lunes, 26 de noviembre de 2012

La voz de Fernando Alonso

Un adicto a la televisión es aquel que lee los periódicos de atrás para adelante -las noticias del medio y las parrillas del día van ahí al final por norma, nadie sabe muy bien el motivo exacto-, y que cuando abre internet por la mañana en casa o en el trabajo busca compulsivamente las audiencias del día anterior. Un ejecutivo de televisión es lo mismo; con la diferencia de que le envían un rato antes los datos de las audiencias al smartphone mientras un coche de la cadena lo transporta cómodamente al despacho. Este noviembre que ya expira las dos principales cadenas privadas y grupos audiovisuales de televisión de España, Mediaset-Telecinco y Antena 3, andan disputándose el liderazgo de las audiencias. Nadie recuerda una situación idéntica en los 22 años que llevan compitiendo en el mando y en el negocio. TVE1, lamentablemente, trota como caballo perdedor a la espera de tiempos mejores y llegará a la meta con una triste pero meritoria medalla de bronce.
  

Además, todo tiene pinta de dirimirse en un apretado sprint y por apenas unas décimas. Como las victorias en Fórmula 1, donde una décima de más o de menos significa la gloria o la derrota y el ostracismo. La balanza caerá del lado de Telecinco o Antena 3, precisamente, dependiendo en buen parte de los datos de audiencias que haya logrado la cadena de San Sebastián de los Reyes, ayer domingo, con la última carrera de Mundial de Automovilismo. Esa cifra la conoceremos hoy temprano . Sin saberlo, Fernando Alonso podría dar una alegría extra a la cadena que retransmite este año la Fórmula 1. A la vista de que sólo quedan por delante cuatro días en juego, Telecinco dispone en esta ruleta rusa incruenta con una bala extra en la recámara: la entrega de esta semana de La voz, el programa que desde que nació rompe todos los audímetros y que siguen con devoción varios millones de espectadores. Ahí sí que se decidirá previsiblemente el triunfador de noviembre si aún no hay uno claro a esas alturas de la semana.
    Aunque le pueda parecer baladí, vencer un mes en las audiencias ante tu competidor privado con el que, además, te juegas el reparto de la tarta de la publicidad, se celebra en los pasillos de las cadenas como una victoria del Real Madrid en Cibeles o del Barça en Canaletas. Porque en el fondo las audiencias sirven de espejo donde miran los anunciantes a la hora de decidir en qué cadena colocan sus campañas. Otra cosa distinta radica en señalar qué parrilla de las dos cadenas posee más calidad. Desde hace tiempo, con permiso de La voz, apuesto por la de Antena 3. Gane o pierda por fin disputa el liderazgo de una televisión donde también toca la reanimación urgente de TVE1.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Antídotos de telebasura

Cuenta una leyenda urbana -por supuesto sin confirmar- que en sus 22 años de historia Telecinco emitió un lunes bien entrada la madrugada, durante apenas dos minutos y por error un documental sobre arquitectura y artes plásticas. Y que, pese a la hora, la centralita de la cadena empezó a echar humo. Era sólo una pero insistente llamada: la de Paolo Vasile, el jefe de Telecinco, para que le pasaran  urgentemente con el empleado del control de emisión que había metido la pata y, luego, para que le localizaran al director de recursos humanos y facilitarle así el nombre de ese trabajador. Una leyenda urbana, ya digo.
   Según las encuestas del CIS y otros organismos, los espectadores españoles prefieren los documentales y pasan de los programas del corazón y las retransmisiones de deportes. Los hay, ya ve, que si no le cuentan la verdad al médico de cabecera no van a romper la tendencia con un encuestador desconocido.
   A todos los que critican la calidad televisiva de las cadenas españolas. A todos los que repiten cansinamente "hoy no echan nada que merezca la pena", aquí traemos dos programas documentales emitidos por La 2 de TVE en los últimos meses y que pasaron prácticamente desapercibidos a la vista de los insignificantes datos de audiencia que cosecharon. La ausencia de espectadores no es ni mucho menos el termómetro de calidad en televisión. También, tome nota, en España se consume más chóped o mortadela con aceitunas que jamón ibérico pata negra y esto no significa que el más vendido y barato sea el de mayor calidad para el público.
   Los dos programas se titulan Bajo el sol de Torremolinos y El cabaret de los pobres. Si tiene un hueco libre en este fin de semana que barrunta lluvia y vida hogareña, entre y mire. No se arrepentirá. Ambos radiografían tiempos pasados pero recientes de la sociedad española: el turismo del desarrollismo en la ciudad de la Costa del Sol y la evasión que buscaron miles y miles de españoles del tardofranquismo y la Transición en las sillas del Teatro Chino Manolita Chen. La televisión de calidad y hecha aquí existe.
PD. La leyenda urbana del comienzo es tan o más falsa que las respuestas que demasiados dan al CIS sobre sus preferencias televisivas.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La crisis empuja el consumo de TV a máximos históricos

