lunes, 30 de abril de 2012

Se busca presidente por accidente

Este próximo sábado se cierra el plazo para enviar el currículum y optar al cargo de director general de la BBC. Los británicos, que saben lo que tienen entre manos cuando se habla de televisión pública, eligen a su máximo responsable mediante un concurso de méritos tras publicar un oportuno anuncio en la prensa que anuncia la apertura del proceso de selección para cubrir el puesto. Ellos son así.
   En 2006 el Gobierno de Zapatero –sí, hubo un presidente con ese nombre- revolucionó el panorama audiovisual en general y la televisión pública en particular con una ley que, entre otras muchas cosas, señalaba que el presidente de RTVE saldría elegido por el Congreso de los Diputados con el apoyo de 2/3 de la cámara o, lo que es lo mismo, con el consenso de los dos partidos políticos mayoritarios . Gracias a este cambio normativo, y con el acuerdo PSOE-PP, aterrizaron en la poltrona de Prado del Rey Luis Fernández y Alberto Oliart. El tiempo ha demostrado que ni han sido los mejores ni los peores rectores de RTVE. Lo que sí demostraron es su falta de fe en la televisión pública ya que ambos dejaron el cargo dando una espantá y poniendo pies en polvorosa. En el caso de la renuncia del octogenario Oliart –adelantada por este periódico- la huida fue aún más grave si cabe. Desde la noche de autos, allá por el verano de 2011, RTVE vive una profunda crisis agravada por la inoperancia y continuas meteduras de pata de su Consejo de administración. La Corporación es un circo al que le crecen los problemas mientras la crisis económica azota al mercado televisivo con virulencia.
   A la vista de que Rajoy y Rubalcaba no han sido capaces de consensuar el nombre de un presidente para RTVE, el Gobierno saca adelante un decreto por el que bastará con la mayoría absoluta del Congreso para elegir al próximo mandamás de la cadena pública. A pesar de la polvareda levantada, el ejecutivo ha explicado –no sin razón- que esta opción venía ya recogida en la letra pequeña de la ley Audiovisual aprobada por el Gobierno socialista hace 6 años. Desde las elecciones generales de noviembre, los nombres que han surgido como posibles y futuribles presidentes de RTVE dan para completar los cromos de un álbum de futbolistas. Algunos de esos nombres, demasiados, causaban estupor y escalofríos. El candidato idóneo para el cargo –para empezar- debe estar alejado de los dos principales partidos y, cuestión clave, saber de qué va esto de la tele y distinguir al menos entre la TDT y el DDT. Mi candidato favorito, él lo sabe, mira toda esta polémica desde el burladero. Desde que empezó el año me ha negado ya en tres ocasiones, como San Pedro, ser el posible nombre de consenso para dirigir la Corporación. Sería un excelente presidente de RTVE, para algo asesoró a varios directores generales del entonces Ente público cuando el BOE sacaba sus nombramientos y notaban el vértigo. Ante esta situación, estos paracaidistas televisivos pasaban mensaje a su secretaria para localizarlo y exigirle un cursillo acelerado sobre el negocio y la fauna que habita entre Prado del Rey y Torrespaña.
   Y eso que la clave no está en el presidente de RTVE sino más bien en los cargos de director de TVE y jefe de sus Servicios informativos. Ahí está el meollo de la cuestión. El desastre de la herencia de la televisión pública heredada del anterior Gobierno ha afectado seriamente a la independencia de sus informativos. Sí, los informativos comandados por Fran Llorente son mejores que los de la etapa de Urdaci, pero de ahí a afirmar categóricamente que son independientes va un trecho, una senda y hasta una autopista. A Urdaci le brean sin compasión los mismos que callaron por ejemplo las atrocidades periodísticas cometidas en TVE durante la etapa de María Antonia Iglesias al frente de los Informativos (1990-96) en la recta final del felipismo. Aquellos telediarios eran tan independientes como libre la sociedad cubana desde 1959. Allá por 1997, descabalgada del cargo, asistí perplejo a la siguiente escena en la redacción de una cadena radiofónica: María Antonia gritaba fuera de sí “¡¡mentiroso, mentira!!” a un televisor que emitía el telediario de La 1 presentado por Ernesto Sáenz de Buruaga. Así fueron las cosas y así se las cuento.
   El golpe de timón audiovisual del actual Gobierno trae como titular el cambio de elección para elegir presidente. Sin embargo, el terremoto legal no es ese sino el proyecto de ley para que las comunidades autónomas puedan si lo desean privatizar sus televisiones autonómicas. Allá por Valencia y para que se haga una idea, en Canal Nou se preparan para un ERE que tocará a unos 1.200 de sus 1.800 empleados. En tiempos de grave crisis económica que afectan al Estado del bienestar la opinión pública entiende a duras penas el mantenimiento de tanta autonómica y, sobre todo, tanta autonómica sangrando pérdidas millonarias. De ahí que sea todo un acierto haber incluido además la modificación legal para exigir su equilibrio presupuestario.
   El sector televisivo español atraviesa un momento bastante delicado del que no es ajeno RTVE. Si del consenso para elegir su presidente han salido presidentes a la fuga como Luis Fernández y Alberto Oliart, apaga la tele y vámonos. Eso por no hablar de un Consejo de Administración que no da la talla y que, nadie sabe bien porqué y en base a qué, acogía hasta ahora a representantes de los sindicatos CC OO y UGT con nóminas anuales de 110.000 euros de vellón. El 7 de mayo expira el plazo para echar el currículum para director general de la BBC. También en mayo –crucemos los dedos- tendremos nuevo presidente de RTVE, director y jefe de informativos de TVE. Quizá más adelante, si la cosa sale también rana, tengamos que plagiar a los británicos y sacar un anuncio en prensa. Mejor copiarles esta idea que su canon para financiar una televisión pública que nos sale por dos picos en tiempos de vacas esqueléticas.


