lunes, 24 de septiembre de 2012

Temporada de ajos

Hubo un tiempo no muy lejano en el que por estas fechas se amontonaban los estrenos en televisión. Una situación que se multiplicó con la llegada de Cuatro y La Sexta. Hablamos de inicios de temporadas televisivas en las que los dossieres de novedades que entregaban las cadenas a los periodistas especializados superaban los 100 folios. Eran tiempos pre-crisis y los departamento de Prensa de las cadenas montaban presentaciones a los medios de comunicación y tiraban la casa por la ventana llevando los actos a lugares paradisiacos, incluso fuera de España. Eso ya se finiquitó y pertenece a la historia.
    Nunca había arrancado una temporada de televisión tan triste como ésta en lo referido a novedades en la parrilla, ya sea en TVE, autonómicas o privadas. Sintomático que en el todavía trasatlántico audiovisual de la pública estatal lo más novedoso sean las caras de los informativos o el Más gente de Anne Igartiburu, un programa que a duras penas podrá comerse el turrón vistas sus primeras audiencias. Audiencias de un septiembre que a mitad de mes arrojan a Telecinco como líder destacado, Antena 3 en la segunda plaza a corta distancia y La 1 desfondada en una preocupante tercera posición, con una cuota de pantalla que baila demasiado cerca del alambre de la barrera psicológica e ilógica del 10%.
    La temporada televisiva 2012/13 es sin duda la más conservadora de la historia reciente del medio. Los responsables de las cadenas juegan en plan amarrategui, colocando en el área como defensa numantina el autobús de sus programas que mejor funcionan y arriesgando menos que nada. No en vano, las estadísticas recuerdan que 8 de cada 10 espacios nuevos fracasan en su estreno televisivo y no está el patio económico para palmar pasta probando formatos y presentadores. Así las cosas, el menú de las parrillas de este curso huele a ajo de repeticiones y suena demasiado al anterior y al anterior del anterior. Las series llegan con cuentagotas y ninguna hará saltar los audímetros, con profusión de temáticas históricas y apuesta por las telemovies de una sola entrega por aquello de no colocar mucho dinero en la ruleta del share. La epidemia de concursos se mantiene y más moda de los talent musicales, cortados con un patrón similar y que, de momento, no cansan a los espectadores. Los telediarios continúan acercándose al entretenimiento y alejándose de la información mientras que en la TDT da gusto asistir a la sesiones continuas de cine de Paramount Channel o La Sexta 3. Y, una temporada más, la televisión española destaca como líder mundial de adivinos, pronosticadores, videntes y toda una calaña de echadores de carta, engañadores y sacaeuros telefónicos profesionales. Uno ve estos pseudoprogramas del prime time y se pregunta si de verdad la tele analógica hace tiempo que se apagó.

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