lunes, 29 de agosto de 2011

Pendientes de un calvo

 
La temporada televisiva 2011/12 arranca esta semana y el panorama no pinta demasiado bien, para qué nos vamos a engañar. Con la crisis económica trasladada con todo su esplendor a la inversión publicitaria en las cadenas, éstas se las ingenian como buenamente pueden para vender como nueva una mercancía que ya ha pasado por los estantes de las parrillas de la programación. La falta de presupuesto en los operadores no tiene porqué significar una escasez de talento en formatos y programas, aunque lo que se anuncia para los próximos meses en las distintas cadenas va por el camino de los equipos amarrateguis y que plantan el autobús frente al portero: pocos estrenos de campanillas, cuarto y mitad de reciclaje de programas, mismas series, intercambio de cromos-presentadores  y nuevas ediciones de realitys de éxito. Por supuesto, idéntico menú de programas del corazón, que salen barato aunque se ofrezca garrafón.  La temporada viajará, salvo un volantazo inesperado, hacia una transición en espera de tiempos mejores.
   TVE, que bastante tiene con encontrar más pronto que tarde un presidente que no sea interino, intentará con las armas de siempre recuperar el liderazgo de las audiencias arrebatado antes del verano por Telecinco y su tropa de frikis. Antena 3 y La Sexta, como Pimpinela, continuarán con su relación de amor imposible hacia una fusión inevitable. La cadena de San Sebastián de los Reyes, mientras tanto, hará demasiado si logra poner un torniquete a su pérdida de audiencia y arreglar unos informativos que no despegan. En el operador de Mediapro, más deporte y humor, recetas infalibles en tiempos de crisis. Cuatro tratará, por su parte, tomar una identidad propia volatilizada tras la absorción de Telecinco, cadena que –no lo dude- exprimirá su show de corazón y telerrealidad hasta decir basta. Entre los canales minoritarios, evitar a toda costa entrar en el cementerio TDT inaugurado por CNN+ y Veo7. En Canal Sur TV y el resto de la Forta, aguantar la crisis sin arriesgar.
   Una crisis que avanzó en la televisión Clive Arrindell, el calvo de la lotería que logró una merecida fama desde 1998 y hasta 2005 con los añorados spots del Gordo de la Navidad. El actor británico se quedó sin trabajo en la pequeña pantalla allá por diciembre de 2006, cuando ya se rumiaba el inicio de la crisis económica mundial. Quizá su improbable regreso para repetir como protagonista del anuncio de Loterías para las próximas navidades sería la señal que muchos esperan para despedir cuatro años largos de vacas flacas y , como en el spot de El Almedro, dar la bienvenida a una recuperación que todos –también la televisión- desean que vuelva cuanto antes para quedarse.  Si es esta Navidad, mejor. Mientras, que la suerte nos acompañe durante esta larga espera frente al televisor.

lunes, 22 de agosto de 2011

Más tele, por favor

Si se para a pensarlo, seguro que enumera bastantes nombres de series de televisión españolas estrenadas durante los –pongamos- últimos cinco años, y que guarda en un rincón nostálgico del disco duro de la azotea de su cuerpo. Haga la misma operación pero ahora con títulos de películas made in Spain. El resultado no es científico pero me apuesto a que le han salido menos. Muchos menos. Entre nosotros y ahora que no mira nadie: aunque el cine – el de los Oscar y el de los Goya- observe a la televisión por encima del hombro y con bastante desdén, desde que arrancó el siglo XXI la pequeña pantalla le está dando un buen baño de humildad con unas ficciones poderosas.
  Las series españoles, sin ser nada del otro mundo, superan en calidad a la mayoría de los largometrajes de los realizadores de casa. Lo que ya de por sí denota la pésima calidad de unas cintas que duran apenas una semana en los cines –y gracias- con unas taquillas que ni para pipas, oiga. Y no desvelamos el mecanismo secreto de funcionamiento del botijo si afirmamos que un gran porcentaje de las pelis españolas que han triunfado en las carteleras han sido paridas por hombre de la televisión, y con actores surgidos en series del medio. La mayoría de edad de la ficción ha llegado con las tv-movies, un género al que hace tan sólo unos años pocos operadores –caso de la valenciana Canal Nou y otras escasas autonómicas- tomaba en serio.
   No haga demasiado caso a quienes ponen a caer de un burro a la televisión sin mayores argumentos que sacando a relucir a Jorge Javier Vázquez, Belén Esteban o Jesús Mariñas. Primero, porque algo tendrán cuando sus cuitas interesan y apasionan desde hace años –quizá demasiados- a millones de espectadores fieles a más no poder. Y porque, no se deje engañar, en la tele de 2011 sigue habiendo talento. El mismo que en tiempos de la una, grande y gubernamental TVE. Sólo que entonces todo el talento quedaba condensado en dos canales y, ahora, ese mismo talento anda repartido entre una treintena de operadores de la TDT: desde un capítulo de Cuéntame, a un informativo bien empaquetado, pasando por un partido de fútbol, una carrera de motos o de Fórmula 1 retransmitida desde todo tipo de ángulos.
   Tele, tele, tele,  más tele, por favor, que todo en la vida es tele y los sueños, tele son. Aunque le pese a la canción de Aute, si miramos tras el bosque de los programas del corazón y sucedáneos, la televisión que se pone diariamente en circulación en España tiene más calidad y talento que el cine nacional. Aunque suene a toda una herejía cultural que le convierta en bulto sospechoso entre amigos, vecinos y familiares.

