viernes, 24 de agosto de 2012

Me siento bien

Un gesto, sólo un sencillo gesto. Ir a un supermercado o una tienda y comprar alimentos para quienes más lo necesitan. ¿Demagogia? Da igual. Lo que cuenta es aportar un grano de arena en el océano de una crisis que deja 5 millones de parados y 1,7 millones de hogares repartidos por España con todos sus miembros sin empleo.
   Hace unos días con mi pareja y su hijo de 6 años acudí a Sol y vida, un comedor social del deprimido barrio alto de mi ciudad natal, El Puerto de Santa María, donde más de 12.000 personas andan apuntadas a su pesar al paro. Allí dejamos bolsas con alimentos que habíamos comprado en un centro comercial. Apenas 60 euros en garbanzos, lentejas, café, cereales, yogures, pechugas de pollo, azúcar, cola-cao, macarrones, aceite, fideos... Sí, me sentí bien. Sin tener que robar a nadie para hacer un gesto solidario.  Y menos aún salir en las portadas de los medios de comunicación.
PD. En el comedor Sol y vida atienden diariamente entre 100 y 200 personas sin recursos. Hasta hace un par de años no llegaban ni a la mitad. Estos y otros centros benéficos necesitan de su ayuda.

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