancia productos irrelevantes como Física o química, Piratas, Dr. Mateo, Los quién, Gran reserva, El barco, Arrayán… Sí, están bien empaquetadas y son resultonas, pero en apenas un par de años nadie las guardará en la memoria ni rellenarán más allá de una simple línea en una página perdida de la historia de la televisión en España. Al tiempo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Mejor imposible

Telefónica cerró el 2010, año de crisis donde los haiga, con un beneficio esplendoroso de 10.167 millones de euros. Repetimos: beneficio de 10.167 millones de euros. La primera multinacional española, que hace un par de años dedicó unas migajas de su tesoro anual para rebajar el montante de las facturas de sus clientes en paro, se cubre ahora de gloria con un ERE -Expediente de regulación de empleo- que tendrá a buen seguro un hueco en la edición de este año del Libro Guinness de los Récords.
 La operadora de telecomunicaciónes, con el beneplácito de los sindicatos, ha aprobado que ese expediente se alargue durante los próximos cinco años y que afecte a 8.500 de sus empleados, lo que supone hasta el 25% de la plantilla. Por supuesto, la factura de buena parte de este ERE correrá a cargo de las menguadas arcas del Estado, donde las telarañas andan con el negocio a pleno rendimiento y ampliando personal.
  Como hay que lanzar a los mercados financieros internacionales un mensaje positvo de la economía española, a esta noticia de Telefónica añadimos un bonus para sus altos directivos por valor de 450 millones de euros. Aquí que no falte ni gloria. Y, para rematar el cuadro, y por aquello de que hay quien busca el toque simpático y cachondo de los españoles, pista para un artista llamado José María Alvarez-Pallete, de ocupación, presidente de Telefónica América. Aquí lo tienen en este impagable video, jugando a los marcianitos, durante la Junta General de Accionistas de la compañía en la que se difundió la buena nueva del ERE y el bonus a tocateja. El niño de la Telefónica sale esta semana a hombros, con dos orejas y rabo, de esta corrida fuera de abonus de la feria de San Isidro.  Repetimos: el año pasado la compañía amasó un beneficio de 1.167 millones de euros, unn 30% más que el ejercicio precedente. Olé.

lunes, 23 de mayo de 2011

Espectadores Parados Añadidos

Las cadenas de televisión, al contrario que el Gobierno y el ministro de Trabajo, suspiran con el dato de los 5 millones de españoles. Hasta que la fragmentación llegó a las audiencias para comprar piso en propiedad, lograr 5 millones de espectadores no suponía un esfuerzo especial. Ahora más que nunca, cuando san Share habla, la parroquia televisiva calla.
   El Festival de Eurovisión marcó 4.724.000 espectadores de media tomando nota de los comentarios de un José María Iñigo que trabajó de becario en comparación con el abuelo cebolleta José Luis Uribarri. Lo cierto es que adivinar el sentido de la votaciones del certamen supone un ejercicio mental tan sencillo como pronosticar que La Sexta no nombrará a Vasile hijo predilecto de Mediapro o benefactor de Uteca, ese lobby que siempre presiona en legislaciones a favor de las privadas y en detrimento de RTVE y las autonómicas. A pesar de los cañonazos en su línea de estribor, en Prado del Rey siempre tapan las vías de agua con una nueva temporada de la incombustible Cuéntame, dosis de Aguila Roja, telenovelas vespertinas con tiempos revueltos, ristra de partidos de Champions League, Mundial de motos o el seguro de vida y a todo riesgo de unos telediarios que escrutan a la competencia con catalejo. TVE ejerce con pachorra de mago de cuya chistera salen conejos a mansalva para arreglar in extremis las audiencias.
  La grave crisis económica que ayer habló en las urnas ha disparado el consumo de televisión, ya sea entre espectadores residentes en La Coruña, Algeciras o Esplugas de Llobregat. Si ya en plena bonanza allá por abril de 2001, cuando internet usaba pañales, cada español dedicó una media diaria de 207 minutos a ver la televisión, el dato ha ido subiendo y subiendo como si fuera el precio de la gasolina, para situarse en 236 minutos en abril de este mismo año. Como este país no gana para dispendios, el entretenimiento estrella, universal y gratuito recae en la televisión. No en vano, en el primer cuatrimestre del año el consumo se ha desbocado hasta los 251 minutos por persona y día, tres cuartos de hora más que hace una década. Una barbaridad, con aragoneses (262), valencianos 257) y andaluces (252) en los puestos de honor, con madrileños (216) y gallegos (203) en el furgón de cola.
   Con una Encuesta de Población Activa –EPA- que da miedo mirar cuando cifra en 4,92 millones el número de parados, da la sensación de que el consumo de televisión camina en la misma dirección, con esas 4,11 horas de ración televisiva diaria para demasiados Espectadores Parados Añadidos. Millones de españoles en desempleo que siguieron anoche por la tele los especiales informativos de elecciones confían en desintoxicarse pronto de esta adicción. El país y el medio televisivo lo agradecerán.

