martes, 10 de julio de 2012

Doble rasero

Siempre he odiado el doble rasero. Siempre. Nunca lo he entendido ni lo entenderé. En el lenguaje presuntamente sexista, más de lo mismo. Para empezar, no soporto ni tampoco llevo bien que lo políticamente correcto afecte a nuestra forma de hablar o de expresarnos a través de la escritura.
   Y, ya puestos, lo peor de lo peor son esos informes o estudios de organismos públicos que tiran el dinero para autojustificar su propia existencia con análisis sobre el sexismo en los medios de comunicación o en la publicidad. Porque lo que se denuncia para un sexo debe servir o aplicarse también para el otro. ¿O no? Más bien, no. Ejemplo: este cartel fotografiado esta misma tarde en una tienda Verdecora a las afueras de Madrid con el lema 'Déjale cocinar' para animar a la compra de barbacoas veraniegas. ¿Se imagina una promoción idéntica pero con el lema 'Déjala cocinar'? Pues eso, el doble rasero y lo políticamente correcto de la mano.

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