lunes, 26 de noviembre de 2012

La voz de Fernando Alonso

Un adicto a la televisión es aquel que lee los periódicos de atrás para adelante -las noticias del medio y las parrillas del día van ahí al final por norma, nadie sabe muy bien el motivo exacto-, y que cuando abre internet por la mañana en casa o en el trabajo busca compulsivamente las audiencias del día anterior. Un ejecutivo de televisión es lo mismo; con la diferencia de que le envían un rato antes los datos de las audiencias al smartphone mientras un coche de la cadena lo transporta cómodamente al despacho. Este noviembre que ya expira las dos principales cadenas privadas y grupos audiovisuales de televisión de España, Mediaset-Telecinco y Antena 3, andan disputándose el liderazgo de las audiencias. Nadie recuerda una situación idéntica en los 22 años que llevan compitiendo en el mando y en el negocio. TVE1, lamentablemente, trota como caballo perdedor a la espera de tiempos mejores y llegará a la meta con una triste pero meritoria medalla de bronce.
  

Además, todo tiene pinta de dirimirse en un apretado sprint y por apenas unas décimas. Como las victorias en Fórmula 1, donde una décima de más o de menos significa la gloria o la derrota y el ostracismo. La balanza caerá del lado de Telecinco o Antena 3, precisamente, dependiendo en buen parte de los datos de audiencias que haya logrado la cadena de San Sebastián de los Reyes, ayer domingo, con la última carrera de Mundial de Automovilismo. Esa cifra la conoceremos hoy temprano . Sin saberlo, Fernando Alonso podría dar una alegría extra a la cadena que retransmite este año la Fórmula 1. A la vista de que sólo quedan por delante cuatro días en juego, Telecinco dispone en esta ruleta rusa incruenta con una bala extra en la recámara: la entrega de esta semana de La voz, el programa que desde que nació rompe todos los audímetros y que siguen con devoción varios millones de espectadores. Ahí sí que se decidirá previsiblemente el triunfador de noviembre si aún no hay uno claro a esas alturas de la semana.
    Aunque le pueda parecer baladí, vencer un mes en las audiencias ante tu competidor privado con el que, además, te juegas el reparto de la tarta de la publicidad, se celebra en los pasillos de las cadenas como una victoria del Real Madrid en Cibeles o del Barça en Canaletas. Porque en el fondo las audiencias sirven de espejo donde miran los anunciantes a la hora de decidir en qué cadena colocan sus campañas. Otra cosa distinta radica en señalar qué parrilla de las dos cadenas posee más calidad. Desde hace tiempo, con permiso de La voz, apuesto por la de Antena 3. Gane o pierda por fin disputa el liderazgo de una televisión donde también toca la reanimación urgente de TVE1.

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