martes, 16 de agosto de 2011

La filosofía con televisión entra

Si le gustan las series de televisión y/o la filosofía –no necesariamente por este orden-, aquí tiene recién salido del horno su libro para el verano: Manual de Filosofía para la pequeña pantalla. Santiago Navajas, profesor de filosofía en un instituto cordobés y crítico cultural, se atreve a recorrer las series más relevantes y analizar sus argumentos desde una novedosa perspectiva.

-Ofrezca, al menos, un argumento sólido para apagar la televisión y ponerse a leer su libro
Todo lo contrario. Animo a ver cualquiera de las series que comento, con mi libro en una mano, hojeándolo, y el mando a distancia en la otra, para ir de capítulo en capítulo. Seguro que el lector/espectador es multitarea y la televisión y los libros son complementarios.
-¿Qué descartaría Descartes de la televisión actual?
A Descartes le encantaría una serie como The Walking Dead con los humanos convertidos en zombis al fundírseles la glándula pineal que es donde situaba el filósofo francés el contacto entre el alma y el cuerpo.  Hoy escribiría las Reglas para el visionado de la televisión.
-¿Son los programas del corazón y su millonaria audiencia la versión contemporánea del mito de la caverna de Platón?
Sin duda, pero Platón proponía como solución la tutela paternalista y censora por parte del Estado mientras que yo abogo por una política liberal que respete la autonomía del espectador al tiempo que se promueve una educación audiovisual que hoy es inexistente en España.
-Confirme razonadamente que la televisión no es el anticristo como algunos dan a entender.
Parece que el nuevo anticristo es Internet y Google su Profeta.  También Platón abominaba de la escritura, ese invento del demonio que nos harían tener más información pero menos sabiduría. Paradójicamente, escribió hasta hartarse. Como los libros o Internet, la tele se limita a hacer más tontos a los tontos y más inteligentes a los que ya lo son. El desafío, insisto, está en la educación de las imágenes desde la infancia.
-¿Debería ser considerado pecado venial o infidelidad seguir las series de televisión por internet?
¿Se pueden ver por otro sitio? No lo sabía... Ya en serio, Internet ha sido un multiplicador cultural poderosísimo y lo seguirá siendo en el futuro. Fundamentalmente promovido por un movimiento globalizado, espontáneo, colaborativo y sin ánimo de lucro. La industria audiovisual que no se adapte a este mercado desaparecerá. ¡Bienvenidos capitalistas del siglo XX al capitalismo del siglo XXI!
-Un arquitecto acuñó que la televisión es chicle para los ojos. Sin embargo, la crisis creada por el boom inmobiliario ha disparado el consumo de TV en España. ¿Es la tele el refugio de la crisis, incluidos los arquitectos desempleados?
Estoy de acuerdo, es chicle pero en sus mejores momentos chicle de alta cocina, chicle diseñado y amasado por tipos con la ambición intelectual y el riesgo formal de Ferrán Adriá.  Las mejores golosinas visuales de la televisión perdurarán mucho más tiempo que la obra de determinados intelectuales estreñidos.
-¿Qué corriente filosófica aconsejaría leer al jefe de Telecinco, Paolo Vasile?
La filosofía televisiva de Telecinco es excesivamente utilitarista y pragmática.  Ahora bien, cada país tiene la tele que se merece.  No creo que sea un problema de oferta sino de demanda. Al final el que decide no es Vasile sino sus espectadores.  Como italiano que es imagino que ha sustituido la ‘razón de Estado’ de Maquiavelo por su propia ‘razón de Televisión’.
-¿Y a su gallina de los huevos de oro, Belén Esteban?
Belén Esteban parece un personaje de Arniches, chulesca y castiza, redicha, ordinaria pero también muy sentimental, es el ideal platónico de la maruja española al tiempo que su caricatura.  Estaría magnífica como personaje invitado de Nip/Tuck o de una película del primer Almodóvar o del último Bigas Luna.
-¿Qué filósofo haría un buen papel como presidente de RTVE para cortar las polémicas partidistas?