Internet no mató a la estrella de la televisión. La crisis, tampoco. Más bien al contrario. Hoy 21 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la TV y el invento parido por el escocés Baird goza de una salud envidiable, a pesar de la revolución de internet y la implosión de las redes sociales de moda. Desde 2007, cuando el estancamiento económico empezó a dejar su tarjeta de visita encima de la mesa del salón, el consumo de televisión ha ido escalando en España con el único respiro de 2009, cuando prácticamente repitió marca. Si 2007 concluyó con 223 minutos de media por persona y día ante el electrodoméstico-rey de los hogares, en el periodo enero-octubre de 2012 el consumo ha escalado a los 242 minutos (4 horas y 2 minutos). Aguardan dos meses por delante para previsiblemente hacer subir aún más la cifra y alcanzar o sobrepasar los 250 minutos. Y el mal tiempo, las lluvias persistentes y los temporales como ingredientes con los que ha arrancado noviembre, de norte a sur abarcando todo el país, favorecen que crezca aún más todavía el tiempo que pasan los españoles frente a la televisión y el mando a distancia en la mano. El frío, las inminentes nieves y los paraguas abiertos abonan quedarse en casa acompañados por la tele. 2012 dejará atrás los 226 minutos diarios de consumo fijados en 2009, los 234 alcanzados en 2010 o los 239 minutos/día con los que terminó el año pasado.
   ¿Es la grave crisis económica el factor primordial que se encuentra detrás de estos récords históricos de consumo? Para Eduardo García Matilla, consultor y uno de los principales expertos del medio en España, la cosa está clara: “Es el fundamental, aunque no el único. El incremento de la oferta- recalca- también lo aumenta. La crisis contribuye a un mayor consumo en dos aspectos; población desempleada con tiempo de ocio en horarios laborales de mañana, tarde y late night… y disminución del gasto en actividades de entretenimiento fuera del hogar”.

Colección de récords
   Los datos que registran los audímetros son palmarios. Todos los meses transcurridos del año 2012 –con la salvedad de marzo- han arrojado marcas históricas de consumo de televisión en comparación con los mismos meses de años precedentes. Además, febrero se convirtió en el mes de mayor consumo de todos los tiempos: 267 minutos por persona (4 horas y 27 minutos). Incluso agosto, el patito feo del consumo por antonomasia, logró un dato nunca visto al sumar 200 minutos de media por persona y día.
   Por comunidades autónomas y datos referidos a octubre pasado, Andalucía encabeza el ranking de consumo de televisión con 270 minutos diarios, 29 minutos más que el mismo periodo de 2007 cuando ocupó la segunda plaza tras Aragón, región que ahora se conforma con la medalla de plata. Tercera posición para la Comunidad Valenciana con sus 265 minutos/día, dos por debajo de los espectadores aragoneses. La media española en octubre fue de 251 minutos (frente a los 227 contabilizados en octubre de 2007). En el furgón de cola del consumo el mes pasado, las comunidades de Canarias, Baleares y Galicia. Para García Matilla es evidente que a mayor tasa de paro en una comunidad autónoma, mayor consumo de televisión registrado, aunque matiza que “también influyen otros aspectos como la meteorología, mayor o menor oferta de ocio en la zona –áreas urbanas o rurales-, envejecimiento de la población…”.


