lunes, 27 de febrero de 2012

Iceberg a la vista

Aprovechando que el Pisuerga no pasa por Moscú, y que mañana se celebra el Día de Andalucía, sería bueno recordar a tanto político nacionalista catalán que ataca a esta tierra sin venir a cuento un par de datos televisivos para que constaten, de primera mano, que ni aquí somos unos subdesarrollados ni ellos son el paradigma de la modernidad. Su fantástica y maravillosa autonómica TV3 tiene un coste de 109 euros por hogar mientras que la factura por Canal Sur nos sale por 51 euros/hogar, es decir, un ahorro comparativo de más de la mitad.
   La Generalitat de Cataluña, apenas dos años antes de aterrizar esta durísima crisis económica, asumió los 1.050 millones de euros de deuda que arrastraba su excelsa radiotelevisión, esa que despacha una oferta de media docena de canales –algunos de ellos con una audiencia que cabe en un taxi-, tiene en nómina a casi 3.000 trabajadores, cuesta al contribuyente 300 millones de euros anuales, dispone de financiación vía publicidad y, para colmo, cierra el ejercicio con unas pérdidas que rondan los 10 millones y cuya deuda camina rumbo a los 30 millones. Ya ve, una tele pública de calidad a cambio de empeñar un riñón y las joyas de la abuela en el Monte de Piedad. Comparada con TV3, Canal Sur hasta parece un oasis televisivo.
   La RTVA tiene por delante un mes precioso para intentar demostrar que sus informativos diarios no son una correa de transmisión del gobierno de turno, ese mismo que preside Griñán y cuyo partido cogió la vez hace 30 años, cuando Canal Sur no era ni un cigoto y el palo de una escoba ejercía las funciones del mando a distancia. En apenas 30 días, también es verdad, no se pueden borrar de la memoria todos los estropicios protagonizados durante décadas. Gane quien gane en las elecciones autonómicas del 25-M la RTVA habrá de reinventarse para sobrevivir en medio de esta crisis, que es también una crisis aguda del sector televisivo. Hay que recomponer la nave para no terminar como el Costa Concordia: un lujo asiático que sólo sirve para el desguace. La radiotelevisión andaluza deberá afrontar –guste o disguste- la revisión de una plantilla sobredimensionada, retocar sueldos de su dirección y los posibles contratos disparatados que aún puedan existir con productoras o valorar –aunque duela- la continuidad de segundos canales, radiofórmulas o todonoticias. También aplicar un profundo tuneado a los informativos para que dejen de mirar de reojo al programa electoral del partido en el poder.
   La RTVA es menos imprescindible ahora que cuando nació hace 23 años pero sigue siendo necesaria, aunque no a cualquier precio y menos aún con los sindicatos cerca del puente de mando. Aún dispone de tiempo para esquivar el iceberg que puede arrastrarla al fondo.