domingo, 22 de mayo de 2011

Hoy puede ser un gran día

Una canción con una letra idónea para un día electoral como hoy 22-M, votes o no. Y si quieres un vídeo con la música de este tema de Serrat, sólo tienes que pulsar aquí.
Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
No consientas que se esfume,
asómate y consumela vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya bastade mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

viernes, 20 de mayo de 2011

48 horas de mayo

La campaña electoral del 22-M estaba siendo, según todos los analistas, la más tediosa, plana y triste de los últimos años. Ya ve cómo puede cambiar el panorama de la noche a la mañana por las acampadas de la Puerta del Sol y en otras ciudadades españolas aglutinadas por el movimiento 15-M o Democracia Real. Hace ni una semana el PSM reclamaba hasta 1 año de cárcel contra dirigentes del PP por un quítame de ahí esos carteles sobre los que las Juntas electorales no se ponían de acuerdo. Utilizando el mismo rasero habría quizá que pedir cadena perpetua contra los que se salten el acuerdo de la Junta Electoral Central de prohibir manifestaciones para este sábado en plena jornada de reflexión y el domingo con las urnas abiertas.
  Papelón el que tiene por delante el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior. Rubalcaba posee estudios superiores en situaciones límite ante convocatorias electorales. Las 24 horas previas a a las generales de 2004 fueron su bautismo de fuego y ahora toca de nuevo andar pendiente de sus decisiones. Dando por hecho de que no desalojará a los indignados para evitar una batalla campal, haga lo que haga o deje de hacer, tiene por delante una papeleta clave para que el domingo millones de españoles usen las suyas en paz y sin climas enrarecidos para llevarlas a las urnas. En un año, nuevo papelón a la vista si es finalmente el candidato del PSOE al Gobeirno.
   Los medios de comunicación internacionales siguen, mientras tanto, creyendo que los españoles vamos vestidos de torero por las calles. Si no, no se comprende que comparen la situación actual con las revueltas del mundo árabe, sin enterarse que aquí en buena parte el detonante del descontento son los 5 millones de parados y las graves consencuencias de la crisis económica, y no la falta de libertades. Para cum laude, el diario cubano Granma contando que con la protesta en España se pretende "profundizar en la democracia", un sistema como se sabe muy arraigado en la isla caribeña.
  Como positivista irredento creo en la madurez de los millones de votantes, de cualquier ideología, que el 22-M con su voto demostrarán nuevamente que somos un pueblo con futuro. Quedan por delante 48 horas en las que la democracia saldrá reforzada, como lo está haciendo con las protestas abanderadas por la gente joven. Los analistas escrutarán el lunes no sólo los resultados que obtengan los partidos, sino los movimientos al alza o a la baja del porcentaje de abstención, el número votos nulos y los que se dejen en blanco. También si los organizadores del 15-M y el movimiento se diluyen o permanecen en el primer plano de la actualidad. Algunas de sus propuestas son creíbles, otras muchas utópicas y que pecan de buenismo y candidez. Pero que nadie olvide que la democracia se guía por las mayorías, no por minorías residuales, ya sean de un extremo u otro de la esfera política. Y, eso seguro, seremos testigos de muchas caretas que caerán para vergüenza de unos y otros. Hay que aguardar 48 horas para que el árbitro pite el final de un partido que, confiemos, se guie por el fair-play y no por duras entradas entre jugadores o por bravuconadas al más puro estilo de Mourinho.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La España real

