lunes, 31 de octubre de 2011

Gana la televisión

Dentro de una semana, la noche del próximo lunes, el único debate electoral entre los candidatos del PP y el PSOE arremolinará ante la televisión a una audiencia millonaria que sobrepasará, holgadamente y salvo sorpresa, los 10 millones de españoles pendientes del discurso, los gestos y los trajes de Rajoy y Rubalcaba. Tres largas décadas de democracia sólo han dado para dos experiencias idénticas: González-Aznar en 1993 y  Zapatero-Rajoy en 2008, ambos con ración doble.
   Los debates de hace cuatro años fueron seguidos por 13 millones de espectadores, frente a los 10 millones del debate electoral que desvirgó a la televisión española de este tipo de espectáculos políticos. No se crea que creció una barbaridad el interés y tenga en cuenta que, entre 1993 y 2008, la población española creció en unos 8 millones de habitantes. Dicho lo cual, donde se ponga un cara a cara por la pequeña pantalla que se quiten dos semanas de mítines plúmbeos para convencer a los ya convencidos y salir en los telediarios. O esos patéticos spots de propaganda emitidos obligatoriamente por las cadenas públicas dentro de unos bloques electorales, más propios de tiempos pretéritos -cuando había que conectar con el parte- que del siglo XXI.
   El cara a cara del lunes será todo un respaldo para la Academia de Televisión de Manolo Campo Vidal, el periodista que de no mediar una hecatombe moderará los tiempos de palabra de los dos candidatos. Un profesional del medio en las antípodas de Génova 13 que ha sabido contentar a PP y PSOE, lo que ya de por sí es todo un logro. La Academia de Campo Vidal –quien se supone que no cobra por ejercer de cronometrador-  repite como maestra de ceremonias para facilitar la señal a quien se la pida previo pase por caja. TVE, Antena 3, La Sexta, Cuatro, cuarto y mitad de autonómicas y otros canales ofrecerán en directo el programa. No así Telecinco, como se veía venir. Su consejero delegado, Paolo Vasile, nunca ha creído en la Academia de Televisión, a la que durante años y años ha torpedeado desde todos los ángulos posibles. A veces con munición barriobajera, como prohibir a sus presentadores participar en las ceremonias de premios y actos diversos de la Academia, un organismo sin ánimo de lucro. El ninguneo del italiano hacia la institución se desbocó cuando Telecinco emitió una de sus galas y los galardones recayeron mayoritariamente en las cadenas y los presentadores de la competencia. “Hasta ahí podíamos llegar”, pensaría.
  Ya sea Rubalcaba o Rajoy quien gane, el cara a cara será, ante todo, una nueva victoria de la televisión como medio de comunicación imprescindible. Un triunfo que sabe mejor al batir a adversarios como la prensa, la radio y, sobre todo, el omnipresente internet. También, de paso, a Telecinco.

