lunes, 23 de abril de 2012

Como Telecinco en cacharrería

La casa de la guasa ha abierto definitivamente una delegación del patio de Monipodio en las instalaciones de RTVE. La cadena pública le ha cogido gusto y afición a dispararse en el pie día sí, día también. Incomprensiblemente, y sin dar explicación alguna, la semana pasada canceló la emisión de un capítulo de Españoles por el mundo dedicado a la Patagonia que coincidía en el tiempo con la polvareda ante la expropiación de la petrolera YPF controlada por Repsol por parte del gobierno populista argentino. Pues nada, la próxima vez, que acuerden por ejemplo no dar imágenes de una victoria del Real Madrid para no zaherir a los aficionados del Barça o evitar dar cobertura en el telediario a un congreso del PSOE para así no molestar a los afiliados del PP. Todo es posible en una cada vez más débil RTVE, que aún así lucha por recuperar el liderazgo de audiencia gracias a los partidos de Champions de este mes.
   No se crea que este tipo de cosas raras como la de retirar un programa sobre Patagonia son nuevas en la cadena pública. Hace ahora 10 años la dirección de RTVE ordenó que nadie de la Familia Real saliera en sus programas del corazón bajo ningún concepto y que sus apariciones en pantalla fueran exclusivas de los servicios informativos o programas especiales y por actos oficiales-institucionales. Hubo quien se llevó la bronca del siglo por saltarse esta ley no escrita y dar imágenes de un diestro brindando un toro al rey. Hace 5 años la cadena llegó a censurar un programa de El loco de la colina que entrevistaba al polémico José María García. Y hace 3 en La 1, otra vez con el monarca de por medio, TVE se cubrió de gloria por esconder la pitada al himno nacional en la final de Copa entre el Barça y el Athletic de Bilbao.
   Los informativos de prácticamente todas las cadenas manejan con ecuanimidad toda la actualidad que genera la Casa Real. No se puede decir lo mismo de la reserva espiritual de telebasura patria que anida en algunos programas de Telecinco, donde se ha tratado la polémica de la caza, la cadera y el elefante del Rey con la diplomacia y tacto habituales de este tipo de espacios. Hablamos de la misma cadena que durante años ha pasado de puntillas sobre los escándalos erótico-festivos de Silvio Berlusconi. Quizás, siendo muy pero que muy malpesados, la explicación radique en el hecho de que el ex primer ministro italiano lleva las riendas de Mediaset y que esta compañía es la dueña de Telecinco. Quizá un día desde la cadena de Fuencarral alguien no tenga más remedio que entonar un forzado pero sincero “lo sentimos mucho, nos hemos equivocado y no volverá a ocurrir”, dirigido a los espectadores.

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