Consumo de TV por Comunidades. Octubre 2012. Datos Kantar Media




CCAA
Minutos/Día
AND
270
ARA
267
VAL
265
CAT
256
CYL
246
CLM
245
AST
242
MUR
241
EUS
238
MAD
237
CAN
234
BAL
233
GAL
227


ESPAÑA
251




Consumo TV en España por franjas de edad. Datos Kantar Media


Fechas >>
 Octubre 07
 Octubre 12
Franjas edad
Minutos/Día
Minutos/Día



4-12 años
136
145
13-24
146
153
25-44
203
218
45-64
270
304



65 +años
325
354


Hasta 6 horas de consumo
   El consumo de televisión en España es mayor de edad. Muy mayor. Y la crisis ha agravado esta tendencia, aunque las cifras hayan aumentado en todas las franjas de edad. Los mayores de 65 años y los espectadores de la franja 45-64 años han sido los que más han dado el estirón en este largo quinquenio de penurias económicas y vitales. Si en octubre de 2007 los primeros veían 325 minutos diarios de tele, en octubre pasado vieron hasta 354 (casi seis horas). Los de 45-64 pasan de 270 a 304 minutos. Los jóvenes de 13-24 años saltan de los 146 a los 153 minutos mientras que la franja 25-44 años avanza de los 203 a los 218 minutos diarios.
   Este 2012 ya nos ha dejado los dos días con mayor consumo de televisión de la historia en España desde que, a comienzos de la década de los años 90, los audímetros cumplen con su función: el récord absoluto se registró el 5 de febrero con 5 horas y 12 minutos, y la segunda plaza es para el domingo pasado con 5 horas y 11 minutos. Además, también este domingo 36,6 millones de españoles -el 83.3% de la población total- vieron al menos un minuto de la televisión, para convertirse en el día con mayor número de contactos en la historia de la televisión en nuestro país.
 La crisis que golpea a todos los sectores –con el añadido de una grave contracción del mercado publicitario- provoca simultáneamente un aumento del consumo mundial de televisión, que pese a la erosión de la fragmentación o el cierre de canales reafirmar su liderazgo como medio de comunicación. A nivel global, y según las cifras referidas al pasado 2011, España se encuentra en el puesto 17 por consumo de televisión. En la Unión Europea somos los terceros de la lista tras Italia y Portugal. ¿Hay un techo de consumo de la audiencia española? Para García Matilla “de momento, no”. Y, de momento, este muerto de la televisión sigue muy vivo pese a los preparativos de los enterradores alentados desde el nacimiento de internet. El erial de la economía trae consigo la paradoja de un descalabro del consumo en las familias y un aumento progresivo del consumo de televisión.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Televisión y niños...y Miliki


   Hubo un tiempo lejano de aquella televisión una, grande pero no libre que descansaba sobre los pilares de Los payasos de la tele, Un, dos, tres…responda otra vez y El Hombre y la tierra. La desaparición de Miliki deja prácticamente sólo a Chicho Ibáñez Serrador como representante de aquella TVE irrepetible, mal que nos pese, repleta de talento y que jugaba de tú a tú frente a la sacrosanta BBC. Miliki, cómo no, se ha ido en vísperas del 21 de noviembre, Día Mundial de la TV. Y mañana se conmemora el Día Mundial del Niño,claro. Para algo su familia estrenó sus shows –con enorme éxito de público- en la primera televisión en lengua castellana, allá por los finales de los 40 en la Cuba prerrevolucionaria de los Castro. Su desembarco en la TVE de principios de los 70 fue espectacular y arrollador. Las tardes de los sábados eran monopolio de Gaby, Fofó, Miliki… y el señor Chinarro. Los niños de hoy habrán dejado caer pocas lágrimas en el adiós de Miliki. Aquí y ahora el monopolio de la nostalgia, el sentimentalismo y los ojos húmedos han corrido a cargo de sus padres, los actuales cuarentones y cincuentones que crecieron con el ratón de Susanita que iba en el coche de papá con una gallina turuleca a bordo.
 