RTVE es uno de esos estrafalarios remanentes que nos quedan de la cultura franquista, como la bombona naranja de butano o las cacas de perro en las calles. Tiene estupendos profesionales que hacen magníficos programas pero finalmente la tentación manipuladora de nuestros políticos latinos les puede. Habría que privatizarla junto al resto de televisiones autonómicas. Si tuviera que endosarle al marrón a algún filósofo sería a Javier Gomá, un hombre que combina la sabiduría con la prudencia, el conocimiento teórico con la capacidad en la gestión.
-¿Cambiaría Educación para la ciudadanía por Televisión para la ciudadanía?
Estaría bien una Educación para la ciudadanía a través de la televisión,  Ética con los Simpson, y Política con El ala oeste de la Casa Blanca, por ejemplo.  George W. Bush detestaba ambas, lo que es un argumento a mi favor (aunque sea una falacia ad hominen)  Seguro que a Hugo Chávez tampoco le hacen ninguna gracia.
-Los Simpson acaban de llegar  en EE UU a su capítulo 500 y Antena 3 va por la repetición un millón, aproximadamente. ¿Cómo se explica que el público español no odie a Homer y su familia?
Sí hay españoles que odian los Simpson, mi madre sin ir más lejos.  Conozco a respetables padres de familia que no dejan que sus niños vean la serie de Gröening. Lo que me parece un error porque el encanto de lo prohibido no solo no es discreto sino que es embriagador.  Todos tenemos un poco de Homer, de Bart, de Lisa... de Montgomery Burns.
-Si tuviera que hacer un casting para Rubalcaba y Rajoy, ¿en qué serie y personaje encajarían?
Sospecho que ellos se contemplan a sí mismos como dos glamurosos, incisivos y complejos políticos de El ala oeste de la Casa Blanca, envueltos en la erótica del poder y el desafío de la Historia, pero yo me los imagino más bien como los incompetentes y trepas burócratas de Yes, Minister, la comedia satírica sobre el mundillo político de la BBC.
-¿Pagar por ver televisión debería ser considerado un acto de masoquismo?
Lo que sería un acto de terrorismo por parte del Estado es obligarnos a pagar una cuota para sostener la televisión pública. Ese día tiro la mía por la ventana. Aunque ya la pagamos vía impuestos... No me importaría nada pagar por la HBO como no me importa nada pagarle a Amazon para descargarme los libros que yo quiero al Kindle.  Masoquismo sí que es tragarse diez minutos de anuncios.
-¿Qué series de ficción merecerían llegado el caso la protección de la UNESCO? Incluya, aunque sea por patriotismo, alguna española.
Retorno a Brideshead, Twin Peaks, The Wire, Los Soprano, El ala oeste de la Casa Blanca, Yes Minister, Riget, Los Simpson, South Park, Seinfeld.  Por patriotismo... guardo un buen y difuso recuerdo de Los camioneros y Anillos de oro.
-¿Cuál es el problema filosófico que más suelen abordar las series?
Pues el mismo por el que le han dado el Nobel a Vargas Llosa: la cartografía del poder.  Ya sea El ala oeste..., Los Soprano, The Wire o South Park, la cuestión de fondo es quién manda aquí.  Una cuestión que se retrotrae al dilema maquiavélico, y posteriormente kantiano y foucaltiano, sobre si para ejercer el poder es mejor inspirar miedo o amor.
-¿Qué es más difícil: ganar el euromillón, firmar un contrato indefinido o ver a un filósofo en televisión?
Si consideramos a los científicos ‘filósofos de la naturaleza’, como rezaba el título de Newton, por ejemplo, Eduard Punset saca todas las semanas al menos uno. Pero es cierto que al formato televisivo le van mal las parrafadas y las frases subordinadas que hacen las delicias del filósofo habitual. Por eso, la tele es el reino de los sofistas, deslenguados y aforísticos, los filósofos a los que tanto detestaba Platón.
-Permítame el chiste fácil para poner la carta de ajuste de esta entrevista. ¿Usted ve la televisión, luego existe?
El problema es que nunca he salido en televisión ni siquiera quince minutos, así que como diría Andy Warhol, ese artista-sofista, no estoy muy seguro de mi propia existencia.  No hay más que comprobar lo contenta que se pone la gente cuando se ve en la pequeña pantalla.  Parecen pensar que después de todo, efectivamente, si salen por la tele es que existen.