lunes, 23 de abril de 2012

Como Telecinco en cacharrería

La casa de la guasa ha abierto definitivamente una delegación del patio de Monipodio en las instalaciones de RTVE. La cadena pública le ha cogido gusto y afición a dispararse en el pie día sí, día también. Incomprensiblemente, y sin dar explicación alguna, la semana pasada canceló la emisión de un capítulo de Españoles por el mundo dedicado a la Patagonia que coincidía en el tiempo con la polvareda ante la expropiación de la petrolera YPF controlada por Repsol por parte del gobierno populista argentino. Pues nada, la próxima vez, que acuerden por ejemplo no dar imágenes de una victoria del Real Madrid para no zaherir a los aficionados del Barça o evitar dar cobertura en el telediario a un congreso del PSOE para así no molestar a los afiliados del PP. Todo es posible en una cada vez más débil RTVE, que aún así lucha por recuperar el liderazgo de audiencia gracias a los partidos de Champions de este mes.
   No se crea que este tipo de cosas raras como la de retirar un programa sobre Patagonia son nuevas en la cadena pública. Hace ahora 10 años la dirección de RTVE ordenó que nadie de la Familia Real saliera en sus programas del corazón bajo ningún concepto y que sus apariciones en pantalla fueran exclusivas de los servicios informativos o programas especiales y por actos oficiales-institucionales. Hubo quien se llevó la bronca del siglo por saltarse esta ley no escrita y dar imágenes de un diestro brindando un toro al rey. Hace 5 años la cadena llegó a censurar un programa de El loco de la colina que entrevistaba al polémico José María García. Y hace 3 en La 1, otra vez con el monarca de por medio, TVE se cubrió de gloria por esconder la pitada al himno nacional en la final de Copa entre el Barça y el Athletic de Bilbao.
   Los informativos de prácticamente todas las cadenas manejan con ecuanimidad toda la actualidad que genera la Casa Real. No se puede decir lo mismo de la reserva espiritual de telebasura patria que anida en algunos programas de Telecinco, donde se ha tratado la polémica de la caza, la cadera y el elefante del Rey con la diplomacia y tacto habituales de este tipo de espacios. Hablamos de la misma cadena que durante años ha pasado de puntillas sobre los escándalos erótico-festivos de Silvio Berlusconi. Quizás, siendo muy pero que muy malpesados, la explicación radique en el hecho de que el ex primer ministro italiano lleva las riendas de Mediaset y que esta compañía es la dueña de Telecinco. Quizá un día desde la cadena de Fuencarral alguien no tenga más remedio que entonar un forzado pero sincero “lo sentimos mucho, nos hemos equivocado y no volverá a ocurrir”, dirigido a los espectadores.