En 2008 trabajé como guionista en un proyecto fallido de biopic sobre Mario Conde para Antena 3. Al poco de llegar de Alicante de buscar documentación sobre el ex banquero y estafador, la productora encargada del trabajo descolgó el teléfono: “Dejad lo de Conde. Hay que hacer exactamente lo mismo pero sobre Miliki”. Durante semanas me documenté acerca de la persona y el personaje. Por ejemplo, escuchando una entrevista inédita en la que el payaso narraba su vida a un entonces alto directivo de Antena 3 y ex de Globomedia. Empecé a frecuentar el mundo del circo. Fue entonces cuando escuché las únicas críticas a Los payasos de la tele procedentes de compañeros de profesión: “Presionaron a TVE –explicaban con pena- para que ningún payaso que no fueran ellos aparecieran por televisión sin su consentimiento previo. Y aquello no estuvo nada bien”. El biopic sobre Miliki no salió a la luz y se convirtió también en proyecto fallido. Fue sustituido por una biografía de Esteso y Pajares estrenada con éxito en Antena 3, cadena a la que al parecer no le gustaba la idea de homenajear en su parrilla al padre de Emilio Aragón Milikito, al frente de su competidora La Sexta. En 2012, paradojas de la vida, Antena 3 ha absorbido a La Sexta.
  
Miliki ha sido un grande de la televisión española. De una televisión infantil que ya no existe en las cadenas generalistas y que anida en los canales temáticos. En el circo celestial, con TV en directo, se prepara ya para su próxima e inmnente función. En ese horario infantil de tarde al que las grandes han renunciado, claro.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Periodismo- 20 Huelga general- 28

Hay un texto llamado Constitución española que recoge hasta 169 artículos. Tranquilo, hoy sólo vamos a fijarnos en el que hace el número 28, incluido en la denominada Sección de los derechos fundamentales y de las libertades públicas. Como imaginará, por aquello de que andamos inmersos en el 14N, trata sobre los sindicatos y el derecho a la huelga. El artículo dice muy claramente: "Nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato" y "se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses". Inequívoco, ¿verdad?
  Sí,... siempre que el día no coincida con una jornada de huelga general convocada por las centrales sindicales. Entonces los sindicatos creen leer en ese artículo 28:

"Todos los trabajadores de un país son miembros del sindicato, independientemente si están afiliados o no. Se reconoce el derecho a la huelga y se cancela temporalmente y hasta nuevo aviso el derecho al trabajo para aquellos que planeen no adherirse a un paro laboral, ya sea éste de ámbito nacional, europeo o planetario, aunque uno -si es que lo hay, que no creemos- sea contrario a dicha convocatoria de huelga de forma consuetudinaria y con efectos retroactivos.

   Los poderes públicos no facilitarán datos del seguimiento de la huelga distintos a los difundidos por los organizadores. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado facilitarán en todo momento el trabajo de los compañeros y compañeras integrantes de los denominados piquetes informativos, indicando a éstos los lugares industriales o comerciales donde hayan podido contemplar actividad laboral. 
   Los medios de comunicación se acogerán estrictamente a unos servicios mínimos planificados y aprobados por los organizadores de la huelga general. En el caso de radios y televisiones únicamente difundirán las valoraciones y manifestaciones realizadas por las centrales sindicales. En el caso de que no fuera suficiente para cubrir las programaciones, se televisará y radiará la lectura de las notas de prensa emitidas por las centrales sindicales durante el último año y -en su caso- se emitirá el contenido íntegro de sus debates congresuales celebrados en el último quinquenio.
  Los convocantes de la huelga general serán retribuidos, por sus respectivas empresas, con un bonus en concepto de trabajo en favor del conjunto de la sociedad y la Humanidad con fines justos, benéficos y saludables. Además, será de obligado cumplimiento la participación activa a cualquier manifestación o concentración que pueda convocarse durante la huelga general en la ciudad de empadronamiento del asistente. En su defecto, y previa autorización sindical y judicial, podrá ser la ciudad de nacimiento y/o residencia habitual por estudios o trabajo. En este caso será obligado además portar megáfono homologado y lanzar consignas antigubernamentales cada 50 segundos o 10 metros recorridos, con una potencia superior a los 50 decibelios. La interpetación exacta de este artículo, en caso hipotético de conflicto, no se dirimirá ni resolverá ante los tribunales ordinarios de Justicia sino en los locales sindicales que se habilitarán para tal efecto con personal elegidos previamente por los sindicatos".
PD. Dedicado cariñosamente a todos aquellos sujetos que en las huelgas generales insultan, coaccionan, acosan y agreden a los periodistas que cubren informativamente este tipo de protestas y manifestaciones laborales. A aquellos individuos que, en definitiva, son tan, tan demócratas que no toleran que haya personas que no comulguen con sus ideas y acudan a trabajar. A todos ellos -afortunadamente una minoría- se les recuerda la existencia del artículo 20 de nuestra Constitución. Por algo estará situado hasta siete artículos antes que el que menciona el derecho a la huelga y a los sindicatos.

