miércoles, 4 de enero de 2012

Y lo llaman cuarto poder

El domingo por la noche el cerrajero acudió de urgencia para el típico trabajo de un despistado que había dejado las llaves puestas por dentro. "¿Cuánto se le debe?, preguntó el dueño de la casa temiéndose lo peor. "Nada, esto es gratis", obtuvo por respuesta de su interlocutor.
    El propietario del chalet en una urbanización costera de lujo buscó por internet un jardinero para encargarle un trabajo: cortar el césped, podar los arboles y dar un repaso a sus descuidadas plantas y  flores mustias. Cuando terminó la faena se dirigió a la persona que le contrató: "No hace falta que saque la cartera, se lo he hecho gratis".
   El jubilado soportaba desde hace meses fuertes dolores en la espalda. Un día no aguantó más y entró en la consulta de un fisioterapeuta. El profesional pasó más de una hora aplicando sus saberes y sus manos sobre la espalda del paciente. Una vez terminada la sesión, la cara de satisfacción del anciano lo decía todo. El fisio le estrechó la mano al tiempo que le comentaba: "No se preocupe,  esto ha sido completamente gratis.
   El coche no daba más de sí y no hubo más remedio que llevarlo al taller: el mecánico pasó varias horas urgando en el motor y arreglando la avería. El conductor miraba de reojo y angustiado el cartel que reflejaba el coste de la hora de la mano de obra. Nada más cerrar el capó, el mecánico entregó las llaves al dueño y con una sonrisa en los labios le soltó un alucinante "ande y váyase, que hoy ha sido gratis".
   El periodista necesitó dos horas de aquella tarde para terminar un artículo de urgencia que le había solicitado un medio de comunicación de ámbito nacional.  El texto fue publicado al día siguiente y tuvo un excelente recibimiento entre los lectores. Cuando su autor llamó al periódico para preguntar por el cobro de su trabajo recibió la contestación habitual : "Estos artículos son gratis".
 De estos cinco casos que acaba de leer sólo uno es real como la vida misma y los otros cuatro son pura ficción.
PD. Dedicado a los compañeros del diario Público y a los empresarios que ofertaron un trabajo de periodista a cambio de un sueldo de 53,80 euros mensuales.

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