martes, 25 de octubre de 2011

Los caras de Bélmez

El fenómeno de Las caras de Bélmez de la Moraleda, parido en la España profunda del tardofranquismo allá por los inicios de 1971, se convierte en pleno siglo XXI y cuatro décadas después en Los caras de Bélmez, un nuevo fraude con trazas de legalidad. Hagamos memoria.
  El pueblo de Bélmez saltó a imaginario cañí a principios de los 70 en un pequeño núcleo rural cuando una mujer alertó de que en el suelo de su vivienda, por mucho que fregaba y fregaba, cada mañana aparecían rostros humanos perfectamente visibles para el ojo humano. Los amigos de lo paranormal -entonces no existía el programa de Iker Jiménez pero sí el de Jiménez del Oso- encontrarton allí un filón para su causa. Aquello se despachó como un fraude en toda regla similar a los timos del tocomocho o la estampita.
  En 2011 las cosas han cambiado pero los fraudes y los caraduras, no. Ahí tienen al artista de Teddy Bautista, ex capo de la SGAE involucrado en un feísimo caso de estafa en la SGAE que lo descabalgó de la poltrona a principios del verano. Ni corto ni perezoso, el canario Bautista se ha descolgado exigiendo 1,2 millones de euros en concepto de indemnización por despido improcedente.
   Otras cara de Bélmez que se resisten a dejar de chupar del bote están ligados a cajas de ahorros intervenidas o con serios problemas contables que, con el tiempo, arreglan las cuentas y el resultado con el dinero público de todos. Medalla de oro para la ex directora de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, María Dolores Amorós. La pieza exige una indemnización como Teddy tras su calamitosa gestión y destaparse que se autoadjudicó una pensión vitalicia de 360.000 euros anuales. Plata para su colega de Novacaixagalicia José Luis Méndez, quien antes de recoger los bártulos de su despacho trincó un cheque de 11,2 millones de euros para su retiro dorado en una entidad que ha repartido, como si fueran chucherías, 40 millones de euros a los ejecutivos que la llevaron al pozo. Bronce para el socialista leonés, ex alcalde de la capital y número 2 de la lista del PSOE al Congreso para el 20-N, Francisco Fernández. El amigo ha pactado con la entidad de la que ha sido vicepresidente una indemnización de 520.000 euros por prejubilarse.
  Las caras de Bélmez no nos costaron tanto y se quedaron en una serpiente de verano. Estos caras contemporáneos nos salen por un pico y son un fraude tanto o más grande que los del pueblo jiennense. Además, con el agravante de que seguirán saliendo caras nuevas de las cañerías de las cajas de ahorros a medida que avancen los meses. Siéntese para comprobarlo.

lunes, 24 de octubre de 2011

Cambiar para seguir igual

Las elecciones del 20-N. gane quien gane, darán carpetazo a 8 años de gobiernos de Zapatero y a una política audiovisual que lo ha cambiado todo para que todo siga prácticamente igual. Nada más aterrizar en el cargo, el jefe del ejecutivo –un minuto después de ordenar la retirada de las tropas de Irak- colocó abiertamente a la telebasura en su punto de mira y en la carpeta de asuntos pendientes y urgentes. Dicho y hecho, emplazó a la vicepresidenta primera, Fernández de la Vega, a poner coto a tanto programa inadecuado en horario infantil. Así, a principios de diciembre de 2004 –apenas unos meses después de ser investido presidente- el Gobierno reunía en Moncloa a los jefes de las teles–de los que sólo uno sobrevive al frente de la suya a día de hoy- para ponerles por delante la firma un acuerdo de autorregulación para reforzar la protección infantil.
  El documento de marras incluía –con el sí, quiero forzado y a regañadientes de las cadenas- la instauración de un horario de protección para la infancia y la juventud entre las 6 de la mañana y las 10 de la noche. Sí, si, en serio, que no es broma. Ya ve el caso que se le hizo al papel suscrito bajo los focos, con oropeles y hasta solemnidad oficial. Aquí el tiempo ha certificado, sí o sí, que las cadenas sólo responden o se dan por aludidas cuando hay sanciones económicas de por medio, ya sean impuestas por un Consejo Audiovisual estatal, la Guardia Civil de Tráfico o el Arzobispado de Palencia.
   Resulta también curioso comprobar cómo la manida ‘pluralidad’ con la que el Gobierno celebró el nacimiento en su primera legislatura de Cuatro y La Sexta –ambas televisiones en abierto de grupos mediáticos afines al Palacio de la Moncloa- ha degenerado en una fusión de Telecinco con el canal de Prisa y una previsible absorción de la cadena de Mediapro por parte de Antena 3. La pluralidad, más bien por los suelos.
   Los volantazos audiovisuales del ejecutivo que ahora prepara el petate ha dejado una TVE sin presidente, una TDT plagada de brujas, chamanes, teletiendas de fajas y sorteos de pega, cadenas fusionadas antes que cerradas, canales y emisoras locales fallecidas, autonómicas sin rumbo fijo o miles y miles de trabajadores del sector despedidos. Y, como herencia y regalo envenenado para el que venga, una jugosa financiación de RTVE a cargo de las telecos que, más pronto que tarde y salvo sorpresa, tumbarán en Bruselas. Aunque contados, también ha habido aspectos positivos: José Luis Moreno, Parada y Torreiglesias han desaparecido de la tele pública y Urdaci se pasó a la novela y a explotar su lamentable vis cómica. Eso sí que ha sido un acierto gubernamental digno de ser utilizado en esta próxima campaña electoral.