martes, 13 de noviembre de 2012

1.300 kilómetros de crisis rumbo al Sur

Llevo unos 17 años recorriendo la A-4 de arriba a abajo entre Madrid y la localidad gaditana de El Puerto de Santa María. 1.300 kilómetros en formato de ida y vuelta ya sea en puentes, fines de semanas o vacaciones de Semana Santa, verano o Navidad. Este pasado puente de la Almudena en Madrid he vuelto a la autovía del Sur, la Nacional-IV de toda la vida. Así, con sus números romanos. 13 horas de viaje en total dan para certificar la crisis económica en los arcenes a través de las ciudades de Castilla La Mancha y Andalucia que discurren pegadas a la carretera. ¿Dónde se visualiza la crisis....? Tome nota:

-Hay menos coches en la carretera, muchos menos que hace unos pocos años. En un puente de la Almudena en Madrid antes habría habido colas en la operación salida y en la entrada. Ahora, sin embargo, tráfico fluido entre la capital de España y Cádiz


-Hay muchos menos camiones de mercancías en la carretera. Es evidente el motivo. La ausencia de los grandes tráiler hacen más cómodo el viaje.

-Prácticamente han desaparecido los camiones que transportaban hacia el Sur vehículos nuevos rumbo a los concesionarios. En este viaje sólo me he tropezado con uno que se dirigía a Madrid.

-Florecen como setas y hongos este otoño los negocios próximos a la carretera, ya sean del sector hostelero o cualquier otro, que han colgado los carteles de "Se vende", "Se alquila" o "Liquidación por cierre".

-Las ventas de carretera apenas tienen vehículos aparcados a sus puertas con conductores que se toman un respiro. Ahora uno ahorra y aprovecha la parada para llenar el depósito para estirar las piernas y, si se tercia, comprar un refresco en la gasolinera.

-Decenas y decenas de grúas semiabandonadas en terrenos de construcción, donde no se empezó a construir nada, jalonan la travesía en las grandes ciudades, pueblos, aldeas o cualquier lugar habitado de la Nacional IV.

-Por algún extraño y desconocido motivo, ahora la gasolina es 5 céntimos de euro por litro más barata en la Comunidad de Madrid que en cualquier estación de servicio de Castilla La Mancha o Andalucía. De toda la vida siempre fue al contrario. Ahora, ya no.

-Cuento al menos tres polígonos industriales que no llevaron a levantarse a pesar de colocarse sus carteles anunciadores, urbanizarse sus calles y colocarse sus farolas. Ninguna empresa llegó a ellos para instalarse.

-Más de un año lleva en obras un tramo que discurre por La Mancha al poco de abandonar el Paso de Despeñaperros. O no hay prisa o no hay dinero. O las dos cosas

-Los únicos negocios que parecen a primera vista mantenerse al margen de la crisis, por el número de coches situados en sus parking, son los burdeles de carretera. En la Nacional IV hay uno prácticamente cada 80-100 kilómetros. Todos siguen abiertos y con sus luces de neón encendidas.

