viernes, 23 de noviembre de 2012

Antídotos de telebasura

Cuenta una leyenda urbana -por supuesto sin confirmar- que en sus 22 años de historia Telecinco emitió un lunes bien entrada la madrugada, durante apenas dos minutos y por error un documental sobre arquitectura y artes plásticas. Y que, pese a la hora, la centralita de la cadena empezó a echar humo. Era sólo una pero insistente llamada: la de Paolo Vasile, el jefe de Telecinco, para que le pasaran  urgentemente con el empleado del control de emisión que había metido la pata y, luego, para que le localizaran al director de recursos humanos y facilitarle así el nombre de ese trabajador. Una leyenda urbana, ya digo.
   Según las encuestas del CIS y otros organismos, los espectadores españoles prefieren los documentales y pasan de los programas del corazón y las retransmisiones de deportes. Los hay, ya ve, que si no le cuentan la verdad al médico de cabecera no van a romper la tendencia con un encuestador desconocido.
   A todos los que critican la calidad televisiva de las cadenas españolas. A todos los que repiten cansinamente "hoy no echan nada que merezca la pena", aquí traemos dos programas documentales emitidos por La 2 de TVE en los últimos meses y que pasaron prácticamente desapercibidos a la vista de los insignificantes datos de audiencia que cosecharon. La ausencia de espectadores no es ni mucho menos el termómetro de calidad en televisión. También, tome nota, en España se consume más chóped o mortadela con aceitunas que jamón ibérico pata negra y esto no significa que el más vendido y barato sea el de mayor calidad para el público.
   Los dos programas se titulan Bajo el sol de Torremolinos y El cabaret de los pobres. Si tiene un hueco libre en este fin de semana que barrunta lluvia y vida hogareña, entre y mire. No se arrepentirá. Ambos radiografían tiempos pasados pero recientes de la sociedad española: el turismo del desarrollismo en la ciudad de la Costa del Sol y la evasión que buscaron miles y miles de españoles del tardofranquismo y la Transición en las sillas del Teatro Chino Manolita Chen. La televisión de calidad y hecha aquí existe.
PD. La leyenda urbana del comienzo es tan o más falsa que las respuestas que demasiados dan al CIS sobre sus preferencias televisivas.

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