viernes, 21 de octubre de 2011

Que pase el siguiente

La casualidad ha juntado en el calendario, con apenas unas horas de diferencia, la caída de dos dictaduras del terror arrulladas por la tiranía y amamantadas por el terrorismo. En Libia, los rebeldes han acabado con el coronel Gadafi, un sátrapa y dictador que detentó el poder en el país norteafricano desde la revolución de 1969. Sentado en sus pozos de petróleo y gas, resguardado por vestales-soldados en jaimas que llegó a  incluso hace unos pocos años en una sonada acampada cerca de Granada, Gadafi ha muerto a manos de sus ciudadanos y gracias a la ayuda inestimable de la OTAN.
   Las imágenes de su agonía a manos de una turba violenta no son aceptables, por muy responsable que haya sido de una represión de su pueblo durante décadas. Su fin es una fotocopia aumentada y corregida de las últimas horas de Ceacescu en Rumanía. Lo que no consiguieron los bombardeos de Trípoli en 1986 ordenados por Ronald Reagan lo han logrado unas balas rebeldes disparadas por los propios libios. El tiempo, las enciclopedias y la Wikipedia, colocarán a Gadafi en el selecto grupo de deleznable e inhumanos dictadores.
   Apenas unas horas después de las imágenes de que el cadáver del lider libio saltara a las portadas de internet, los iluminados de la txapela etarra anunciaban el cese definitivo de la actividad armada. Una noticia esperada y ya amortizada por una sociedad española harta y cansada de todo lo que rodea a la banda armada. ETA sale del foco pero no del escenario. Los pistoleros etarras ni entregan las armas, ni se disuelven ni piden perdón por sus cerca de 1.000 víctimas mortales -niños y mujeres incluidos- a lo largo de 43 años -desde 1968- dándole al gatillo, el amonal y el amosal.
   Los de la capucha del País Vasco siguen enrocados en sus planteamientos y tienen la desfachatez de incluir en su comunicado pasajes como un alucinante "nuestro reconocimiento y homenaje" para los "compañeros" muertos o que "están sufriendo la cárcel o el exilio". Así, sin anestesia. Por supuesto, ni una palabra sobre las victimas de su cruel terrorismo, y la misma escenografía visual de capuchas, hacha y serpiente para anunciar su alto el fuego permanente. Con estos mimbres, aunque haya cierta ilusión es mayor la desconfianza en la opinión pública española. Una sociedad que sabe que este cese ha sido posible gracias al eficiente trabajo de los cuerpos y las fuerzas de seguridad del Estado y a la tardía pero vital colaboración del gobierno francés. Aunque los etarras se vistan de seda, terroristas se quedan, y el próximo Gobierno tendrá por delante la tarea de introducir en el crematorio el ataúd de ETA, a ser posible con sus armas incluidas.
   El fin de la dictadura etarra y del régimen filoterrorista  de Gadafi no puede ni debe abrir el camino a fundamentalistas que acampen en el futuro tanto en las instituciones vascas como en el gobierno del país norteafricano. La democracia, en ambos casos y a pesar de todo, sale reforzada y mira ahora a una isla caribeña oprimida por la bota de otro dictador verde oliva. Que pase el siguiente.