-Quizá ha sido la casualidad....o que tienen que ajustar el gasto de gasolina. En 1.300 kilómetros no me he cruzado con ninguna pareja de motoristas de la Guardia Civil ni ningún coche oficial de la Agrupación de Tráfico de la Benemérita. Si he visto aparcados un par de ellos en dos ventas de carretera.

-Antes eran legión los coches nuevos a los que adelantabas o más bien te adelantaban. Ahora las matrículas que empiezan por H -la letra en vigor para los nuevos en las placas- son muy pocas y eso que la serie HBB empezó en diciembre de 2010 y no se ha consumido ni la mitad para alcanzar la HZZ y pasar a la J. Antes, la serie GBB a GZZ se finiquitó en 33 meses. Tendremos H para rato por el descalabro en la venta de vehículos nuevos.

-A la mayoría de los conductores nos ha dado por no superar los 120 kilómetros por hora en la autovía, ya sea por ahorrar gasolina, por evitar la multa de los radares o, quizá, porque nos hemos vuelto civilizados al volante. La excepción: un autocar de pasajeros que me adelanta en los nuevos túneles de Despeñaperros -velocidad máxima permitida de 80 km/hora- a unos 110 por hora.

   También, ya puestos, se constata el despilfarro municipal que no cesa. En El Arahal, cerca de Sevilla, es noche cerrada a las 21:00 horas y llueve con ganas. Unos enormes postes de luz eléctricos -que deslumbran a los conductortes- alumbran un campo de deportes.... donde no se ve un alma.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Vamos a publicidad


Si les preguntaran, nueve de cada diez dentistas, arquitectos, ingenieros, jubilados, agricultores, parados… señalarían a la publicidad como el mal menor de la televisión española. Y diez de diez elegirían como enemigo número 1 del medio a esos bloques interminables de anuncios que dan, no ya para ir al baño o sacar la basura, sino para preparar las oposiciones a notaría, escalar y bajar del Everest y llegar a tiempo para volver a casa, guardar la ropa de verano en el armario, planchar la colada y –ahora sí- seguir el programa favorito que habían interrumpido. Pues aunque le cueste creerlo, unos expertos en la materia afirman que por culpa de la crisis –de quién si no- ha bajado un 12% este año la inserción publicitaria en las cadenas de nuestro país en relación con 2011. Todos los clásicos canales generalistas emiten unos 200 minutos de spots diariamente, aunque es Telecinco la única que supera por los pelos esa barrera. A estas alturas de la película –corte para la emisión de spots incluidos- nadie se lleva las manos a la cabeza por el hecho de que los jefes de las cadenas privadas hayan contado tiempo atrás que ellos hacen televisión para vender publicidad. Nada de informar, formar y entretener u otras zarandajas que quedan de maravilla en un desayuno informativo o un curso de verano. Hacer caja como el dueño de un casino o el tendero de la esquina, oiga.
   Noble declaración de principios a la que se afanan con especial esmero. Ahí tienen si no a los encargados de colocar los pases de publicidad de La Sexta, a los que habría que regalar un buen cronómetro. Porque no se explica que se hayan aficionado últimamente a programar eternos bloques de spots, meter 10 segundillos de programa y volver a calzar otra ración de anuncios. Sí, ha leído bien y no existe errata: surtido de spots, 10 segundos o menos de programa y vuelta a la publicidad. Y no es un hecho aislado sino que cada vez ocurre más para horror de la audiencia, que se lo toma ya con dosis de cachondeo.
   Con este panorama, no dude de que en estas navidades la emisión que más podrá seguir en las cadenas será la de un desfile de spots que venden colonias y perfumes. Anuncios que apestarán por su reiteración y a los que llegará a odiar. Como la de esos spots con famosos que dan grima por su falsa naturalidad: el de Messi para Bimbo o Calderón para Kinder. Y políticamente incorrectos, como el de Rastreator con un joven dando un cachete en el trasero a una bella damisela. Están tardando ya en salir los guardianes de la moral audiovisual para mandarlo a la hoguera navideña. Que vuelva el calvo de la Lotería, por favor.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Chute de esperanza