lunes, 15 de agosto de 2011

Intereconomía TV, la revelación polémica

“Si emitieran partidos de fútbol ya no vería ningún otro canal de la oferta de la TDT. Seguro. Mi consumo de televisión lo cubre en exclusiva Intereconomía TV, y lo llevo a gala,  así como otro tipo de público está todo el día pendiente de Belén Esteban y Telecinco”. Quién así se explica es Manuel, jubilado gaditano de 79 años, seguidor incondicional y acérrimo desde hace un par de años de Intereconomía TV.
   El canal del Grupo Intereconomía se ha convertido, junto a LaSexta 3 –cuyos propietarios andan en sus antípodas ideológicas-, en la sorpresa de la temporada televisiva 2010/11 que acabó el pasado 30 de junio al apuntarse una cuota de pantalla del 1,4%, casi el doble del 0,8 con el que cerró la precedente. Una victoria en toda regla a la vista de que la fragmentación televisiva continúa haciendo estragos. “Estamos muy satisfechos con la temporada que ahora concluye”, recalca Javier Algarra, director de Informativos del Grupo Intereconomía y al mando del programa Dando caña, para quien la audiencia del canal “ha sabido agradecernos que, siempre que pasa algo, sintonizar con nosotros es garantía de obtener información inmediata y desde todos los puntos de vista”. Su declaración de intenciones choca con las aceradas críticas que suele recibir  Intereconomía TV, especialmente desde numerosos medios de comunicación rivales, miembros del Gobierno, el PSOE y la izquierda ideológica, que la tachan de difundir y defender un extremismo conservador alejado, incluso, de los principios democráticos. Desde las cadenas de la competencia, burlas sistemáticas desde programas de La Sexta, especialmente El intermedio presentado por Wyoming. “Cuando la competencia ladra es porque sabe que cabalgamos” y “no creemos –remacha Algarra- que la descalificación y el ataque a nuestros principios sea lo adecuado, pero les agradecemos que nos observen y nos hagan publicidad”. Quizá el ataque más sonado lo recibió el canal de boca de José Bono, presidente del Congreso de los diputados: “Los de Intereconomía –dijo- son unos malhechores y destiladores de odio”. También aluvión de críticas por la emisión de un spot contra el gasto de dinero público en la conmemoración del Día del orgullo gay, acción por la que el ministerio de Industria impuso al operador una multa que luego fue retirada por un juzgado. “Intentamos –enfatiza Algarra- ser plurales e independientes de verdad”. 
  Al margen de las numerosas polémicas y controversias protagonizadas por sus programas e invitados, lo que nadie discute es el éxito de Intereconomía TV, operador que echó a andar hace seis años tras ocupar en el mando la frecuencia dejada libre tras el fiasco de Expansión TV. Sus inicios titubeantes preTDT comenzaron a tomar cuerpo en 2008, para dar el estirón con el apagón analógico y la cobertura nacional de sus emisiones. Lo que parecía –a tenor de su propio nombre- que sería un canal enfocado por completo al mundo de la economía, se ha transformado en un operador donde el debate político y el deporte –a través de Punto pelota y dedicación casi exclusiva al fútbol- abarcan buena parte de la oferta de su programación. 
   “A la vista de los malos resultados del resto de propuestas multigénero, Intereconomía TV es la única cadena que ha mantenido un crecimiento constante desde su aparición”, explica el experto en televisión Eduardo García Matilla. “Parece evidente –añade- que en este segmento de canales, casi generalistas o multigénero, debe subrayarse el éxito de su planteamiento”. En este sentido, supone toda un acicate para los dueños del operador revelación de la temporada constatar cómo otros canales de TDT, en teoría con mayor respaldo empresarial y experiencia audiovisual, han desaparecido del mando a distancia a causa de la crisis económica o por no haber sabido construir una programación respaldada por la audiencia. Ahí están los ejemplos del desaparecido CNN+ -Grupo Prisa-, o los languidecientes  Veo 7 –Unidad Editorial- y La 10 –Vocento-.
 