La España real no es la que sigue desde el palco los partidos del Real Madrid en el Bernabéu, sino la que se apretuja en los graderíos del estadio blanco. La España real no es la que escucha los discursos de los dirigentes políticos en foros como el Hotel Ritz, sino la que acude con bocadillo, refresco y autobús a los mítines de esta campaña electoral del 22-M. La España real no es la que se sienta en el consejo de administración del Banco Santander, sino la que pelea en sus sucursales por una prórroga en la hipoteca o la que implora la concesión de un crédito al consumo. La España real no es la que mira desde el parqué las cotizaciones de la Bolsa de Madrid, sino la que lee en los periódicos la cotización de esa compañía en la que cuenta con un puñado de acciones heredadas.
   Acabo de dar un paseo por la Puerta del Sol de Madrid, donde he escuchado con atención los discursos en asamblea de los protagonistas de la protesta que sacude a España estos días. Allí he leído sus mensajes en cientos de pancartas y pasquines. En los corrillos he prestado atención a sus conversaciones.
   La España real no es la que ha acampado en la Puerta del Sol, sino más bien esos miles de ciudadanos que pasen por el kilómetro cero y sacan el móvil para hacer una foto de recuerdo y enviarla a los amigos. La Puerta del Sol no es la Plaza Tahrir de Egipto. Aquí hay democracia y libertad, imperfectas, eso sí, pero ganadas a pulso. Los mejores pronosticadores son los que vaticinan el pasado, pero la acampada y el movimiento 15-M  no son lo que este país reclama o necesita para salir adelante. Desgraciada o afortunadamente.

Tocando fondo

Aquí el que no se consuela es porque no quiere. Cuando creemos que el país no puede ya ir peor viene alguien desde fuera para contrariarnos. Ahí está Strauss-Khan, el todavía director gerente del Fondo Monetario Internacional -FMI-. Ese sí que ha tocado fondo y ha pasado, sin paradas intermedias, de suites de 2.000 dólares la noche en Washington y despachos con moqueta, a celda con WC y aseo en la misma habitación. Así es la democracia y el estado de Derecho.
 Quizá su escándalo sexual, aún en la esfera de la presunción aunque con muy mala pinta, sea una señal. La señal de que la crisis comienza a remontar y que cerramos un cuatrienio donde se ha cumplido a rajatabla la ley de Murphy y todo lo que ha sido susceptible en la economía de salir mal y empeorar, salió mal y empeoró. La crisis explotó con la espectacular bancarrota del intocable banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, estandarte del mercado capitalista mundial. Ahora, otro faro de la economía, el FMI, puede que haya cerrado sin saberlo el ciclo negativo con la prisión preventiva de su director.
  Mientras, en España, en las aceras del edificio de la economía siguen creciendo malas hierbas y en la fachada aumentan los graffitis y un abandono evidente. Sin rastro de momento de brotes verdes o lustre en un inmueble apuntalado, al que ni el terremoto de 4.9 millones de parados puede echar abajo. De momento. La democracia real hablará este próximo domingo. Y no lo hará en las calles, sino en las urnas.