lunes, 17 de octubre de 2011

Asando la manteca

RTVE arrancó 2007, el último año ante de la crisis económica, con un ERE que afectó a 4.150 de sus trabajadores. Sin embargo, la pionera en esto fue Antena 3 con el despido de 300 de sus empleados en 2003, cuando la crisis ni estaba ni se la esperaba. La fusión entre Telecinco y Cuatro, este mismo año, ha puesto en la calle a unos 130 profesionales del canal que Prisa no supo sacar adelante. Antes, Localia echó la persiana y mandó al paro en 2008 a otros 300 empleados. Lo mismo que decenas y decenas de deficitarias televisiones locales, repartidas por toda España, como ahora se barrunta en las que quedan abiertas y ligadas a gobiernos municipales, caso de Onda Jerez.
  Suma y sigue. En Asturias, el Gobierno de Álvarez Cascos ha colocado la soga al cuello de una televisión autonómica abocada al cierre: los 100 trabajadores de la plantilla temiendo tumbarse de lunes a domingo al sol, y otros 400 de productoras externas del Principado entrenándose para sellar la cartilla del paro. La misma hoja de ruta para cientos de compañeros de canales temáticos y de la TDT ahogados en la marea de la fragmentación,  rematados por un tsunami de la crisis que abate a las empresas televisivas del mundo occidental: ahí está la sacrosanta BBC anunciando planes para la supresión de 2.000 empleos de aquí al 2017, el cierre de instalaciones y la reducción de su programación.
   Con la que está cayendo y con lo que vendrá, no es de recibo que la Forta silbe y mire para otro lado cuando Uteca -la patronal de las cadenas privadas- plantea que las autonómicas emitan una única programación con desconexiones para cada territorio, además de pedir que sigan el ejemplo de TVE y eliminen la publicidad. Las autonómicas agrupadas en la Forta responden esgrimiendo que se trata de una propuesta que “no se le ocurre ni al que asó la manteca”. Lo dicen mientras las deudas de sus canales escalan rumbo de los 2.000 millones de euros, con unos presupuestos anuales conjuntos que rondan la misma cantidad y con una plantilla global de 12.000 empleados. De ellos, casi 5.000 entre las radiotelevisiones catalana y andaluza, un número similar al del conjunto de RTVE y a años luz de distancia de la cifra de empleados que suman Antena 3, Telecinco y Cuatro.
   Entre la propuesta lanzada por Uteca –siempre mirando su beneficio propio- y el reciente grito de la política Rosa Díez –“Que se cierren ya todas las televisiones autonómicas”- seguro que existe un punto intermedio. Que en las autonómicas esquiven entrar en el debate y aboguen por un ‘virgencita que me quede como estoy’ sólo va en su contra. Porque, lo quieran o no, en 2012 el ambiente televisivo olerá a manteca asada.

jueves, 13 de octubre de 2011

Paro go home!