El ADN de su público
La audiencia de Intereconomía TV se mueve al alza a pesar de haber padecido este año un cambio de frecuencia, obligada por el ministerio de Industria, que forzó a sus seguidores a resintonizar los descodificadores de TDT sin querían seguir recibiendo la señal. Si la temporada televisiva 2009/10 concluyó con una meritoria cuota de pantalla  media del 0,8%, la recién finiquitada 2010/11 marcó un récord del 1,4%. Por comunidades autónomas, esa cuota de pantalla se dispara en Madrid y Castilla y León, ambas con el 2,5%, seguidas por Murcia (2,2%) y Galicia (1.5%). Mientras que Intereconomía TV logra en Andalucía un share medio del 1,4%, las comunidades donde la audiencia da la espalda al canal son Cataluña y Euskadi, regiones donde la cuota de pantalla queda en el 0,7%.
   En el perfil de la audiencia por sexos se confirma que, mayoritariamente, la oferta de Intereconomía TV es seguida por hombres, con una cuota del 1,7% con respecto al 1,3% que marca el público femenino. Por lo que respecta a la edad, ganan por goleada los espectadores de más de 65 años (3,2%) seguidos por los de 45-64 años (1,3%), con una audiencia joven prácticamente testimonial. Por status socioeconómico, su público pertenece sobre todo al segmentado como alto-medio alto (2,6%), mientras que a distancia se encuentran sus espectadores con un nivel medio (1,3%) o status medio-bajo y bajo (1,1%). En resumen, y atendiendo al perfil de su público, la audiencia más fiel de Intereconomía TV se corresponde con la de un varón mayor de 65 años, con un status socioeconómico alto o muy alto y residentes en la comunidades de Madrid y Castilla y León. De otro lado, en su corta andadura en el mando,  los máximos de audiencia diaria han alcanzado el 5% de share, los programas estrellas más seguidos –El gato al agua y Punto pelota- han marcado cerca del 10% y el mes en el que cosechó una mayor cuota de pantalla fue mayo de este año gracias a un 1,6%.
   Intereconomía TV prepara este verano el asalto a la nueva temporada 2011/12 con las mismas armas con la que han jugado hasta ahora como equipo revelación en el tablero del campo televisivo. “Vamos a apostar por la continuidad, pero mejorando más, si cabe, nuestra capacidad de ofrecer una respuesta ante cada demanda informativa”, adelanta Javier Algarra, La incógnita radica ahora en pronosticar si esta continuidad, una baza imprescindible en tiempos de crisis económica y de talento en los formatos televisivos, traerá un crecimiento de su audiencia. “Aunque parecía que había tocado techo, en mi opinión, todavía puede subir algunas décimas”, vaticina García Matilla, quien explica que este incremento se basa en “su posicionamiento muy ideológico, que favorece una mejora de resultados en periodos electorales” como el que habrá en los próximos meses. “En cualquier caso –matiza este experto en televisión- la tendencia de la mayoría de las cadenas multigénero es a perder audiencia como consecuencia del incremento del contacto de las nuevas opciones, ya que aún muchos espectadores no conocen al completo la oferta de la TDT y autolimitan sus opciones de zapeo con el mando a distancia”. Intereconomía TV no es un canal de cuatro gatos y la próxima temporada  televisiva será clave para determinar la madurez y mayoría de edad del proyecto o su estancamiento.

domingo, 14 de agosto de 2011

Historias de la Televisión

La televisión no tiene memoria. Al menos en España. Si necesita información o investigar con seriedad sobre el principal medio de comunicación –de momento, con permiso de Internet - no encontrará ningún organismo público o privado donde consultar hemerotecas o videotecas sobre el nacimiento y el desarrollo de la tele española: desde programas o retransmisiones históricas de los años 60 a series y espacios de este siglo de públicas, autonómicas y privadas. Hay museos dedicados al vino, la radio, la alpargata, el traje, el calzado, puede que a la mosca del vinagre, pero no uno dedicado completa o parcialmente a la televisión. En EEUU, por supuesto, sí lo hay: el Newseum, enclavado en Washington DC. Así que, paradojas del destino, no tendrá más remedio que buscar en San Google o plantarse en la capital estadounidense si quiere conocer a fondo el ADN, pasado, reciente y actual del electrodoméstico al que los españoles dedican más de cuatro horas al día.
  La historia del medio reposa en otros lugares. El cine patrio, con la excepción de Historias de la televisión (1964,) no ha sabido reflejar las entrañas de una tele que echó a andar hace más de medio siglo. Este mes, la película Amigos ha basado su argumento en los reality shows pero el resultado ha sido penoso. Los mejores largometrajes sobre el invento del escocés Baird hay que buscarlos en la factoría de Hollywood con Network, un mundo implacable (1976) dirigida por Sindney Lumet, Al filo de la noticia (1987) con William Hurt, Quiz show (1994) de Robert Redford, El show de Truman (1998) con Jim Carrey y en –pese su lentitud exasperante- Buenas noches y buena suerte (2005), de George Clooney. Y poco más que rascar y que merezca de verdad la pena. Lo que no es poco.
   En la edición de libros sobre tele en España, un erial si se busca calidad y amenidad. Las dos biblias catódicas por excelencia sobre la materia nos llevan a El libro gris de TVE (1975), de Manuel Vázquez Montalbán, y las Historias de la TV en España firmadas en 1993 y 1994 por Josep María Baget y Lorenzo Díaz. Hasta hace unos años se editaba, gracias a Geca, una joya titulada  El anuario de la televisión. Una maravilla de libro al que las cadenas, especialmente Telecinco y su dirección, dejaron morir incomprensiblemente sin mover un dedo. Se trataba de una radiografía perfecta de la televisión en España: tendencias, audiencias, formatos, entrevistas, datos y más datos…y, además –de ahí que quizá esculpiese su propio epitafio- con una exactitud e independencia irreprochables.
  Winston Churchill acuñó aquello de que “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”. En nuestro caso, “los países que no conocen la historia de su televisión está condenados, irremediablemente, a repetir sus peores programas y presentadores”.   