lunes, 16 de mayo de 2011

Se buscan candidatos

A mucho consejero delegado de televisión no le temblaría el pulso para enviar a sus colegas de la competencia de crucero por las costas de Fukushima. Y eso que las caras de los máximos directivos de las cadenas siguen siendo, prácticamente, las mismas que hace una década. Por supuesto, nada de paridad, sino territorio de machos. Cada temporada, a lo sumo, se produce un intercambio de cromos a imagen y semejanza de los fichajes de futbolistas. Ahí tienen al abuelo Vasile, que desembarcó en Telecinco cuando La Sexta, Cuatro y cuarto y mitad de autonómicas apenas alcanzaban trazos de ecografía. Alejandro Echevarría y Vasile forman quizá un tándem perfecto –como Jorge Javier y la Esteban-, con los roles de poli bueno y poli malo cortados a la medida.
   El italiano y José Miguel Contreras, mariscal del sexenio de Mediapro, son los dos bustos parlantes más locuaces y presentes en los medios para pontificar sobre televisión. Posiblemente sean, junto a Mikel Lejarza –Antena 3- y José Ramón Pérez Ornia –TV de Asturias- los que más saben del negocio. En RTVE, que se desprendió hace años de un almirante llamado Juan Menor –gurú de la tele pública y padre de muchos éxitos paridos desde Prado del Rey y Torrespaña-, vegeta un Alberto Oliart al que sólo se escucha en las periódicas comisiones parlamentarias. Poco más conocemos de él, sus presuntos conocimientos televisivos o si anda al tanto de que la UHF se llama La 2. En territorio Forta, aún mucho comisario político pero con tendencia a la baja y, en la oferta múltiple y aún residual de la TDT, demasiado empresario jugando a Ciudadano Kane.
  A un mes vista de cerrar la temporada televisiva, los jefes de la cosa preparan conferencias magistrales en cursos de verano y similares. Todos, ya lo verá, echando la culpa al árbitro y destacando avances de share que en realidad son irrisorios. La televisión en España atraviesa el proceso de trasformación más importante de su historia para acomodarse y ubicarse en una fragmentación de la audiencia que no tiene fin, a la revolución interminable de internet, a la huida del público infantil y adolescente, el boom de las redes sociales y a unos espectadores cada vez más exigentes.
  Los directivos de las cadenas, ante esta delicada situación, han optado descaradamente por no arriesgar y ofrecer el menú de siempre en sus parrillas. La bandera de la regeneración del modelo televisivo busca un porteador que, de una vez, plantee programas y series que sorprendan a una audiencia que desea comer a la carta y gratis, pagando como peaje consumo de spots. No más vueltas de tuerca a realitys insustanciales, raciones de corazón y aluvión de series de ficción clónicas y de cartón piedra. Como en las elecciones del 22-M, hay ganas de cambio.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Un país a dos velas

El país se llena de ciudadanos miembros a su pesar del Club de fans de Winston Churchill, esos a los que cuesta sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo llegar a final de mes y cumplir con las facturas de luz, agua, calefacción, fijo, móvil y comunidad. Quedan al margen los impuestos municipales, tarjetas, gastos de alimentación y escolares, gasolina, seguro del coche, créditos hipotecarios o de consumo y similares.
  Esta semana se cumple un año ya del ajuste sí o sí aplicado por Zapatero y que contrajo el sueldo de funcionarios y pensionistas. Desde entonces, la economía doméstica despierta cada mañana con anuncios de nuevas subidas en artículos, productos y servicios imprenscindibles para la vida diaria. Algunas razonadas, otras de juzgado de guardia que atacan los bolsillos con premeditación, nocturnidad, alevosía, reincidencia y, también, una pizca de cachondeo.
  Los expertos en sociología no se han percatado todavía, pero en breve sus estudios y sondeos alumbrarán los sectores empresariales y profesionales peor vistos y valorados por los españoles. Controladores aéreos y pilotos de líneas comerciales, maquinistas de trenes y metros, empresas energéticas y telefonia ocuparán, merecidamente, lugares destacados, por encima incluso de políticos corruptos y personajes protagonistas de la caspa televisiva.
  Las susodichas compañías eléctricas, de telefonía e internet y las grandes petroleras optan al cum laude de este ranking nonato. Por méritos y derecho propio. Por tratar a los clientes como súbditos a los que, incluso, se les cobra por comunicar telefónicamente averías o problemas totalmente ajenos a ellos. 
  Endesa ha presentado ya sus credenciales para encabezar esta clasificación. En apenas 24 horas se ha despachado exigiendo nuevas subidas de alrededor del 20% en el recibo de la luz. Su consejero delegado, Andrea Brentman, ha soltado sin despeinarse que "bastaría" con "un par de subidas de tarifa". Horas después, Endesa comunicaba que en el primer trimestre del año su beneficio ha sido de 669 millones de euros, la mitad de los logrados en el mismo periodo del año anterior. Con la economía doméstica por los suelos y las fábricas a medio gas quizá el futuro pase por invertir en velas, tanto para iluminar nuestros hogares como para recordarle al tal Brentman que millones de españoles capean el temporal de la crisis a dos velas.