Dicen los viejos del lugar que, antes de comenzar las obras de la Base de Rota, en esos terrenos se cultivaban unas sandías y unos melones exquisitos. Y dicen los cachondos que en esos mismos campos se han cambiado esas sandias y melones por pepinos... de los de carga explosiva. La visita de Eisenhower a la España de Franco en 1959 marcó el destino y el futuro de esta villa de la bahía de Cádiz. Durante décadas Rota se transmutó en un oasis de modernidad en el franquismo de la época, por culpa de miles de soldados estadounidenses que vivieron y se divirtieron por las localidades próximas a la Base -caso de El Puerto de Santa María- o bien, directamente, se casaron con mozas de la provincia. Trajeron, sin que lo supieran ni enterasen los jerifaltes del Régimen, democracia, dólares y la american way of life. La fortaleza del dólar en su cambio con la entonces pesetas los convertían, sin saberlo, en ricos señoritos andaluces con uniforme de la US Navy. Los submarinos nucleares Polaris que recalaron en las instalaciones de Rota llevaron a más y más soldados en la década de los setenta y forzaron la construcción de urbanizaciones enteras dedicadas en exclusiva a ellos y sus familias.
   Los gaditanos de entonces fueron, quizá, los primeros en descubrir qué era eso de beber refrescos en lata, zampar hamburguesas, celebrar Halloween o contemplar cómo los hijos de los militares almorzaban por la calle comida rápida calentada en microondas y, sobre todo, descubrir cómo se comportaban con una visión de la sexualidad y de las relaciones de pareja muy distinta a la de los adolescentes españoles de finales de los setenta y principios de los ochenta. Todo eso acabó tras 1982 con la victoria del PSOE, el posterior referéndum de la OTAN y el recrudecimiento de la guerra fría con Reagan en la Casa Blanca. De la noche a la mañana, miles de familias norteamericanas abandonaron sus chalets y unifamilares en las ciudades vecinas y eran obligados a vivir dentro de la Base. La seguridad era lo primero, más aún siendo testigos de las multitudinarias marchas a Rota organizadas por grupos izquierdistas reclamando la marcha de los militares y el desmantelamiento de las instalaciones.
  En 2011 las cosas, afortunadamente, han cambiado. El reciente acuerdo del Gobierno español para que Rota sea sede del escudo antimisiles de la OTAN hará que, previsiblemente, la base de Rota recupere su esplendor. Un presidente socialista -el mismo partido del OTAN, de entrada, no- revitalizará la economía de una provincia, la gaditana, que ha pasado en los últimos años de Guatemala a guatepeor. Al cierre de Delphi, la reconversión de los astilleros o la crisis eterna de los vinos de Jerez se han sumando, casi sin solución de continuidad, el adiós de las pocas empresas tecnológicas diseminadas por la Bahía que que quedaban en pie: Visteon es la penúltima a la que se sumará, si nadie lo remedia, el cierre de Maderas Polanco, un grupo familiar de Chiclana de la Frontera que dejará a 300 trabajadores y sus familias en la calle más pronto que tarde. Cádiz, la provincia del diputado Rubalcababa en las elecciones de 2008, sigue destruyendo empleo y se prepara para acoger a Manuel Chaves como cabeza de lista del PSOE en las elecciones del 20-N. Un Chaves encantado con el nuevo uso de la Base de Rota ya que el ejecutivo vende en el mismo paquete la creación de 1.000 puestos de trabajo, número y previsión que los gaditanos se toman a guasa.
  Zapatero se marcha tras un terremoto en Lorca y una erupción volcánica en Canarias. Los letristas del carnaval gaditano, siempre al quite, confían en que lo próximo no sea un ataque nuclear a la base de Rota para verse obligados a cambiar aquello de "con las bombas que tiran, los fanfarrones, se hacen las gaditanas, tirabuzones" y meter en la rima los malditos neutrones.