viernes, 12 de agosto de 2011

La excusa imperfecta

Seguro que lo ha notado. Esta semana ha tocado milagro y el precio de las gasolinas y gasóleos ha bajado entorno a los 6 céntimos por litro. No crea que las empresas del sector han modificado sus estatutos para convertirse en entidades filantrópicas y benefactoras para los automovilistas. No. Si así lo han hecho en plena Operación salida en las carreteras se debe a que el precio del barril de petróleo anda de capa caída desde hace cerca de dos semanas. Y tiene pinta de que seguirá bajando a la vista del temor de los mercados petrolíferos a una crisis económica más larga e incluso a un nuevo periodo de recesión mundial, lo que para sus intereses supone menos demanda de barriles.
   Pero España, una vez más, es diferente. Muy diferente. El Gobierno planea subir en breve cerca de 3 céntimos el precio del litro de los carburantes vía impuestos para así recaudar el dinero que no tiene en sus arcas. Aunque el Ejecutivo repite desde hace años y como un mantra el aumento de la fiscalidad para los más ricos, a la hora de la verdad las cargas impositivas recaen en los bolsillos de los menos pudientes. Ahí están el incremento del IVA, las tarifas de las luz o los impuestos del tabaco, otro sector que da por hecho de que también soportará más pronto que tarde otras subidas en su fiscalidad que repercutirá en los fumadores.
   El Gobierno cuenta con la excusa perfecta para meternos cerca de 3 céntimos extra en el impuesto de Hidrocarburos que lleva adosado el precio del litro de gasolinas y gasóleos: somos unos de los países de Europa donde ese impuesto es más bajo y, además, una directiva de Bruselas ordena a los países para que lo homologuen. Al alza, por supuesto. Lo que nadie dirá es que en Alemania, Francia, Holanda o Gran Bretaña su gasolina resulta más cara pero su tasa de paro anda por el 10% y en España supera el 20% y aquí contabilizamos cuatro millones largos de parados. O que sus salarios andan lejos del mileurismo imperante en nuestro país.
 Por si lo desconoce, los impuestos suponen alrededor del 60% del precio final del litro de gasolina/gasóleo. Por un lado está el IVA, por otro el impuesto de Hidrocarburos y por otro uno introducido hace apenas unos años y llamado de Venta minorista. Entre los tres recaudan para el Estado una cantidad anual que ronda los 20.000 millones de euros.
   Desde que España forma parte de la Unión Europea -y ya ha llovido- ninguna hemetoteca recoge que se  sepa que el precio de algo -lo que sea- haya bajado para  nuestra alegría y para así homologarnos con las tarifas de nuestros colegas europeos. Nada. Ahí seguimos, por ejemplo, con unas tarifas y velocidades de internet donde se paga precio de caviar y bogavante a cambio de sardinas. El nuevo palo de las gasolineras acecha con una excusa, en realidad, imperfecta.

jueves, 11 de agosto de 2011

Hasta Berlusconi nos da lecciones

A ningún hostelero de la costa se le ocurre cerrar el negocio en agosto para tomarse unas vacaciones. Los loteros no bajan la persiana la semana previa al Gordo de Navidad. Tampoco los socorritas playeros suelen irse de puente por la Virgen del próximo día 15 o escaquarse cuando, en un domingo de verano, ondea la bandera roja en el litoral por fuerte oleaje. La lógica siempre, tarde o temprano, se suele imponer.
  Esta semana el Palacio de la Moncloa anda en obras y prácticamente todo el edificio está cubierto de andamios y una tela protectora de color verde. Una imagen que escenifica la interinidad de un Gobierno que, si nada cambia, seguirá en sus puestos hasta las elecciones del 20-N. Lo de seguir en sus puestos es, desafortunadamente, sólo una forma de hablar.
  Esta semana hemos cumplido cuatro años de crisis económica mundial y la celebración ha sido una convulsión en los mercados financieros internacionales, con España llevándose buena parte de la peor parte. Con la que está cayendo, el presidente del Gobierno tomó el viernes pasado las de Villadiego para recalar de nuevo en su refugio veraniego de Doñana, tras el veraneus interruptus de la semana pasada. A todo esto, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, anda prácticamente desaparecida en combate y el resto del Gabinete socialista no sabe/no costesta y hace la competencia a la orquesta del Titanic.
  Zapatero disfruta de sus vacaciones mientras los principales líderes políticos andan trabajando en sus despachos. Obama, en EEUU, intentando arreglar la catástrofe económica por la rebaja a su deuda por parte de Standard&Poor's; Sarkozy en Francia reuniendo de urgencia a su equipo de Gobierno ante las tensiones de los mercados; la Merkel, por supuesto, sigue desde el lunes en su despacho; Cameron en Gran Bretaña llegando tarde a su país para ponerse al frente para combatir los disturbios callejeros. Y, como guinda, hasta Berlusconi dándonos clases de democracia y reflejos ante la crisis, preparando nuevos ajustes y con su ministro de Economía acudiendo esta misma mañana al Parlamento a dar explicaciones.
  Aquí, en España, siesta gubernamental como si nada fuera con nosotros. Y eso que el paro en la zona euro no llega al 10% y nuestra tasa de desempleo casi toca el 21%. El PP pide hoy la comparecencia urgente de Zapatero en el Congreso y, si la cosa va adelante, habrá que esperar hasta  la semana que viene para visualizar al presidente en la cámara Baja explicando la respuesta del Ejecutivo a las últimas y graves terremotos económicos. Un presidente que pasará seguramente los días en Doñana corriendo por la playa y leyendo novelas, aunque no faciliten imágenes -como en el ya lejano verano de 2007 de la fotografía superior- ni nos digan los títulos de los libros, por aquello de no comprobar la imagen de un jefe del ejecutivo a la bartola mientras cae la mundial. Todo un sinsentido si tenemos además en cuenta de que se trata de su último verano al frente del Gobierno y que, desde el 20-N, dispondrá de vacaciones obligatorias.