Nadie vio venir la crisis. Nadie. En las quinielas sobre las previsiones macroeconómicas mundiales, realizadas antes de 2008, siempre existió bote acumulado porque ni uno de los organismos internacionales del ramo o gurús económicos acertó a pronosticar el tsunami de la recesión mundial. En puertas para finiquitar 2012 del calendario y dar la bienvenida al nuevo año, todos coinciden en señalar a 2013 como un año más del sexenio de la crisis para España: el BBVA avisa de que seguirá creciendo la tasa de paro y la UE advierte de que el PIB nacional andará en negativo.
   El presidente del Gobierno, en sintonía con Bruselas, ya ha adelantado que la salida de la crisis llegará para 2014. Visto lo visto, los pesimistas ya preguntan a las empresas de criogenización a cuánto está la tarifa para congelarse durante 2013 y salir a la vida cotidiana para 2014. Los optimistas -también llegado el caso los indiferentes- apuestan por seguir buscando el lado amable o positivo de situaciones como las que no están tocando vivir y padecer. Haberlos, doy fe, haylos. Hay que intentar dejar de esquivar las buenas noticias por insignificantes que puedan parecer. ¿Que no existen.....? Aquí tiene un video con un chute de hasta 6 minutos de esperanza.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Beneficios privados y pérdidas muy públicas


   La crisis también golpea a las cadenas de televisión. Faltaría más. La contracción del mercado publicitario aprieta. Ahora bien, ¿alguien puede explicar la razón por la que las privadas Antena 3 y Telecinco siguen arrojando beneficios en lo que llevamos de año y con la que está cayendo, mientras que las públicas RTVE y Canal Sur agrandan sus pérdidas a costa del dinero del contribuyente? No se trata de una tendencia coyuntural sino más bien una tradición histórica germinada en la noche de los tiempos. Y eso que las cadenas privadas echaron a andar con números rojos pero, una vez amortizados las enormes y obvias inversiones iniciales, no han parado de ganar dinero para sus dueños y accionistas.
   De enero a septiembre de 2012 los del Grupo Antena 3 han reducido un 91% sus beneficios con respecto a las mismas fechas de 2011. Pero ni por esas se han descalabrado: en ese periodo han ganado casi 5 millones de euros. Sus competidores de Mediaset –Telecinco y la absorbida Cuatro- también han rebajado sus ganancias en los primeros nueve meses del año (-60%). Aún así sus cuentas señalan un beneficio de 40,7 millones de euros. Estamos pues ante dos grandes empresas privadas salvaguardadas en principio de la peor crisis económica nunca vista por aquí. Además, los audímetros elevan sus cuotas de pantalla en los últimos meses y las sitúan –caso de Telecinco y Antena 3- como las más vistas del país, a la vez que sus competidoras públicas ven erosionar su share en una pendiente cuesta abajo que parece no tener fin. La fragmentación de la audiencia, quién lo diría, asesta hachazos muy selectivos.
   RTVE malvive económicamente un año más, lo que no es poco sabiendo que viene de una dura travesía en el desierto, sin mandamás a los mandos del trasatlántico audiovisual público durante un año que se dio prácticamente por perdido. Su actual presidente avanza un déficit para 2012 que alcanzará los 105 millones de euros. Y gracias. En los pequeños reinos de taifas de las autonómicas, números rojos por doquier gobierne quien gobierne y quien haya gobernado en pasadas legislaturas. En la RTVA vamos de enero a septiembre con 35,3 millones de euros de pérdidas –casi 5 kilos por encima de lo previsto- y más de 30 millones de deuda con los proveedores. Sus gestores buscan ahorros mientras que la Junta despacha dinero para su presupuesto con menos alegría. ¿Suficiente para capear la crisis y evitar medidas traumáticas? A corto plazo seguro que sí, a medio y largo plazo todo parece indicar que no. A menos que 2013 empiece a traer pronto indicios de brotes verdes, las televisiones públicas –todas sin excepción- seguirán transitando por una tormenta que arrecia sobre sus cuentas y aunque en sus pantallas siga brillando el sol.