lunes, 9 de mayo de 2011

Presuntas audiencias

Emilio Botín no abre cada mañana las cartas que le envía el banco con los movimientos de sus cuentas. El presidente del Santander, seguro, prefiere seguir por internet a tiempo real cómo marchan los mercados financieros. En la red se puede también escrutar al minuto, por ejemplo, cuál es la demanda de energía en España y quién la produce. Pero no intente conocer las audiencias televisivas que confecciona Kantar Media –Sofres de toda la vida- porque se desvelan de un día para otro y sólo están disponibles para unos privilegiados.
   En un mundo donde prima la información instantánea y el tuiteo, las audiencias de televisión en España viven ancladas en el siglo XX. Suena a risa que aún no exista un sistema que permita conocer al minuto los espectadores que arrastra un programa, que los datos no se cuelguen en Internet y que haya que esperar 8 eternas horas para que los directivos de las cadenas los digieran en sus desayunos mañaneros. Más incomprensible aún si tenemos en cuenta que los resultados de las elecciones del 22-M se difundirán apenas dos horas después de cerrarse las urnas. Los datos de las audiencias, ya le digo, viajan desde los audímetros subidos en caracol a lomos de tortuga por carreteras secundarias y sinuosas. Si no, no se explica.
   Las cadenas, tan proclives a lanzarse unas a otras los mandos a distancia a la cabeza, no dudan nunca de la infalibilidad de la empresa que surte las audiencias en nuestro país. Al menos de despachos para afuera. Para empezar, porque son ellas las que pagan la factura de forma solidaria. Las encuestas/barómetros del CIS reciben improperios, los datos del EGM crean tormentas de críticas y los sondeos electorales de los periódicos traen críticas adosadas del partido que sale poco favorecido. Nadie se atreve –de momento y que se sepa- a elevar siquiera la voz a Kantar y sus mediciones de audiencia. A pesar de que la fragmentación es un hecho, que la TDT ha multiplicado la oferta, que Internet ha revolucionado la forma de seguir la TV y que el censo de la población española se acerca a los 50 millones de almas, el muestreo de hogares con audímetros avanza al ritmo de los bólidos de la escuderia Hispania por la Fórmula 1. En el sector de la televisión todo es susceptible de cambiar excepto el modelo la medición de audiencias, de la que dependen miles de puestos de trabajo, cuentas de resultados de compañías que cotizan en bolsa y millones de euros en presupuestos publicitarios. No es muy lógico que las audiencias certifiquen –un poner- que las últimas campanadas de la Puerta del Sol fueron vistas por 15 millones de españoles. Los mismos 15 millones de los cuádruples Madrid-Barça. ¿Qué hacían los otros 32 millones a esa hora?  

domingo, 8 de mayo de 2011

Un yogurt de 10 millones de euros

La crisis económica no lleva ofertas de trabajo a las puertas de las oficinas del INEM pero si da más curro en las sedes de las oenegés, ya estén vinculadas a la Iglesia católica o a movimientos sociales de todo tipo y condición. Cáritas, por ejemplo, anda desbordada echando un cable en forma de ayuda económica o alimentos a cientos de miles de españoles e inmigrantes a los que la crisis ha golpeado con mayor fuerza. De su prespuesto anual, esta ONG vinculada a los más necesitados -igual que otras muchas- percibe poco más de 8 millones de euros de una  subvención low-cost del Gobierno central.
    Los seis principales bancos españoles, esos que han registrado en el primer trimestre del año un beneficio de casi 4.000 millones de euros, han rascado unas monedas y han aportado a la caja de Cáritas apenas 8 millones. Aunque ya se sabe que los bancos no son entidades filantrópicas sin ánimo de lucro, suena a pedrea de la lotería teniendo en cuenta que sólo esta ONG atiende a más de 800.000 personas en todo el país a causa de la crisis (un 40% más desde 2009). Y el número sigue creciendo.
  Como este artículo rezuma volutariamente demagogia barata, suena a escarnio leer estos días en la prensa que una multinacional del yogurt ha invertido 10 millones de euros en rediseñar el envase de uno de sus productos que vende en España, trabajo al que ha dedicado hasta tres años de investigación en sus distintos departamentos. Por si no tiene la calculadora a mano y es de letras puras, esos 10 millones de euros equivalen a unos 1.600 millones de pesetas. Párese a pensar en qué habría podido invertir cualquier ONG de nuestro país, en las circunstancias actuales, ese montante millonario que ha servido para diseñar un vulgar y anodino envase de yogurt de vida breve y que acaba en la basura. 
  Que con la que está cayendo, la empresa de marras del postre lácteo, saque pecho para publicitar tanto el rediseño como la inversión, debería  de forzar a algunos de sus directivos para imitar el movimiento más conocido de la vida cotidiana de la avestruz. Cada noche, miles de ciudadanos hurgan a su pesar en las basuras de los supermercados que tiran los productos perecederos caducados. Como el yogurt de los 10 millones de euros.

