sábado, 28 de enero de 2012

Cine mudo y taquillas sonoras

Quizá los españoles somos potencia mundial en el pirateo de películas en internet por los clavos que nos meten en las taquillas de los cines. Una organización de consumidores acaba de contarnos que existen diferencias de hasta el 80% en el precio de las entradas según las ciudad donde uno viva. O que en los últimos siete años las entradas han subido su coste un 36% mientras que en el mismo periodo el IPC se ha incrementado en un 19%. Con estos datos, no sorprende ni el pirateo sistemático o que las salas no terminen de salir de su crisis de afluencia de público que se retrate en taquilla.
  Luego está lo del 3D, con un sobreprecio difícil de explicar pero sí de esquilmar. En Barcelona existen cines que cobran el asiento a 12,20 euros por sesión. Todo un chollo para animarse a ir con la pareja y los niños para pasar la tarde en tiempos de bonanza como la actual. La gran mayoría de las películas en tres dimensiones son para niños pero, curiosamente, todavía a ningún empresario del ramo le ha dado por entregar gafas adaptadas a las cabecitas de los menores y estos, sí o sí, han de colocarse las de los adultos. ¿Resultado? Fíjese en la criaturas sujetándose con las manos durante la proyección las gafas de marras para que no se les caigan al suelo.
  Luego tenemos lo de los sablazos en el bar del cine. En Madrid es de lo más normal despachar los míseros botellines de agua a 3 euros la unidad, cuando su precio en el súper de la esquina no suele pasar de los 30 céntimos. O esas palomitas y coca-colas también a 3 euros la pieza. Aquí el que no corre, atraca legalmente y con factura.
  Dicho lo cual, si la entrada de una peli en 3D lleva sobreprecio ¿por qué no aplican un descuento en las proyecciones de la aclamada The artist? No en vano, es todo lo contrario al espectacular 3D: una cinta en blanco y negro y muda, sin diálogos. Los ingleses, muy suyos, han reclamado en algunos casos que les devuelvan el importe de la entrada al percatarse de que el largometraje era mudo. En España, cuna de los indignados, pagamos sin rechistar y sin apenas protestar. 

1 comentario:

Santiago dijo...

yo siempre que voy al cine pago con descuento sino es muy cara la entrada, pero las películas mudas valen la pena, lo mismo las 3d aunque estaría bueno también pagar menos no solo en cines sino en todo los rubros, cuando pagas un renault sandero una casa, etc