lunes, 16 de abril de 2012

Sueño en Antena 3 y pesadilla en RTVE

Nueve años después de que el Grupo Planeta tomara el control de Antena 3, la privada acaricia la posibilidad de cerrar este mes como líder de audiencia, un título más que honorífico que no consigue desde hace seis años. Quitando Los Simpson, que se mantiene con una salud a prueba de bombas, nada queda de Aquí no hay quien viva, El diario de Patricia, Los hombres de Paco, DEC… con los que Antena 3 se encumbró como la más vista en febrero de 2006. La cadena de San Sebastián de los Reyes lleva dos largos años trabajando una parrilla familiar que gira en torno al entretenimiento blanco y con ficciones potentes. Pese a que sus informativos no terminan de despegar, ofertas como Espejo público o el trasvase de la Fórmula 1 ayudan a dar el tirón en la cuota de pantalla, a expensas del funcionamiento del programa de Buenafuente estrenado anoche. Gane o pierda el mes, sólo el hecho de plantar por fin batalla a su rival Telecinco supone una excelente noticia para el medio y para el espectador. En casa de Vasile, mientras, el modelo de televisión descansa en el fichaje de Aída Nízar, el despido de Chiqui, las patochadas de Mercedes Milá o el hijo de la Pantoja pinchando música.
   Al tiempo que Antena 3 piensa en el liderazgo mensual, en RTVE continúan sin presidente y dando bandazos en una constatación de que la Corporación es, desde hace meses, el ejemplo perfecto de la ley de Murphy: si algo puede salir mal saldrá mal. Y si no hay motivo para la polémica, se tira de los invitados de los programas de tercera fila para que la creen. Ahí está si no el fregao por la misa del Viernes Santo con un obispo atacando a los homosexuales. Como en la televisión pública y su consejo de administración a la deriva parece que hay menos ideas que libros en la casa de Belén Esteban, La 1 se despacha con dos nuevos anuncios de espacios sobre los que los espectadores y los audímetros aventuran lo peor: uno de entrevistas con Julia Otero y otro de moda con Nieves Álvarez. Ya ve, el descubrimiento de la pólvora y la originalidad televisiva. Si la victoria del PSOE en 2004 supuso el fichaje de la Otero con Las cerezas, ocho años después el triunfo del PP trae a TVE a la misma presentadora en un formato casi idéntico… incluido el mal presagio sobre su fracaso. Sin presidente, sin 200 millones de presupuesto, sin series, sin derechos deportivos y, a este paso y si nadie lo remedia, también sin audiencia. Entre la pública y residual PBS estadounidense y la señera BBC existe un punto medio. Ahí debe situarse nuestra RTVE más pronto que tarde.

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