martes, 13 de noviembre de 2012

1.300 kilómetros de crisis rumbo al Sur

Llevo unos 17 años recorriendo la A-4 de arriba a abajo entre Madrid y la localidad gaditana de El Puerto de Santa María. 1.300 kilómetros en formato de ida y vuelta ya sea en puentes, fines de semanas o vacaciones de Semana Santa, verano o Navidad. Este pasado puente de la Almudena en Madrid he vuelto a la autovía del Sur, la Nacional-IV de toda la vida. Así, con sus números romanos. 13 horas de viaje en total dan para certificar la crisis económica en los arcenes a través de las ciudades de Castilla La Mancha y Andalucia que discurren pegadas a la carretera. ¿Dónde se visualiza la crisis....? Tome nota:

-Hay menos coches en la carretera, muchos menos que hace unos pocos años. En un puente de la Almudena en Madrid antes habría habido colas en la operación salida y en la entrada. Ahora, sin embargo, tráfico fluido entre la capital de España y Cádiz


-Hay muchos menos camiones de mercancías en la carretera. Es evidente el motivo. La ausencia de los grandes tráiler hacen más cómodo el viaje.

-Prácticamente han desaparecido los camiones que transportaban hacia el Sur vehículos nuevos rumbo a los concesionarios. En este viaje sólo me he tropezado con uno que se dirigía a Madrid.

-Florecen como setas y hongos este otoño los negocios próximos a la carretera, ya sean del sector hostelero o cualquier otro, que han colgado los carteles de "Se vende", "Se alquila" o "Liquidación por cierre".

-Las ventas de carretera apenas tienen vehículos aparcados a sus puertas con conductores que se toman un respiro. Ahora uno ahorra y aprovecha la parada para llenar el depósito para estirar las piernas y, si se tercia, comprar un refresco en la gasolinera.

-Decenas y decenas de grúas semiabandonadas en terrenos de construcción, donde no se empezó a construir nada, jalonan la travesía en las grandes ciudades, pueblos, aldeas o cualquier lugar habitado de la Nacional IV.

-Por algún extraño y desconocido motivo, ahora la gasolina es 5 céntimos de euro por litro más barata en la Comunidad de Madrid que en cualquier estación de servicio de Castilla La Mancha o Andalucía. De toda la vida siempre fue al contrario. Ahora, ya no.

-Cuento al menos tres polígonos industriales que no llevaron a levantarse a pesar de colocarse sus carteles anunciadores, urbanizarse sus calles y colocarse sus farolas. Ninguna empresa llegó a ellos para instalarse.

-Más de un año lleva en obras un tramo que discurre por La Mancha al poco de abandonar el Paso de Despeñaperros. O no hay prisa o no hay dinero. O las dos cosas

-Los únicos negocios que parecen a primera vista mantenerse al margen de la crisis, por el número de coches situados en sus parking, son los burdeles de carretera. En la Nacional IV hay uno prácticamente cada 80-100 kilómetros. Todos siguen abiertos y con sus luces de neón encendidas.

-Quizá ha sido la casualidad....o que tienen que ajustar el gasto de gasolina. En 1.300 kilómetros no me he cruzado con ninguna pareja de motoristas de la Guardia Civil ni ningún coche oficial de la Agrupación de Tráfico de la Benemérita. Si he visto aparcados un par de ellos en dos ventas de carretera.

-Antes eran legión los coches nuevos a los que adelantabas o más bien te adelantaban. Ahora las matrículas que empiezan por H -la letra en vigor para los nuevos en las placas- son muy pocas y eso que la serie HBB empezó en diciembre de 2010 y no se ha consumido ni la mitad para alcanzar la HZZ y pasar a la J. Antes, la serie GBB a GZZ se finiquitó en 33 meses. Tendremos H para rato por el descalabro en la venta de vehículos nuevos.

-A la mayoría de los conductores nos ha dado por no superar los 120 kilómetros por hora en la autovía, ya sea por ahorrar gasolina, por evitar la multa de los radares o, quizá, porque nos hemos vuelto civilizados al volante. La excepción: un autocar de pasajeros que me adelanta en los nuevos túneles de Despeñaperros -velocidad máxima permitida de 80 km/hora- a unos 110 por hora.

   También, ya puestos, se constata el despilfarro municipal que no cesa. En El Arahal, cerca de Sevilla, es noche cerrada a las 21:00 horas y llueve con ganas. Unos enormes postes de luz eléctricos -que deslumbran a los conductortes- alumbran un campo de deportes.... donde no se ve un alma.

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