viernes, 24 de febrero de 2012

Sinvergüenzas a todo ritmo

No ganaremos Eurovisión desde 1969 pero si alguien se anima en la UE y organiza un Festival de Sinvergüenzas venceremos por goleada. Por candidatos para representar a España que no quede. Hoy, para abrir boca, disponemos de dos figuras que presentan sus credenciales: la ex directora de la Caja del Mediterráneo -CAM-, María Dolores Amorós -en la fotografía-, y el ex director de la SGAE, Teddy Bautista. Pista para los artistas.
  La Amorós, recordémoslo, dio con su gestión la puya de la CAM, entidad que fue intervenida por el Banco de España ante su delicadísima situación financiera y el pufo de sus cuentas. El banco emisor detectó gravísimas irregularidades en la gestión de la entidad, entre ellas la supuesta falsedad de esas cuentas y el hecho de que la Dolores aprobara beneficiarse de una pensión vitalicia de 369.000 euros anuales. Por supuesto, el acuerdo de la pensión se lo guisó a lo Juan Palomo y a espaldas de la dirección de la CAM. Hoy ha tenido jucio por su despido fulminante en julio pasado. No crea que la tunante se ha arrepentido de algo. Nada de nada, hombre. Pide 10 millones de euros de indemnización por su despido, otra cantidad sin determinar pero similar por los servicios prestados, y ya puestos, su readmisión en la entidad o en su caso otra indemnización en función de su anterior salario. Espere, que la comedia bufa continúa: sus abogados han contado que durante el despido de la gachí se vulneraron sus derechos fundamentales, entre ellos el honor, la propia imagen y su dignidad profesional y personal. Por poco sus abogados no han reclamado para la Dolores la cesta navidad que le habría correspondido en diciembre pasado.
  El otro sujeto digno de la feria de los despropósitos patrios es el ex director de la SGAE. El pieza ha aparecido también hoy en los papeles porque en los juzgados se dirime su despido de la entidad ocurrido, como en el caso de Amorós, allá por los calores de julio. Teddy Bautista, haga memoria, fue detenido en el marco de una operación sobre un presunto desvio millonario de fondos de la SGAE, quizá las siglas más odiadas del país tras las del SEPLA y USCA de controladores aéreos. En un país con una nueva reforma laboral que ajusta los días por despido, el Bautista se descuelga exigiendo 1,8 millones de euros por haber renunciado al cargo. Sus antiguos compañeros de la SGAE le ofrecen sólo 675.000 euros para zanjar la disputa.
  Este sábado declara en Palma de Mallorca uno de los presuntos beneficiarios de los tejemanejes de Bautista al frente de la Sociedad de Autores. Visto lo visto, no le extrañe si pide al juez una indemnización sin ánimo de lucro.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Sindicatos extraterrestres

Cuando las cadenas privadas vinieron pidiendo la retirada de la publicidad de las públicas guardé silencio, porque a mí no me gustan los anuncios y menos aún su saturación. Cuando reclamaron que dejaran de comprar y emitir derechos deportivos no dije nada, porque yo no soy muy dado a ver partidos de fútbol, carreras de motos o de Fórmula 1. Cuando solicitaron abruptamente eliminar el cine de estreno de Hollywood no protesté, porque a mí lo que me pirra es el cine albanés de autor y las películas cataríes. Cuando propusieron poner coto a los contratos de las productoras de ficción no moví un músculo, porque soy de Estudio 1 y poco más. Cuando finalmente plantearon cerrar RTVE no había quien pudiera protestar, porque ya casi nadie seguía la programación residual y de escaso interés de la cadena pública.
   La versión televisiva modificada del célebre discurso del pastor alemán Martin Niemöller, perseguido y reprimido por los nazis, viene como mando distancia al dedo para resumir el acoso que las cadenas privadas andan azuzando contra RTVE y autonómicas aprovechándose de la delicadísima situación de las arcas públicas por la crisis y, también, ante el evidente vacío de poder que arrastra la cadena de Prado de Rey desde el verano pasado. El sector privado, crecido ante las pérdidas insostenibles de las televisiones públicas, mete la zarpa para lograr vaciarlas de los contenidos más apetecibles. Si tras años y años suplicando por el fin de la publicidad en TVE este objetivo se consiguió, ahora las próximas presas son el cine americano, los derechos de retransmisiones deportivas o las ficciones con más tirón. Luego vendrán los concursos, los telefilmes, la gala de los Goya, las corridas de toros… para dejar a TVE y los canales de la Forta como parientes pobres de la PBS norteamericana, cuya calidad televisiva anda en la orilla contraria a la de su raquítica audiencia. Por pedir, no le extrañe que soliciten eliminar los telediarios con cualquier excusa peregrina. Todo es posible si anda detrás Uteca, el poderoso e influyente lobby de las privadas cuyas siglas más parecen querer decir Unión de Televisiones Enfrentadas a la Competencia Audiovisual.
   Sin embargo, el mayor peligro que se cierne sobre todas –absolutamente todas- las cadenas públicas viene por la sinrazón de unos sindicatos extraterrestres. Ahí tienen a los de Canal Sur, mandando la emisión a negro esta semana porque la contratación de 35 opositores que lograron su plaza ha provocado la baja –que no el despido- de otros tantos interinos. Y tan panchos. O sea, que los representantes de los trabajadores protestan ante un caso de estabilidad laboral y consolidación de la plantilla. Vaya, vaya. Con estos sindicatos y sindicalistas en casa, Uteca ya casi está de más para dar la puntilla a las televisiones públicas. Al tiempo.

martes, 21 de febrero de 2012

"Asesinos, cobardes, hijos de puta"