viernes, 6 de mayo de 2011

Brent que estás por los cielos

El director de la Real Academia de la Lengua Española ha convocado una reunión de urgencia de la Comision de refranes y frases hechas de la institución que lleva a gala, como Don Limpio, limpiar, fijar y dar esplendor y lustre al idioma. Los expertos filólogos debatirán este fin de semana sobre la conveniencia de añadir una excepcion a la expresión 'todo lo que sube, baja'.
   La petición para el cambio no procede de los usuarios de los afamados artículos de las compañías Durex o Control sino de los millones de automovilistas patrios. Esos que esta semana han soportado en las gasolineras el quinto máximo e histórico récord anual en el precio de las gasolinas y gasóleos. Mirar los carteles de las tarifas por litro de las estaciones de servicio se asemeja cada vez más al momento de escrutar las notas de ese hijo que trae cuarto y mitad de suspensos: un vistazo rápido y exabruptos al canto.
  La Comisión de Expertos de la Academia de la Lengua cuenta con el informe que le han redactado desde la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia -ese organismo que ni está ni se le espera- y que impone, de vez en cuando, multas millonarios que uno no sabe si al final se pagan o pasan a la carpeta de fallidos. El documento expone que ayer jueves el precio del barril de petróleo Brent se pegó un batacazo y pasó a costar un 5% menos que en la jornada  precedente. Es decir, baja ya en paracaidas esta semana desde los 121,19 dólares a los 105,80 dólares por barril (-16%). El precio se espatarra porque el dato difundido ayer de la subida del paro en EE UU pronostica menos consumo de oro negro.
   Las casas de apuestas por internet no admiten vaticinios de lo que ocurrirá en los próximos días en las gasolineras españolas porque está todo bastante claro: bajará el precio de las gasolinas, muy muy muy suavemente, despacio, sin prisas, entorno a 1 ó 2 céntimos por litro. Y tan panchos. Argumentarán que el impuesto especial de hidrocarburos saturados y oxigenado se ha movido al alza, junto al flete del transporte marítimo de petroleros, y que el recipiente de los barriles de crudo cuestan ahora más porque se fabrican en un material ecológico muy caro al que obliga una ley desconocida y aprobada por el parlamento europeo. Y si cuela la excusa, cuela, el caso es seguir haciendo caja y esquilmando los bolsillos del personal.
  Mientras tanto, en la sede de la Academia de la Lengua, los expertos acordarán por aclamación derogar la frase 'todo lo que sube, baja' y, de paso, introducir en el diccionario el término pitorreo como sinónimo de empresas petroleras españolas.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Barça-Madrid judicial

