martes, 18 de diciembre de 2012

Más moñismo navideño

Todo moñas navideño que se precie hace tiempo que colocó ya el Belén y el árbol. En mi casa, doy fe de ello, la fecha escogida fue el domingo 9 de diciembre. Desde entonces y hasta pasado Reyes, debido a las dimensiones de mi palacete, cada vez que paso con el abrigo puesto junto al Nacimiento se caen al perder la verticalidad -como mínimo- un pastor, un rey y una oveja. Además, si entro de madrugada en el salón, indefectiblemente, me como literalmente todo el Belén de golpe y la mayoria de las piezas se desperdigan por las montañas de atrezzo instaladas encima de la mesa que le sirve de sorporte.
   Otro hito para el moñas navideño es la felicitación. Por supuesto, nada de enviarla por internet a la lista de correo de Gmail. Nada, nada. Aquí hay que currársela, personalizarla y acercarse al auténtico y genuino Correos para echarla al lugar correspondiente. Así, dentro de unos días, además de la carta del banco, los folletos del Carrefour, la publicidad de Vitaldent y las ofertas de Telepizza, nuestro buzón acogerá una carta que no ha sido remitida por una máquina y cuyo destinatario, en un alarde de profesionalidad, ha comprado el sello y ha pedido que alguien -de una vez- fabrique unos que no sepan a rayos o al menú del Castro de Lugo tras humedecerlos con la lengua.
   Este moñas, y su familia, felicitan a través de Breikin Nius la Navidad de un año que, para qué lo vamos a negar, a muchos les ha parecido que ha durado quizá demasiado por aquello de una crisis que ya ha comprado el billete de regreso. Que sea en 2013 cuando parta de viaje y, por nuestra parte, que no vuelva. Con El Almendro ya tenemos bastante. Feliz Navidad y Año Nuevo 2012+1.

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