Han pasado casi 10 años desde el atentado etarra contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, en la provincia de Alicante. Ocurrió en el verano de 2002 y entre las víctimas mortales, una niña de apenas 6 años llamada Silvia. Su madre, Toñi Santiago, ha declarado hace unos minutos en la Audiencia Nacional en el transcurso del jucio que se sigue contra los presuntos autores del atentado, Andoni Otegi -curiosa coincidencia de apellido- y Óscar Celarain -ambos en la fotografía-, y para quienes el fiscal solicita una pena superior a los 1.000 años de cárcel.
  El testimonio de Toñi Santiago, en este video de apenas 2 minutos y medio de duración, es el mejor alegato posible para plantar cara con argumentos a aquellos que piden un fin dialogado para la banda terrorista y medidas de gracia, indultos o acercamiento a cárceles vascas de presos de ETA. Que nadie olvide que aquí, a día de hoy, ni ETA, ni sus miembros, ni sus apoyos políticos han pedido perdón o algo parecido por 40 años de sangre y terror. 

lunes, 20 de febrero de 2012

Los últimos mohicanos

La última vez que La 1 de TVE perdió el liderazgo de audiencia en los informativos nadie sabía qué era eso de crisis económica y menos aún la barruntaban. Ocurrió en el verano de 2007, el de Zapatero anunciando el cheque-bebé de los 2.500 euros y con Bibiana Aido sin sospechar que casi un año más tarde sería nombrada ministra de Igualdad. Ya ha pasado tiempo, Zapatero y Aído huelen a alcanfor, pero los telediarios de la cadena pública continúan como los más seguidos a la hora de informarse por televisión. Ahí llevan 53 meses consecutivos y a punto de soplar la vela 54. Y lo son por derecho propio y por demérito de los de la competencia, empeñados en escaletas que contienen mucho de espectáculo, noticias de medio pelo, sucesos a punta pala y fútbol hasta decir basta.

   A la espera del nuevo presidente de RTVE, que aterrizará Dios mediante de aquí a junio, la cadena se ha convertido en el único referente todavía en pie –junto a la Agencia Efe- que no ha sufrido alteración tras el cambio de color del Gobierno. Se trata de una situación inédita en la historia democrática de RTVE, palpable a simple vista en unos informativos escorados hacia el lado contrario hacia el que se hundió el Costa Concordia. Los telediarios, los más valorados de siempre por los españoles, se han convertido así en una especie de maquis o últimos mohicanos audiovisuales que huyen de la equidad. Los hay que incluso han bautizado al equipo de informativos comandado por Fran Llorente como Los otros ya que, como los protagonistas de la película, están muertos pero no lo saben. El largo interregno en la presidencia de RTVE llega en un momento delicado para la corporación. Desde la tocata y fuga de Oliart, su consejo de administración no deja de sorprendernos con todo tipo de situaciones y anuncios descacharrantes. Mientras tanto, Telecinco acecha en silencio para recuperar el trono de cadena más vista del país.
   Cambio de canal. Me reprocha un lector, con razón, mi metedura de pata la semana pasada cuando conté que en la web de Miriam Díaz-Aroca ésta incluía en su CV su paso como presentadora de No te rías que es peor, al que definía como el concurso más emblemático de la historia de la TV. Y no es así. Pero la ex estrella se estrella al afirmar ufana en su currículum que condujo el Un, dos, tres. Con la venia: el maestro de ceremonias fue el recordado Jordi Estadella y la Aroca se limitó a ejercer de azafata, animadora y silbadora, nada de conducir o presentar el espacio parido por Chicho. En televisión por desgracia hay demasiado pseudofamoso –y algún jefe de informativos- que no pasaría con éxito el polígrafo del difunto Julián Lago.