martes, 11 de octubre de 2011

Chistes sin gracia

No busque por España, sea la comunidad autónoma que sea, un hospital público infrautilizado, con los médicos completando crucigramas, los quirófanos vacíos, las salas de espera cogiendo polvo y sus cafeterías cerradas por falta de clientela. No hay ni uno. Hagan ahora, la misma búsqueda, pero para localizar una infraestructura de comunicaciones pagada con dinero público -el suyo y el mío- fracasada y sin usuarios. La lista de aeropuertos sin tráfico de aviones -directamente- o con aterrizajes y despegues que se cuentan con los dedos de una mano cada vez es mayor. Estaciones del AVE donde las aves se posan en las catenarias por falta de circulación de trenes de alta velocidad empiezan ya a surgir. Lo mismo en faraónicas autopistas de peaje de acceso a grandes ciudades muy resultonas pero esquivadas por los automovilistas y sus vehículos.
   En Lepe, durante años -y no es un chiste-, se ha soñado con acoger al aeropuerto de la provincia de Huelva. Al final, el bienvenido Mr. Marshall ha pasado de largo -por poco, todo sea en honor a la verdad- y la localidad de Cartaya acogerá -según el ministerio de Fomento- el aeropuerto onubense. Como andamos que lo tiramos, y pese a que a menos de 100 kilómetros de la capital de la provincia se encuentra el gran aeropuerto de Sevilla-San Pablo o la terminal del AVE Madrid-Sevilla, hay quien todavía tiene ganas de invertir dinero público en las pistas de Huelva.
  Como en la diputación provincial son unos máquinas, allí tienen ya contratado hasta a un asesor en materia de aeropuertos. Responde al nombre de Francisco Rodríguez Donaire, acaba de aterrizar en el cargo -nunca mejor dicho-, su nómina anual asciende a 35.000 euros y -que se sepa- sus conocimientos en materia aeroportuaria son similares a los de Cristiano Ronaldo sobre literatura alemana contemporánea en el periodo entreguerras. Francisco, en las filas del PSOE tras una espantá de Izquierda Unida, tiene eso sí, experiencia en agujeros económicos en cuentas públicas, que esto sí está muy ligado a aeropuertos en crisis construidos con dinero de todos. Durante sus mandatos en el Ayuntamiento onubense de Valverde del Camino -apenas 12.000 habitantes- dejó crecer la deuda municipal hasta los 55 millones de euros. Todo un buen gestor, no obstante, en comparación con el ayuntamiento gaditano de Villamartín -con un censo prácticamente idéntico-, donde los números rojos se sitúan en los 16 millones. Allí, el nuevo equipo municipal del Partido Andalucista, ha localizado facturas de protocolo -comidas y copas- del anterior alcalde socialista que suman 27.000 euros en un único año. Insuperable, como la marca del brandy que a buen seguro regó las tertulias posteriores a los almuerzos pagados con la Visa del pueblo. 
  Pero en Valverde del Camino y Villamartín son unos becarios en comparación con el Ayuntamiento de Los Barrios, en el campo de Gibraltar. Al alcalde andalucista de la localidad no le ha quedado otra que despedir a Maria de los Ángeles Galán, una auxiliar administrativa del consistorio que cobraba 73.000 euros brutos anuales, o lo que es lo mismo, el doble de sueldo que el primer edil de la ciudad y que, ahora, la ha puesto de patitas en la calle. Para aderezar el sainete, a María de los Ángeles la contrató su esposo. Lo hizo en 2006 pero su mujer no apareció por la oficina para estrenarse hasta 2009. Y, para colmo, desde la primera nómina se llevaba 200 euros  en concepto de trienios y antigüedad. Pueden que nos falten aeropuertos, trenes de alta velocidad y autopistas pero de caraduras y sinvergüezas, de momento, vamos bien surtidos y somos potencia mundial.

lunes, 10 de octubre de 2011

Consejos de capa caída

"Yo trabajo con las ideas, me dedico a pensar”, le vino a decir Ortega y Gasset al torero que le preguntó qué era eso de ser filósofo. El matador –unos cuentan que Guerrita y otros que El Gallo- le respondió confuso al enterarse de su cometido profesional con un ya famoso “hay gente pa to”. La sentencia no ha perdido actualidad. Si no, que se lo cuenten a los investigadores de la Universidad de Virginia que han realizado un estudio según el cual ver asiduamente los dibujos de Bob Esponja podría dificultar el aprendizaje en los niños.
   Aquí, más cerca, los del Consejo Audiovisual de Andalucía –CAA- no quieren ser menos que los estadounidenses, y han parido un informe sobre la distribución por sexo de los tiempos de palabra en los informativos de las televisiones públicas andaluzas en 2010. Tan o más apasionante aún que la lectura de la ley hipotecaria y el PGOU de Marbella.  El análisis –que habrá costado su dinero público pagado por todos y todas- ha supuesto escrutar los contenidos de 115.560 noticias de 6.926 informativos, entre ellos los de Telemotril, Interalmería y Onda Cádiz, lo que da una idea aproximada del maltrato mental al que han sido sometidos sus autores. Si el Tribunal Internacional de los Derechos Humanos lo supiera, actuaba de oficio contra el CAA.  
   Los del Consejo Audiovisual de Navarra no están para estudios tan vitales para la raza humana y el bienestar de la ciudadanía: el Gobierno foral ha eliminado el organismo dentro de su política de ahorro de las cuentas públicas ante la gravedad de la crisis económica. Es más, también ha finiquitado al Consejo asesor de RTVE en Navarra tras confirmar, de paso, su inutilidad manifiesta con cargo a los presupuestos. En esto, Andalucía fue pionera ya que recientemente fulminó a su Consejo homólogo.
   Como no hay dos sin tres, el siempre neutral, profesional e independiente Consejo Audiovisual de Cataluña ha recibido un serio puyazo coincidiendo con el fin de las corridas de toros en esa región. Tras la polvareda levantada en RTVE al conocerse la intención de sus consejeros por acceder a la escaleta de contenidos de los telediarios, resulta que en TV3 sus consejeros podían hacer lo propio desde 2008 con el sistema de edición de los informativos del canal autonómico. Los periodistas de TV3 no estaban al tanto de este atraco de guante blanco perpetrado al más puro estilo de la censura previa rampante en regímenes dictatoriales.
   El nonato Consejo Estatal de Medios Audiovisuales –CEMA- duerme el sueño de los justos y, todo parece indicar, su proyecto de creación seguirá al fondo de un cajón la próxima legislatura. A la vista de los precedentes de Andalucía, Navarra y Cataluña, Ortega y Gasset repetiría aquí con razón su recordado “no es esto, no es esto…”.

