lunes, 13 de agosto de 2012

Presentadores de hoja caduca

Nunca he conocido en televisión a un presentador con un contrato de por vida para estar al frente de cualquier programa y salir en antena dando la cara, ya sea un informativo o uno de entretenimiento. Nunca. Y menos aún si se trata de un conductor de un espacio informativo en una televisión pública. TVE acaba de prescindir de una profesional como Ana Pastor, que se llevaba un pico a final de mes, al frente de Los desayunos. La periodista que nos acompañaba en la franja matinal desde hace tres años sabía de sobra que su puesto en la pública no era eterno ya que la exclusividad en la materia la tiene, de momento, otra Ana de apellido Blanco. La Pastor no gustaba en sectores del PP pero tampoco del PSOE, y si no que se le pregunten a un José Bono que se atrevió en uno de sus tercer grado a llamarla “señorita Rottenmeier” y quedarse tan pancho para solaz de los detractores de la preguntadora matinal por antonomasia. Ana Pastor no engrosará las listas del paro que llenan miles y miles de compañeros de profesión ya que, muy previsiblemente, tendrá ofertas encima de la mesa desde hace tiempo procedente de otras empresas del sector. Casi seguro que con una nómina igual o superior. Quizá su nuevo destino la transporte a Telecinco ya que su perfil encaja como en un guante en un espacio clónico a Los desayunos como es La mirada crítica. Pronto saldremos de dudas.
   Los cambios en las caras de los telediarios de TVE siempre han creado polémica y debate. Siempre. Más aún, lógicamente, cuando se producen tras un relevo en el Gobierno de turno. Así ha sido desde que recuperamos la democracia audiovisual. Aguarde sentado al próximo inquilino en la Moncloa, con otro color político distinto al actual, para certificar un tsunami de ceses y nombramientos en los informativos y cargos directivos de cualquier pelaje. Y si no es así le garantizamos la devolución de cualquier cantidad de dinero que haya apostado en contra. Que lo corroboren Alfredo Urdaci y María Antonia Iglesias, en su día capos de los servicios informativos de TVE. Todo lo anterior también cuenta, por supuesto y lamentablemente, con la garantía asegurada para las cadenas autonómicas y sus responsables de informativos y cúpulas ejecutivas. Recuerde en todo caso que en televisión los cromos de presentadores de entretenimiento y de telediarios son intercambiables de una temporada para otra y que, como con los futbolistas, aquí no hay amores eternos a la cadena. Porque, aunque le cueste escarbar en el disco duro de su memoria, hubo un tiempo en el que Matías Prats Jr era el anchorman por excelencia de TVE. Solo el milagro de Ana Blanco demuestra lo de la excepción que confirma la regla.

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