lunes, 13 de febrero de 2012

Recortes de la señorita Pepis

   El otro día coincidí en el acto de entrega de unos galardones televisivos con José Manuel Parada. Fue justo horas después de que se diera a conocer el recorte en los sueldos de las principales estrellas de TVE. Aunque puede que lo haya borrado de su disco duro, Parada ejerció de tótem televisivo en la cadena pública hasta hace tan solo unos años. Y no se crea que a cambio del salario mínimo interprofesional: el presentador de Cine de barrio cobraba 5 milloncejos de euros anuales por un programa exitoso pero de tres al cuarto.
   El nacimiento de las privadas abrió en España a principios de los años 90 una auténtica guerra en el mercado de fichajes de las estrellas televisivas de la época. Aquello se saldó con estropicios como una contratación exorbitante de Miriam Díaz-Aroca por parte de TVE para que tomase las riendas del inclasificable No te rías que es peor, “el concurso más emblemático de la historia de la TV”, según la Aroca en el currículum colgado en su web. Y es que en Prado del Rey se disparaba con pólvora ajena a la hora de firmar los cheques de caja. Así, por ejemplo, el mítico ¿Quién sabe dónde? de producción propia -que salía por dos duros- se externalizó y puso en manos de una productora en beneficio de Paco Lobatón y a cambio de una auténtica salvajada de millones. Las privadas hacían lo propio pero con dinero que no rascaban de las carteras de los contribuyentes y, las autonómicas, por su parte, comenzaban ya a copiar lo peor de TVE: nóminas clónicas a las mastodónticas pérdidas anuales. La crisis económica, la fragmentación de la audiencia y la multiplicidad de la oferta televisiva no ha ido emparejada con una rebaja en el caché de las estrellas del medio. Al menos hasta hace bien poco. Aquí se aprietan los tornillos a las productoras, a los profesionales que no dan la cara delante de las cámaras o a los periodistas a los que se les entrega con cada vez más frecuencia el carné del paro, como ha ocurrido con el inicio del año en la redacción de los informativos de Telecinco . Y que la fiesta continúe.
   Mal que les pese, en TVE hay que retocar a la baja las nóminas de directivos, presentadores o programas. Es la televisión pública por antonomasia, señores, y hay que dar ejemplo a los espectadores que pagan sin rechistar desde hace medio siglo el sostenimiento –y los agujeros financieros- de la cadena pública. Los 200 millones de menos para 2012 en las cuentas de RTVE, con la que está cayendo, es calderilla de la señorita Pepis frente a los casi 7.000 millones de deuda histórica que hubo que asumir el Estado hace apenas un lustro. Más seriedad.

jueves, 9 de febrero de 2012

Encuentro casual

Entre nosotros: sólo he coincidido una vez en mi vida hombro con hombro a solas con el juez Garzón y, al principio, sentí algo de temor. El encuentro no fue en un juzgado o un calabozo sino en un urinario. Fue en la primavera de 1993, pocos días después de que el juez estrella de la Audiencia Nacional fichara como independiente por las listas del PSOE al Congreso por Madrid tras Felipe González.
   Aquello fue la bomba -su paso a la política, no nuestro encuentro en el urinario-. Entonces trabajaba en los servicios informativos de la Cadena Ser y Garzón iba a ser entrevistado por Iñaki Gabilondo. Andaba yo en la soledad de cara a la pared cuando allí entró un enchaquetado de volumen armario empotrado XXL. Giré la cabeza y aquel desconocido clavó su mirada en mi espalda al tiempo que escrutaba el resto del recinto. Era el escolta del magistrado, que saludó con su inconfundible voz y un educado "buenos días," al tiempo que se colocaba a mi lado para hacer lo que se hace uno cuando se cita en la intimidad con Roca, la empresa de sanitarios, no el político catalán padre de la Constitución. Nunca he vuelto a verle de cerca. A Garzón, no a Roca.
  Hoy Garzón es noticia mundial por su condena del Supremo a raíz de las escuchas del caso Gürtel. Como subrayó el rey en su último mensaje de Navidad, la justicia es igual para todos. Ese 'todos' afecta tanto a Urdangarín, como a Matas, Ortega Cano, Miguel Carcaño o Cabeza de cerdo. También, le pese a quien le pese, a Baltasar Garzón, funcionario público ahora inhabilitado por el vigente Código penal. Su condena no es un ejemplo de vendetta, ajuste de cuentas, injusticia... sino el mejor ejemplo posible de un concepto llamado Estado de derecho. Ese que todos recuperamos a la muerte de Franco. Ni más, ni, afortunadamente, menos.
   Garzón, el joven universitario que veía amanecer en el área de servicio del Cerro del fantasma -autopista Sevilla/Cádiz-, donde trabajó para así ayudar a pagarse la carrera, se enfrenta ahora a un nuevo escenario para su futuro profesional y personal. Una situación que le parecerá tan paranormal como aquellos extraños casos que llevaron a los lugareños a bautizar como Cerro del fantasma al lugar donde, a principios de los sesenta, se construyó esa área de servicio y donde ocurrían demasiados episodios inexplicables. Como, quizá, inhabilitar a un juez de fama mundial que iba para Premio Nobel.

