lunes, 8 de octubre de 2012

Cero y ceros a la izquierda

Una cosa es la cada vez mayor fragmentación de la audiencia como consecuencia de la multiplicación de los canales de televisión y otra es, directamente, no aparecer siquiera en los datos del reparto del share y espectadores que difunde cada mañana con la fresca la empresa Kantar Media, encargada del negociado de los audímetros. ¿Puede un programa de televisión lograr 0 espectadores en el conjunto de España o a lo largo y ancho de toda una región como por ejemplo la andaluza o la canaria? Sí. Y no sólo uno, sino algunos más aparecen con un cero patatero en su casillero, emitidos bien por operadores autonómicos y hasta por otros de ámbito estatal. Y cada vez con una cadencia mayor con respecto a otros años recientes. En los hogares de nuestro país –con una población que se acerca a los 50 millones de almas- hay repartidos a día de hoy y estratégicamente 4.625 audímetros. ¿Muchos o pocos? Según los que entienden, los necesarios para que la muestra sea válida y con un margen de error aceptable.
    Sin embargo, el meollo de la cuestión radica en que las cadenas que pagan y sostienen económicamente a la empresa medidora de audiencia dan por válidas sus cifras. Y esto es lo que cuenta a la hora de la verdad y, más aún, cuando se trata de marcar las tarifas de los spots. Al menos, hasta hoy, nadie ha demostrado que haya tongo o trampa en las audiencias de televisión en España. Otra cosa es que, en ocasiones, cueste creer que las campanadas de Nochevieja congreguen frente al televisor a 15 millones de personas -¿qué demonios hacían a esa hora los 32 millones de españoles restantes?- o que, indefectiblemente, un Barça-Madrid como el de anoche o una final de la selección española de fútbol – en esos partidos que paran a un país mientras rueda el balón- arrojen siempre datos de audiencia prácticamente idénticos y con una horquilla que oscila entre los 10-15 millones de espectadores. Un acto de fe que para sí quisiera el Vaticano.
    Y ya que hablamos de ceros, también de ceros a la izquierda: concesión de la medalla de oro a la inoportunidad –otra más en sus vitrinas del oprobio- para los sindicatos de Canal Sur. No hay nadie como ellos a la hora de meter palos en las ruedas del futuro de la RTVA. Hoy hace una semana que se permitieron la chulería de mandar otra vez a negro la programación, mientras se fotografiaban ufanos ante los monitores apagados del control de emisión de la autonómica andaluza. Con estos defensores de pacotilla de la televisión pública, en el sector privado se frotan las manos y quizá –aguantando la risa floja- incluso lleguen a plantearse seriamente financiarlos como valedores de sus intereses comerciales.

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