sábado, 21 de enero de 2012

República independiente del GPS

Hace apenas un mes la policía detuvo en Madrid a un gachó que hizo del robo de carros de la compra un negocio lucrativo. Durante meses, el chori se estuvo desplazando diariamente al volante de su furgoneta entre los numerosos centros comerciales de la región sisando su preciado botín. 3.000 llegó a recolectar en su cosecha para luego venderlos a las chatarrerías. Hasta que la policía, advertida del choriceo por las empresas afectadas, le dio caza.
   El sujeto picó el anzuelo que no vió: las fuerzas de seguridad colocaron aleatoriamente dispositivos de GPS en los carros y se puso a esperar la señal de aquellos que salieran más allá de sus lugares de trabajo. Dicho y hecho, localizar al carro y a su nuevo propietario fue coser y cantar. La policía cree que el robo de esos 3.000 le supusieron al ladrón un beneficio que rondó los 300.000 euros.
   Los centros comerciales, para curarse en salud, andan modificando el material de construcción de sus vehículos sin motor y del metal han pasado al plástico. Y, en otros casos, directamente, son ellos los que avisan de la instalación de GPS en los carros para evitar nuevas acciones de los amigos de lo ajeno. Aquí tiene la fotografía tomada hoy en el Ikea de Alcorcón -Madrid-, con un adhesivo avisando al cliente de la existencia del GPS. Lo próximo, quizá, instalar airbag y frenos ABS para evitar accidentes en los pasillos con otros carros.

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