lunes, 6 de febrero de 2012

Públicas, privadas y viceversa

   Modestamente: soy un defensor de la televisión pública. Entre una pública y una privada apuesto por la primera. Eso sí, ejerzo de chaquetero cuando me dan a elegir entre públicas con pérdidas millonarias y privadas que no le cuestan un euro a mis impuestos. Defender a capa y espada TVE o las autonómicas no significa darles un cheque en blanco o aplaudir todo lo que hacen como si de un congreso a la búlgara se tratase.
   Si Sanitas no está obligada por ley a construir hospitales públicos o los colegios de curas a pagar los sueldos de los profesores de los institutos, no acabo de comprender la norma que impone a las cadenas privadas y las telecos financiar la televisión pública. La UE, más temprano que tarde, pondrá orden en este sinsentido. Como ilógico sigue siendo que las privadas deban dedicar el 5% de sus ingresos a producciones de cine español-europeo. ¿A santo de qué han de tener que poner su dinero desde hace 13 años para un cine subvencionado por casi todas las administraciones del Estado? Ya puestos en temas de parné: ¿Alquien sabe explicar la razón por la que el presidente de RTVE o el de cualquier autonómica cobra mucho más que Rajoy o un ministro? Lo normal es que un directivo de una empresa privada se lo piense dos veces –y tres- antes de aceptar una propuesta del sector público porque su nómina pierde tronío. En la televisión que pagamos a escote los contribuyentes, ya lo ve, esto no pasa. Lo que vale para una pública no ha de calcarse para una privada. Y viceversa. Lo del horario de protección para los menores, por ejemplo, tiene su razón de ser para canales públicos. Para el resto de operadores, libertad con el Código penal como límite. Los adolescentes y pre-adolescentes tienen a su alcance en internet, a todas horas, contenidos que dejan a la tropa deslenguada de Jorge Javier en Telecinco a la altura de las hermanas Ursulinas. Nunca he visto en televisión agresiones o vejaciones de menores cometidas sobre otros compañeros. En internet, sin embargo, menú libre y gratis con estos ingredientes que dan para echar el día y la noche.
   Resulta curioso comprobar, de otra parte, cómo caben en un taxi los altos directivos de públicas que tras su cese han saltado a cargos similares de cadenas privadas. Al volante del taxi Andoni Ortuzar, capo en la vasca EiTB durante una década para luego dirigir… el PNV de Vizcaya. Salga o no salga una nueva ley sobre televisión esta legislatura, sería conveniente que aplicara, audiovisualmente hablando, aquello de "elevar a la categoría política de normal, lo que a nivel de calle es plenamente normal". Lo dijo un tal Adolfo Suárez, director de TVE años antes de pilotar la Transición.

domingo, 5 de febrero de 2012

Fe de horrores

Ya se sabe que los pasteleros tapan sus errores con crema y los médicos, lamentablemente, con tierra. Los periodistas, sin embargo, los ocultamos con fe de errores en páginas semiocultas, a poder ser en página par, con un cuerpo de letra que Rompetechos denunciaría ante el Tribunal de la Haya. Y gracias. A los profesionales de la información nos cuesta reconocer una metedura de pata tanto o más que a Ana Obregon asumir su edad en público. Entre los primeros me hallo, a mi pesar.
  Hoy en la portada de El Mundo, titular de portada para una entrevista con José Ignacio Wert, el ministro de Educación con un apellido muy fácil de escribir si observa la posición del teclado de su ordenador: "La cultura 'antiempollón' ha inclinado el modelo (educativo) hacia la mediocridad".
  Antes de llegar a la extensa entrevista de la página 52 Wert ha tenido oportunidad de comprobar su acierto en el diagnóstico: dos crónicas del periódico recogen "veneplácito" y "horfandad", palabras que no existen, al menos para el poco sospechoso diccionario de la Real Academia.