lunes, 8 de agosto de 2011

Rubalcaba-Rajoy, cara a cara

La televisión conmemorará en España el 21-N su Día Internacional por adelantado, con los previsibles debates Rubalcaba-Rajoy de las elecciones del 20-N. Antena 3 y Telecinco, que estrenaron en 1996 este formato con los González-Aznar, han solicitado organizar los cara a cara de las próximas generales. De momento, Telecinco no ha desvelado si elegirá a Jorge Javier como moderador en caso de que los cuarteles generales del PSOE y el PP den el visto bueno a los debates. Las negociaciones entre ambas formaciones se prevén más puntillosas aún que las de la concesión de un préstamo hipotecario.
  Nuestro país no guarda una amplia tradición de debates televisados con los candidatos a la presidencia del Gobierno, pero los únicos precedentes de 1996 y 2008 –en Antena 3 y Telecinco y bajo la batuta de la Academia de Televisión, respectivamente-  son más que halagüeños, tanto en la factura del formato emitido como en las millonarias audiencias cosechadas. Los únicos fallos recayeron en un guión encorsetado y en el papel, mitad guardia de tráfico urbano mitad jarrón decorativo chino, que se impusieron a los moderadores del espectáculo político-audiovisual.
  Si las oficinas de los candidatos dan su OK, los Rubalcaba-Rajoy se fijarían al inicio y al final de la campaña electoral.  Las principales incógnitas recaen en las cadenas que lo emitirán, sus moderadores y el formato. Aunque cueste creerlo, RTVE nunca ha organizado un cara a cara así. Y quizá sea ahora el momento de arreglar esta anormalidad, siempre que la tele pública se sacuda en los próximos meses del progubernamentalismo al que ha caído al final de la legislatura. También cabe la posibilidad de encargarse de la señal institucional y que otros operadores se conecten. Ello implicaría un moderador externo de sus informativos y que se celebrasen en un escenario neutral. Otra opción es pasar olímpicamente de RTVE y dar la responsabilidad a Telecinco y Antena 3, cadenas que lograrían un plus de imagen y audiencia innegable frente a sus competidores. La tercera vía supondría repetir la experiencia de 2008, con una Academia de Televisión cortijo de un Manolo Campo Vidal que bebe en los aledaños de Ferraz.
  Elegir moderadores no debe suponer un quebradero de cabeza porque, a pesar del trincherismo periodístico, todavía sobran profesionales capaces de cumplir con nota el expediente. Más complicado será convencer a los partidos para que ayuden a que el debate sea precisamente eso, un debate, y no un monólogo. Para empezar, visualmente, y que los candidatos no intervengan cómodamente sentados sino de pie en atriles. Y que, llegado el caso, se atrevan a responder a preguntas formuladas por directores de periódicos o de un público previamente seleccionado. Cualquier iniciativa es válida para alejar el aburrimiento y el acartonamiento de unos cara a cara cuya expectación asegurada supone una verdadera y palpable democracia real.