viernes, 20 de abril de 2012

Cafés que carga el diablo

Desde el "café para todos" con el que arrancó el proceso autonómico en España, la bebida estimulante por excelencia ha sido la causante de charcos políticos y polémicas -con permiso de la Casa Real- elefantiásicas. La más recordada, sin duda, se produjo en marzo de 2007 y en directo ante millones de espectadores que seguían el programa de TVE-1 Tengo una pregunta para usted con el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como protagonista. "¿Cuánto vale un café en la calle? ¿Sabe usted contestarme", le espetó a quemarropa un ciudadano anónimo hasta entonces. Zapatero respondió que su precio era de "80 céntimos, aproximadamente". Las carcajadas se escucharon inmediatamente en el plató, en los salones de toda España conectados al programa y al día siguiente fue el tema de conversación preferido en las barras de los bares mientras millones de españoles desayunaban con un cafelito en la mano.
  En apenas una semana el café ha vuelto a los titulares de la prensa y a generar controversia. El secretario de Estado de Admninistraciones Públicas -aunque luego rectificó- se despachó días atrás contando que los funcionarios deben "olvidarse del cafelito y de leer el periódico". Ayer mismo, el consejero de Sanidad de Castilla la Mancha explicó que el copago farmacéutico sólo supondrá "cuatro cafés al mes" para los pensionistas. Hoy ya ha salido para pedir disculpas.
   Visto lo visto, quizá a partir de este preciso momento deba incluirse al café dentro de lo políticamente incorrecto a la hora de hacer declaraciones públicas y así evitar polémicas estériles pero que tienen su predicamento, muy especialmente, en el mercado persa de las redes sociales, donde  millones de internautas prefieren mirar al dedo que señala la luna en vez de dirigir sus ojos al satélite de la tierra.

lunes, 16 de abril de 2012

Sueño en Antena 3 y pesadilla en RTVE

Nueve años después de que el Grupo Planeta tomara el control de Antena 3, la privada acaricia la posibilidad de cerrar este mes como líder de audiencia, un título más que honorífico que no consigue desde hace seis años. Quitando Los Simpson, que se mantiene con una salud a prueba de bombas, nada queda de Aquí no hay quien viva, El diario de Patricia, Los hombres de Paco, DEC… con los que Antena 3 se encumbró como la más vista en febrero de 2006. La cadena de San Sebastián de los Reyes lleva dos largos años trabajando una parrilla familiar que gira en torno al entretenimiento blanco y con ficciones potentes. Pese a que sus informativos no terminan de despegar, ofertas como Espejo público o el trasvase de la Fórmula 1 ayudan a dar el tirón en la cuota de pantalla, a expensas del funcionamiento del programa de Buenafuente estrenado anoche. Gane o pierda el mes, sólo el hecho de plantar por fin batalla a su rival Telecinco supone una excelente noticia para el medio y para el espectador. En casa de Vasile, mientras, el modelo de televisión descansa en el fichaje de Aída Nízar, el despido de Chiqui, las patochadas de Mercedes Milá o el hijo de la Pantoja pinchando música.
   Al tiempo que Antena 3 piensa en el liderazgo mensual, en RTVE continúan sin presidente y dando bandazos en una constatación de que la Corporación es, desde hace meses, el ejemplo perfecto de la ley de Murphy: si algo puede salir mal saldrá mal. Y si no hay motivo para la polémica, se tira de los invitados de los programas de tercera fila para que la creen. Ahí está si no el fregao por la misa del Viernes Santo con un obispo atacando a los homosexuales. Como en la televisión pública y su consejo de administración a la deriva parece que hay menos ideas que libros en la casa de Belén Esteban, La 1 se despacha con dos nuevos anuncios de espacios sobre los que los espectadores y los audímetros aventuran lo peor: uno de entrevistas con Julia Otero y otro de moda con Nieves Álvarez. Ya ve, el descubrimiento de la pólvora y la originalidad televisiva. Si la victoria del PSOE en 2004 supuso el fichaje de la Otero con Las cerezas, ocho años después el triunfo del PP trae a TVE a la misma presentadora en un formato casi idéntico… incluido el mal presagio sobre su fracaso. Sin presidente, sin 200 millones de presupuesto, sin series, sin derechos deportivos y, a este paso y si nadie lo remedia, también sin audiencia. Entre la pública y residual PBS estadounidense y la señera BBC existe un punto medio. Ahí debe situarse nuestra RTVE más pronto que tarde.

