domingo, 14 de octubre de 2012

La que se avecina


Lo del Bielorrusia-España de la noche del viernes no ha sido una simpe anécdota, sino la demostración de que las televisiones ya no pagan cantidades consideradas como fuera del mercado y que no están, ni mucho menos, dispuestas a disparar con pólvora ajena – las públicas- o con propia –los operadores privados-. Los propietarios de los derechos de emisión del partido clasificatorio para el Mundial de Brasil 2014 empezaron pidiendo 3 millones de euros a las cadenas españolas, luego, a la vista del éxito en la respuesta poco más de un millón y gracias. Hagamos historia para comprobar que la compra de los derechos televisivos mundialistas han sido negocios ruinosos para las cuentas de las cadenas españolas. Y no olvidemos que TVE dio en 1998 su último Mundial enterito, el de Francia, por el que pagó apenas 6 millones de euros. En el de Sudáfrica ganado por España, Mediaset se rascó unos 30 millones sólo por los partidos de la selección. Ocurría en 2010 cuando todavía la crisis no arreciaba.
    La compra de derechos más desastrosa fue la de los mundiales de Corea y Japón 2002 y Alemania 2006, por los que la extinta Vía Digital tiró la casa por la ventana al apoquinar unos 150 kilos. El de 2002 los compartió con Antena 3 y el de 2006 fueron revendidos a La Sexta y Sogecable. Ya sabe dónde acabó Vía Digital y cómo se han comportado las cuentas de la cadena absorbida por Antena 3 o el agujero abisal de los negocios audiovisuales de Prisa. Echar la vista atrás da para comprobar el enfado monumental de las autonómicas por perder la puja por los derechos del Mundial de 2010. A la vista de cómo les golpea la crisis actualmente, esa derrota se tornó en una victoria en toda regla porque ahora sus números rojos andarían achicharrados.
    Lo del Bielorrusia-España es el toque de atención de la que se avecina, a pesar de que exista una ley que obligue a emitir aquellos partidos de interés general. Porque sepa que dentro de dos años habemus Mundial en Brasil y que, a día de hoy, ninguna cadena de nuestro país ha adquirido todavía los derechos del campeonato. Exactamente lo mismo ocurre con la Copa Confederaciones que tendrá lugar también en Brasil el año próximo con la participación de la selección española. Para más escarnio, esto sucede con el ganador de la última Copa del Mundo y las Eurocopas 2008 y 2012 y mientras la Federación anda firmando patrocinios con empresas privadas día sí día también para lucir ante las cámaras. Antes teníamos a RTVE –que tiraba de Hacienda- para salvar la papeleta de los partidos de España, pero ahora la cadena pública no puede gastar ni bromas y Hacienda está… pues de aquella manera.

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