martes, 2 de agosto de 2011

Prórroga eterna

Nunca la interinidad de un Gobierno había sido tan eterna. Además, en el peor momento posible, con los mercados financieros internacionales cañoneando a nuestras bolsas y una prima de riesgo que mejor no ver. La conjunción planetaria Obama-Zapatero se ha sustanciado con años de retraso en este inicio del mes de agosto, con uno salvando los muebles in extremis en el Congreso para evitar la suspensión de pagos y el otro adelantando elecciones pero alargando como el chicle la legislatura de la crisis. Dos protagonistas, ayer, de un batacazo sonoro de sus bolsas, con EE UU cerca del precipicio de la recesión y a España implorando un 'virgencita que me quede como estoy'.
 Quedan casi cuatro largos meses de verano y otoño para que los españoles acudan a las urnas. Más de 100 días de calendario tirados a la basura por un presidente del Gobierno que ha tenido en sus manos la opción de reducir el suplicio y la agonía, al menos un mes, colocando las generales en octubre. Rubalcaba, Rajoy y sus equipos de campaña van a tener de todo menos un verano tranquilo. En la guardia de corps para el 20-N del candidato socialista llama la atención la presencia de Gaspar Zarrías, el incombustible perro de presa de Manuel Chaves, un personaje de la fauna política andaluza que vivió su gloria wharholiana con aquella recordada foto que le cazó en el Senado votando con los pies-literalmente- ante la ausencia de un compañero de filas.
  La precampaña echa a andar con el PP a 14 puntos de distancia del PSOE en intención de voto. Rubalcaba, ante esta perspectiva, tiene mucho que ganar y muy poco que perder. A buen seguro que apostaría, hoy mismo, por aquella "dulce derrota y amarga victoria" con la que los socialistas saludaron el pírrico triunfo de Aznar en las generales de 1996.
  El 20-N -uno no quiere ni pensar qué hubiera pasado si un presidente del Ejecutivo popular hubisese designado esa fecha  para un proceso electoral- las urnas traerán un nuevo Gobierno. La razón y la cordura apuestan porque los españoles den una victoria cómoda y suficiente a uno de los dos candidatos favoritos. El país, más que nunca -y de paso los mercados financieros- necesita visualizar a un triunfador y a un líder con margen suficiente de maniobra para formar un Gobierno fuerte que marque, de una vez por todas, el rumbo de una recuperación económica a la que llegamos, como siempre, con retraso. Mientras, seguimos disputando los minutos de la basura de una legislatura en la prórroga que se hace insoportable y eterna.

lunes, 1 de agosto de 2011

Corazones de alquiler

Hace ahora 20 años cerraba en España, tras una vida fugaz de apenas cuatro meses, el diario Claro, el único tabloide sensacionalista que intentó desembarcar en los kioscos. El fiasco dejó también sin trabajo a la rotativa que proyectaban instalar en El Puerto de Santa María para imprimir su edición andaluza. Suerte casi idéntica corrió Onda corazón, la emisora del grupo Zeta sobre famoseo nacida en el año 2000. El fracaso estrepitoso de la crónica rosa en la prensa diaria y la radio se contrapone con el éxito de las revistas y los programas del corazón.
  Del Bla, bla, bla de Amilibia en el pleistoceno de TVE saltamos a la revolución que desató en 1995 en Telecinco el ¡Qué me dices! o las sacudidas telúricas provocadas desde 1997 por Tómbola de Ximo Rovira en las autonómicas. La tele rosa, que parecía iba a ser la moda pasajera en un medio tan antropófago y cambiante como el audiovisual, llegó para quedarse. Los espectadores españoles cursaron un master en la materia desde la franja matinal hasta el late night que cerraba Sardá impartiendo sus clases magistrales desde el púlpito de Crónicas marcianas. Llevamos –y lo que te rondaré morena- casi dos décadas con el tsunami de crónica de famosos y aspirantes a serlo salpicando a unas cadenas y creando en otras, caso de Telecinco, un chapapote que no se despega de su parrilla ni aplicando Zotal a discreción.
   Las revistas del cuore y los programas de televisión se retroalimentan de la misma forma que los reality surten de contenidos y por el mismo precio –o sea, gratis- al resto de productos de entretenimiento de la cadena. Con una crisis económica que arrancó hace cuatro años y que anda reacia a tomarse vacaciones, la tele rosa seguirá conquistando a corto plazo las programaciones de los canales. Porque, a pesar de los contratos millonarios de presentadores e invitados, no hay nada más barato en televisión que la crónica del famoseo. Los informativos salen por un pico, el fútbol por un pastón, las series ni te cuento y los concursos de campanillas –con la excepción del eterno Saber y ganar- por un pastón similar al que entregan al ganador de turno. A la vista de que la publicidad sigue siendo infiel a la televisión y se ha echado a internet como amante, algunos directivos no se estrujan las meninges para producir barato y atraer a la audiencia con el palo del corazón y la zanahoria de presuntos e interminables escándalos sexuales. De momento la victoria, por goleada, se la apunta Telecinco. Julio ha sido su segundo mes consecutivo como cadena más vista gracias a Isabel Pantoja y su hijo Kiko, Aída Nizar y Belén Esteban, los afortunados de una televisión de saldo y en crisis en un país que coquetea con el colapso.