lunes, 9 de abril de 2012

Visite nuestro bar

El de Cheers era de cartón piedra levantado en un plató, lo mismo que la taberna regentada por Antonio Resines en Los Serrano. No hay prácticamente ficción nacional o extranjera que no cuente con un bar por donde desfilen sus personajes y tramas. A las afueras de Madrid, a la espalda de Prado del Rey, existe el que es posiblemente el bar-restaurante donde su clientela es 100% televisiva y real como la vida misma, nada de ficción. Se llama Dos hermanos y es el lugar de encuentro de los profesionales de la Ciudad de la Imagen, un páramo audiovisual donde tienen sus sedes La Sexta, Telemadrid, KissFM/TV, cuarto y mitad de productoras y platós en alquiler al mejor postor. Por allí también se acercan los curritos de TVE a la vista de que la única opción de ocio-hostelería cercana es La Finca, la megapija urbanización que acoge estrellas de fútbol y sucedáneos.
   En Dos hermanos no se come bien. Tampoco mal. No es caro. Ni barato. En su barra, su salón comedor y, especialmente su terraza, te puedes encontrar pululando con los presentadores de moda de ésta o aquella televisión, directivos de cadenas y productoras, profesionales en busca de otra oportunidad para volver a tener un programa o actores y actrices que saben de sobra que el mejor casting posible es dejarse caer por el local. En los casi 10 años en los que fui cliente asiduo me topé por su terraza desde modelos como Valeria Mazza a directivos de televisiones autonómicas que buscaban asesoramiento antes de que su invento echara a andar. El cierre de Via Digital, ubicada en la Ciudad de la Imagen, llevó al desánimo a los dueños del bar. Visto y no visto, las instalaciones de la plataforma de televisión acoge desde su nacimiento a La Sexta. A tiro de piedra de Dos hermanos se encuentra Carrefour, donde uno –doy fe- se podía cruzar a Fran Llorente en carne mortal empujando el carrito de la compra o a Carmen Caffarel, entonces todopoderosa presidenta de RTVE, dejando su ropa en la tintorería.
    Nadie te regala nada en Dos hermanos. Para empezar, sus propietarios tienen fama de no haber invitado a nadie a nada. Si lo que busca es hacer amigos, desengáñese, este no es su sitio. Aquí lo que manda son las relaciones comerciales y el famoso máster PEITQA, traducido como el deseado Máster Por el interés te quiero Andrés. A pesar de todo, si tiene oportunidad, no la deje escapar y pruebe una visita a este bar donde se desayuna con los datos de audiencia y donde es habitual que el sindicalista más recalcitrante de Telemadrid eche un trago en la barra junto al presentador de moda de cualquier cadena. Un lugar también perfecto para encontrar pareja. Doy también fe.

lunes, 2 de abril de 2012

Encuestas mentirosas


Hay verdades, mentiras y encuestas. Las del Centro de Investigaciones Sociológicas –CIS- son a pesar de todo las que cuentan con más solera y fiabilidad, aunque cuando preguntan al personal sobre sus gustos televisivos reparten unos resultados vergonzosos por inverosímiles. Según los sondeos oficiales, a los españoles nos pirran los informativos, las series y los programas culturales mientras que aborrecemos todo lo que huela remotamente a telebasura. El Consejo Audiovisual Andaluz, un organismo guadiana y perfectamente prescindible para el presupuesto público en los tiempos que corren, acaba de dar a luz su Barómetro Audiovisual 2011. Sus conclusiones más destacables, según el propio Consejo, "se podrían sintetizar en una censura generalizada de la población ante contenidos televisivos relacionados con el corazón" o que para el 19% de los andaluces los programas culturales son sus favoritos y entre los que más siguen ante la pequeña pantalla, por delante incluso de los espacios deportivos.
    El sondeo de marras del Consejo realizó su trabajo de campo a mediados de septiembre pasado. En ese mes, producciones culturales señeras de Canal Sur, como El público lee y Al sur, cosecharon en hasta cuatro entregas un total de 0 espectadores y 0,0 de cuota de pantalla. Repetimos: 0 espectadores y 0,0 de cuota de pantalla, como si fueran una cerveza sin alcohol. Es más, en otras dos ocasiones del mismo mes lograron interesar cada uno a una audiencia de apenas 1.000 personas. El récord de seguimiento lo obtuvo en septiembre Al sur tras aglutinar a 34.000 andaluces. Por aquello de comparar, aunque sea odioso, si miramos las audiencias de Telecinco en Andalucía ese mismo mes nos topamos con que el vilipendiado Sálvame atrapó a una media de 412.000 espectadores con una cuota de pantalla de cerca del 18%. Y si echamos un vistazo a la audiencia andaluza de Gran hermano en este marzo contemplamos cómo sus galas rozan los 600.000 adictos de media con un share del 22%. Con estos resultados va a misa que los participantes en el sondeo del Consejo Audiovisual Andaluz no tuvieron precisamente una buena memoria cuando respondieron al encuestador. Pero no se crea que en esto de esconder la verdad poseamos el monopolio. El 101% de las encuestas sobre tele en España arroja, sistemáticamente, amantes furibundos de los documentales de La 2 y los programas culturales de cualquier cadena. Luego los audímetros traen la cruda realidad: donde se ponga un cotilleo del corazón y un partido de fútbol, aunque sea un amistoso de Regional preferente, que se quite de la pantalla Punset, Saramago o Torrente Ballester –no confundir con el policía encarnado por Santiago Segura-. Para encuestas de tele y sondeos de intención de voto el Gobierno y hasta la UE deberían obligar a usar el polígrafo de La máquina de la verdad con efectos retroactivos.