lunes, 21 de mayo de 2012

Penalti y expulsión

Si Belén Esteban mata por su hija, las cadenas de televisión hacen metafóricamente lo propio por sus cuotas de pantalla en la batalla de las audiencias. En esta guerra incruenta e interminable las victorias, fracasos y refriegas son diarias. Ahí tiene si no a Antena 3 y Telecinco rememorando esta semana tiempos casi olvidados al tirar de contraprogramación, un fenómeno que vivió su cénit a mediados de los años 90, y jugar al perro y al gato con el baile en los días de emisión de El número 1 y Gran hermano. Quizá ambas hayan olvidado demasiado pronto que supone todo un error recuperar una medida siniestra que, en su día, dictó la sentencia de muerte de la mayoría de las revistas de televisión, y que trae además y con razón espectadores que reniegan de las cadenas y del propio medio de comunicación. La peor telebasura no echa al público, la contraprogramación o los bloques de publicidad interminables, sí.
   Este 2012 se cumplen 25 años desde que se miden las audiencias de televisión en nuestro país. En esto, aunque le cueste creerlo, fuimos de los primeros en Europa. Bajo el mandato de Pilar Miró en RTVE, la cadena de Prado del rey y la catalana TV3 impulsaron el nacimiento de Ecotel, la empresa de la época que daba las cifras de seguimientos de programas. Luego el encargo recaería en Sofres y, actualmente, en Kantar Media. Corría 1987, Canal Sur todavía no había salido al aire, y la pionera de las autonómicas, la vasca ETB, se mostraba contraria al nacimiento de Ecotel y sus mediciones de los espectadores. Vivir para ver.
   La temporada televisiva 2011/12 que acabará el 30 de junio situará a La 1 como cadena triunfadora en audiencia, a pesar de que Telecinco ha plantado cara en los últimos meses tras la huida de demasiados productos potentes de la oferta de la pública, caso de Aguila roja. Tras el empate registrado entre ambas el pasado abril, el operador de Mediaset ha cogido un punto largo de ventaja en la cuota de pantalla de lo que llevamos de mayo en la lucha por ser la cadena más vista del país. Sin embargo, el partido no ha terminado y La 1 confía en un penalti y una expulsión que cambie el panorama. Esa doble pena máxima nos lleva a las finales de la Champions de este sábado pasado, cuya audiencia millonaria conocemos esta mañana, y de la copa del Rey entre el Barça y el Bilbao del próximo día 25, cerca de la prórroga del mes. Ambos partidos se juegan en TVE y serán vitales para lograr de nuevo el título honorífico de cadena más vista, trofeo que saboreará el nuevo presidente de RTVE. Otra vez el fútbol sale al rescate de la que, sin discusión, sigue siendo la mejor televisión de España.

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