lunes, 3 de octubre de 2011

RTVE en tiempos revueltos

Cuentan las lenguas viperinas que en los meses previos a las elecciones generales –como es el caso-, en los pasillos de RTVE deberían instalarse talanqueras para esquivar las embestidas de los que ven peligrar su continuidad en el puesto. En esta ocasión el primer empitonamiento ha procedido desde la zona en teoría noble de la casa, con esa decisión con marcha atrás del consejo de administración para tener acceso previo a la escaleta de los informativos.
   La televisión pública intenta seguir la senda opuesta a las acusaciones de gubernamentalización que la persiguen desde tiempos inmemoriales. Nadie parece darse cuenta de que UCD, PSOE y PP la controlaron, con mayor o menor presión, y que los tres perdieron las elecciones. Desde 2004, con la victoria de Zapatero, la cadena pública de referencia ha visto pasar a tres directores generales o presidentes. Carmen Caffarel hizo lo que pudo y la dejaron -unos 4.000 despidos mediante-, pero no era la persona más adecuada para lidiar al bicho. Luis Fernández realizó una faena digna de encomio pero falló a la hora de entrar a matar, con su plan faraónico de una nueva sede barruntada en tiempos precrisis y, para colmo, abandonar la plaza antes de concluir la faena. Alberto Oliart ha sido el hombre de consenso hasta su reciente espantá: consenso a la hora de nombrarlo y a la de suplicar por su marcha.  Como Fernández, tomó las de Villadiego con efectos retroactivos y casi sin avisar.
   La mayoría de los españoles desea una BBC de la que sentirse orgulloso pero RTVE da para lo que da. Zapatero alardea de que la reforma de la radiotelevisión pública es uno de sus logros más espectaculares, lo que viene a ser como la satisfacción del entrenador de la selección de fútbol de Liechtenstein cuando pierde en casa sólo por 0-3 contra España. No olvidemos el parto de aquel comité de sabios, del que nadie recuerda qué. Rememoremos esa fijación por dejar en ridículo a Rajoy desde los telediarios colándole sin queriendo en videos sobre torturas. Memorable aquello de reducir los pitidos al himno nacional en el Bilbao-Barça de Copa o, metidos en fútbol, el veto a la entrevista a José María García en un programa de El loco de la colina. Por no meter mucho el dedo en la llaga de lo que nos cuesta RTVE en tiempos de crisis y ajuste.
   Para empezar, ZP ha limpiado una deuda mastodóntica de 8.000 millones de euros y, para terminar, somos testigos de cómo a pesar de los casi 600 millones de euros a cargo de los presupuestos del estado y otras partidas con las que se rasca el bolsillo de la competencia, en 2010 los número rojos alcanzaron los 47 kilos. La reforma de una RTVE sin presidente sigue abierta y en asuntos pendientes para el próximo Gobierno.