viernes, 13 de enero de 2012

Algo se muere en el alma

Las películas taquilleras, por muy malas que sean, siempre suelen  traer adosada una segunda parte. El duelo descacharrante y el funeral estrambótico de Corea del Norte por la muerte de su líder, el sátrapa Kim Jon-Il, también. La imagen de los pobres ciudadanos del estado policial coreano llorando convulsamente ante las cámaras es carne de cañon para las letras carnavalescas gaditanas.
   La segunda parte de la película de horror del régimen comunista, militar, déspota, totalitario y hereditario de Corea del Norte llega ahora. Según la prensa de sus vecinos del Sur, las autoridades de Pyongyang han comenzado a castigar a aquellos ciudadanos que no han mostrado suficiente tristeza durante el duelo por el difunto querido líder. Y no se crean que el asunto se despacha con una multita administrativa. Nada de eso. El periodo mínimo de condena supone hasta seis meses de reclusión en campos de trabajo, de la que tampoco se salvarán los que no lagrimearon lo suficiente o aquellos cuyos llantos no parecían naturales para ojos de los guardianes del régimen de terror.
   Las Juventudes Comunistas de Sevilla, ya sabe, emitieron un comunicado para lamentar la muerte del dictador asiático. De momento, se desconoce si las autoridades comunistas de Corea del Norte han reprendido también a sus compañeros ideológicos andaluces por entender que dicho comunicado no emanaba suficiente tristeza y dolor. Quizá, para curarse en salud y poniéndose en lo peor, las Juventudes deberían tirar de Amigos de Gines y escuchar a todo trapo en su sede -para que en la lejana Pyongyang tomen nota- la sevillana del adiós. Y es que cuando allí traduzcan la letra y se enteren de que "algo se muere en el alma cuando un amigo se va", y que "hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós", seguro que se enternecen y, si pudieran, nos compraban deuda española.

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