lunes, 24 de diciembre de 2012

Embutidos por polvorones

   Hubo un tiempo no muy lejano, créame, donde Navidades televisivas eran sinónimo de grandes películas de estreno, programas musicales inolvidables, anuncios de juguetes y colonias a mogollón y especiales de Nochevieja inmejorables. Y eso que en el mando la única oferta era la de TVE. De aquello sólo quedan los spots de juguetes en los canales infantiles y los de perfumes en el resto. La programación televisiva en estas fiestas no es para salir corriendo a la calle a consumir; pero casi. Aún así, y gracias a la crisis, los españoles pasaremos buena parte de estas Navidades pegados a una tele que ofrecerá los mismos productos de siempre. Y si nadie ha programado la emisión de la película Qué bello es vivir, ya me está tardando. Salvo debacle estrepitoso La 1 se llevará la audiencia al bolsillo, que falta le hace en un 2012 donde la pública ha vivido su particular crisis a la espera de recuperar la brújula que perdió nadie sabe dónde. Telecinco y Antena 3 van a ponérselo difícil en 2013 para recuperar el trono de las audiencias; más la cadena de San Sebastián de los Reyes, que vive quizá el que es su momento más dulce del siglo XXI.
   Por segundo año consecutivo –y a la espera de que alguien con cordura recupere al Calvo de la lotería de Navidad-, el spot de Campofrío con Fofito ha venido a recordarnos que un trozo de la calidad televisiva española recae en sus spots. Lo más complicado del éxito es repetirlo. Y una empresa cárnica de embutidos –no de polvorones, peladillas o turrones- ha montado un clásico y una tradición navideña en apenas dos años. También una mención para Freixenet. Tras varios años con anuncios soseras de famosos fichados a golpe de talonario, el fabricante catalán de cava ha encontrado la clave de ese éxito gracias a pensionistas, parados y mileuristas. Toda una paradoja en el año más puñetero de la crisis. Un 2012 donde la televisión ha acompañado en sus hogares más que nunca a millones de españoles, entreteniendo y acompañando en un calendario amargo que pasará.
   Y un consejo gratuito para cerrar dirigido a los mandamases de TVE: añadan a Mariló Montero al dúo Anne Igartiburu-Imanol Arias que dará las campanadas de Fin de año en La 1. Si la audiencia irá de calle con la pública como es tradición, la pelea soterrada entre ambas auguraría aún más morbo en la noche de televisión donde cualquier palabra, gesto, escote o trasparencia toma la categoría de impacto sociológico perdurable por generaciones en la verdadera memoria histórica del medio. Que se lo pregunten si no a la abuela Marisa Naranjo y su pifia campanera, los amigos Martes y Trece friéndole a Encarna empanadillas mostoleñas o a la prima Sabrina y su teta de riesgo.

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