lunes, 10 de diciembre de 2012

Recortes muy beneficiosos

En un alarde de originalidad del que toma buena nota el jurado del Premio Pulitzer, aprovechamos estas fechas para hacer un resumen televisivo del 2012 que se escapa del calendario. Desde hace años los expertos en el medio vienen repitiendo como un mantra que seguimos en el ciclón de la fragmentación de las audiencias y que el sector audiovisual anda de transición. Prácticamente nadie sabe hacia dónde y cuándo terminará este ciclo pero, lo que es seguro, es que la revolución de internet no ha ganado en este 2012 el pulso a la vieja televisión rejuvenecida con la savia de la TDT. Ahí están los datos de consumo televisivo moviéndose en cifras de récords que se superan casi cada mes para cerrar el año con una media por encima de las 4 horas por persona y día. Lo nunca visto –chiste fácil- gracias a que la crisis saca menos a las personas de su ámbito familiar y el electrodoméstico del salón sale barato para el bolsillo.
   Para quien no sale barato es para las administraciones públicas que sostienen las cadenas autonómicas y a la cincuentona TVE. En 2012 la crisis ha ahondado la crisis de un modelo parido en los 80 del siglo pasado y que hace agua por todas partes. Con la RTPA asturiana y la 7R de Murcia en el hoyo, Telemadrid y la valenciana Canal 9 sobreviven con respiración asistida enfrentadas a unos ERE que este año las han dejado tiritando. Con la catalana TV3 y la andaluza adelgazando canales y presupuestos las autonómicas miran con angustia el próximo año sabedoras de que tarde o temprano, si persiste la caída publicitaria, habrá que tocar las plantillas. RTVE –menos mal- ya lo hizo antes de que la situación económica empezara a despeñarse. El nuevo equipo de Prado del rey ve como sus audiencias andan parejas con su presupuesto: a la baja. Tras un largo año sin presidente hay demasiados agujeros que tapar y una programación que definir. En los informativos la cosa pinta mal tras perder el liderazgo del Telediario de las 9 en manos de las noticias de palomitas de Piqueras en Telecinco, donde el espectáculo visual prima sobre las noticias puras y duras por las que sigue apostando muy acertadamente Torrespaña. En los próximos meses los audímetros nos dirán si se trata del movimiento telúrico habitual del cambio de Gobierno –los espectadores huyeron en masa de La 1 tras la victoria de Zapatero en 2004- o se trata de una tendencia que ha llegado para quedarse.
   Mal que nos pese el 2012 ha sido el año de Telecinco, líder de audiencia durante 9 meses y a la espera de la batalla de este diciembre donde, de nuevo, Antena 3 le está presentando una dura batalla. El triunfo de Telecinco es el triunfo de un modelo de televisión, criticable o no, pero que atrae a millones de espectadores en su deseo de entretenerse, evadirse e informarse. En eso son de momento imbatibles, con un jefe zorro plateado a los mandos de la nave que se las sabe todas en el negocio a la hora de acertar y de dar beneficios a sus accionistas. Porque tanto Telecinco como Antena 3 arrojan beneficios pese al descalabro publicitario. La primera ha hecho en 2012 la digestión de Cuatro –cadena que sigue sin encontrar un estilo propio, ni chicha ni limoná- mientras que la de San Sebastián de los Reyes ha absorbido La Sexta sin, de momento, cambiar su rol de pepito grillo televisivo.
  

El año que empieza a buscar la puerta de salida ha sido posiblemente el año en el que las cadena han estrenado menos programas, por aquello de que en tiempos de desolación o tribulación lo más idóneo no pasa por hacer mudanza en las parrillas. De un rápido vistazo, no obstante, comprobamos que todavía hay espacios que arrancan audiencias superiores al 20% de cuota de pantalla. Sorpresas agradables como La voz de Telecinco, Pesadilla en la cocina de Chicote en La Sexta, Isabel en La 1 o Pulseras rojas en Antena 3, en una demostración de que el talento y la calidad no están reñidas ni mucho menos con audímetros a punto de estallar.
  
El 2013 que aguarda a la vuelta de la esquina debería ser el año en que, de una vez por todas, la Administración expulse del mando a distancia a toda una serie de canales que se han aprovechado de la TDT para plantar sus chiringuitos de adivinadores y echadores de cartas de medio pelo. El año que la familia Alcántara regresará a la pequeña pantalla y nos contará cómo les fue el 23F, entonces inmersos en una grave crisis en España donde los protagonistas del desaguisado no fueron los mercados financieros sino unos golpistas de uniformes. Si de aquella el país salió reforzado, de eéta no le quepa duda que también. También la televisión –a su manera- viene dispuesta a echar un cable para lograrlo. Si el aumento en la venta de coches es el termómetro habitual para detectar la recuperación económica, que en 2013 empiecen pronto a aplicarse serios recortes en el consumo de televisión para registrar datos a la baja. Así, y gracias a los temidos audímetros, constataremos cómo cientos de miles de españoles han cambiado el sofá y el mando a distancia por el mono de trabajo.


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