El próximo Barça-Real Madrid se juega y dirime en la esfera judicial y enfrenta al Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, con Bildu como esférico, la Democracia como portería y la ley de Partidos como árbitro. El nuevo derby del siglo de este año concluirá previsiblemente en una tanda de penaltis minutos antes de la medianoche de mañana. El choque, que no podrá ser visto por televisión ni siquiera en pago por visión, se disputará en Domenico Scarlatti, que no es el nombre de un estadio del calcio italiano, sino el de la calle que acoge la sede del Constitucional. Aunque se prevé un marcador ajustado también se intuye que cualquiera de los actores protagonistas pueda presentar, a posteriori, un recurso en el cuartel general abierto por la UEFA ex-profeso en Estrasburgo.
   Desde las sentencia del caso Rumasa y la del Estatut de Cataluña, el Tribunal Constitucional no se había visto en otra igual. Si en la primera su credibilidad quedó por los suelos y en la segunda tuvo que soportar un tsunami de críticas por tardar cuatro largos años en redactar un fallo, ahora dispone de apenas 24 horas para arrojar luz y decidir si Bildu pasa por las urnas o se queda en la orilla de las elecciones del 22-M, como sentenciaron días atrás sus colegas del Supremo por entender que se trata de ETA con piel de cordero.
 Entre el público, los asientos del Gol norte ocupados por el PNV, otros nacionalismos y partidos de izquierda aguardan el 'sí, quiero' del Constitucional. En el Gol sur, los seguidores populares y colectivos de víctimas del terrorismo confían en que el Alto tribunal pare definitivamente los pies a Bildu. Mientras, en las gradas de Preferencia el PSOE no se pone de acuerdo sobre a quién aplaudir y en los palcos de Tribuna el Gobierno se fuma un puro porque no puede perder la compostura, por aquello de la separación de poderes que acuñó un tal Montesquieu.
  El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional son viejos conocidos -aunque no muy amigos- y entre ellos la competencia es feroz para liderar la inexistente Champions league judicial. Los magistrados de ambos tribunales fueron fichados a golpes de talonario rubricados por partidos políticos. Entre hoy y mañana deben optar entre defender al presidente que los contrató o declarar su amor a la camiseta de la Justicia. El partido ha empezado y nadie quiere ejercer el papel de Mourinho, pero ya se sabe que cuando no se cumplen las reglas del juego hay que ver el partido desde el hotel y no desde el banquillo. Bildu desea saltar al campo y sabe que necesita el fax con el visto bueno que expide el Constitucional, pero los ojeadores del Supremo han advertido en un informe desaconsejando vivamente el fichaje de un jugador ya veterano y para quien el lema juego limpio es sólo un eslogan que se puede patear. 

lunes, 2 de mayo de 2011

Autorregulación imposible

Hay quienes sostienen que los juzgados se asemejan a los casinos porque uno no sabe si saldrá de allí rico o con un agujero en la cuenta corriente. Todo es posible. Esta semana un juzgado ha condenado con una multa al ex portavoz del Gobierno, Miguel Ángel Rodríguez, por injuriar al polémico doctor Montes llamándole “nazi” en las tertulias de 59 segundos y La noria. Lo carpetovetónico del fallo judicial radica en el hecho de que se condena solidariamente a TVE y Telecinco al pago de una indemnización de 30.000 euros porque Rodríguez soltó las injurias en sus programas.
   Si la sentencia sigue adelante  -cosa harto improbable- creará una jurisprudencia por la que, mismamente, se podrá condenar a los fabricantes de coches por las muertes que causan sus vehículos o a las empresas de navajas de Albacete por las víctimas que se cobran en reyertas.
  Al margen del controvertido Rodríguez, no deja de tener su aquel que éste pague el pato de programas como La noria donde los exabruptos,  insultos, acusaciones y desvaríos de sus invitados son tan previsibles como pronosticar qué famosa ocupará el mes que viene la portada de la revista de Ana Rosa Quintana.  Una tertulia, ya sea política o del corazón, es terreno abonado para la polémica. Multar desde un juzgado a la cadena por las declaraciones de los invitados supone una barbaridad y un sinsentido, como el acuerdo judicial de ida y vuelta que ha posibilitado las vacaciones sine die del etarra Troitiño. Y en este escarnio, que se sepa, no ha pagado nadie el pato ni de forma solidaria.
   Desde tiempos inmemoriales, siempre que el poder político reclama autorregulación a las cadenas tras un escándalo televisivo, los operadores agachan la cabeza y hacen propósito de enmienda. Pero todo queda en agua de borrajas. El legislador se achanta ante el poder e influencia de las empresas televisivas o, llegado el caso, por la cercanía de una convocatoria electoral. Ya se sabe que televisión y política forman quizá el más perfecto de los matrimonios de conveniencia: no legisles en mi contra a cambio de un no me atices en tus informativos.
  Las cadenas pasan olímpicamente de la autorregulación y se toman generalmente a pitorreo las recomendaciones audiovisuales que manan del Gobierno central o el autonómico, de Bruselas, el tribunal de la Haya o del Palmar de Troya. Las sanciones que Industria impone son tan escuálidas que se pagan con dos spots de prime time. Y, claro, sale barato saltarse la ley. Quizá sea el momento de pensar en castigos que duelan más, tipo una hora sin emitir publicidad o un carné por puntos similar al de conducir: a mayores infracciones, menos puntos y, si te quedas sin crédito, castigo al canto. La autorregulación no duele, la cuenta de resultados, sí.