lunes, 31 de diciembre de 2012

Críticos con la crítica


A Jack Gould le dio por ser periodista y crítico de televisión en Estados Unidos, además de narrar la época dorada del medio en su país hasta que le llegó la muerte hace 20 años. Sus artículos en el siempre prestigioso The New York Times eran algo así como la Biblia en versión revista Teleprograma o la extinta Tele-radio. Al bueno de Jack se le recuerda por una cita que dejó para la historia: “Hay algo absolutamente tranquilizador sobre la televisión: lo peor está siempre por venir”. Algo de razón sí que tuvo, ya que a su fallecimiento Gran hermano y todos los sucedáneos de programas de vida en directo tan infames en ocasiones habían sido aún siquiera paridos ni proyectados.
  
Telecinco, la cadena que más juguetea con la telebasura, acude periódicamente a Teleadictos Anónimos para someterse a una cura de desintoxicación. Durante años la terapia consistió en programar series de gran calidad de la que ya apenas queda la sobresaliente Aída. Esta temporada ha intentado con éxito desengancharse con La voz, un espacio que demuestra a la cadena de Mediaset que puede despachar entretenimiento en prime time, lograr audiencias cercanas al 40% de cuota y contar con el beneplácito y el apoyo –aunque ni mucho menos al 100%- de crítica y público. De remate, que sigan con devoción La Voz miles de espectadores que sólo entran en la oferta de Telecinco porque no pueden borrar del mando a distancia el botón del número 5.
   
 La audiencia televisiva de nuestro país no suele caer en ningún timo de la estampita y, en ocasiones, nos da hasta verdaderas y agradables sorpresas. Como la de este mes respaldando en horario estelar la miniserie sobre Carrero Blanco emitida por TVE. Cada espectador suele llevar dentro un crítico del medio en potencia que huele el producto bien hecho y currado en todos sus detalles. Y sabe distinguir la buena televisión, ya la programe Telecinco a continuación del griterío de Sálvame de luxe o La 2 con el pausado Punset y sus Redes.
  
En cualquier caso, no haga mucho caso de los críticos oficiales de la televisión a la hora de elegir su menú. Le recuerdo lo que a nuestro Jack Gould -el del admirado Times neoyorkino-, escribió de Elvis cuando El rey arrancaba su carrera y salía por televisión volviendo loca a la juventud americana: “El señor Presley no posee una habilidad discernible para el canto” y su arte “consiste en variaciones estereotipadas similares a una aria cantada en la ducha por un principiante”, además de un “acentuado movimiento de su cuerpo que imita de forma primaria el repertorio de movimientos de las rubias explosivas en las pasarelas de los cabaret”. Sólo los mayas –no confundir con Los Amaya- y la profecía del día del fin del mundo lo mejoran.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Embutidos por polvorones

   Hubo un tiempo no muy lejano, créame, donde Navidades televisivas eran sinónimo de grandes películas de estreno, programas musicales inolvidables, anuncios de juguetes y colonias a mogollón y especiales de Nochevieja inmejorables. Y eso que en el mando la única oferta era la de TVE. De aquello sólo quedan los spots de juguetes en los canales infantiles y los de perfumes en el resto. La programación televisiva en estas fiestas no es para salir corriendo a la calle a consumir; pero casi. Aún así, y gracias a la crisis, los españoles pasaremos buena parte de estas Navidades pegados a una tele que ofrecerá los mismos productos de siempre. Y si nadie ha programado la emisión de la película Qué bello es vivir, ya me está tardando. Salvo debacle estrepitoso La 1 se llevará la audiencia al bolsillo, que falta le hace en un 2012 donde la pública ha vivido su particular crisis a la espera de recuperar la brújula que perdió nadie sabe dónde. Telecinco y Antena 3 van a ponérselo difícil en 2013 para recuperar el trono de las audiencias; más la cadena de San Sebastián de los Reyes, que vive quizá el que es su momento más dulce del siglo XXI.
   Por segundo año consecutivo –y a la espera de que alguien con cordura recupere al Calvo de la lotería de Navidad-, el spot de Campofrío con Fofito ha venido a recordarnos que un trozo de la calidad televisiva española recae en sus spots. Lo más complicado del éxito es repetirlo. Y una empresa cárnica de embutidos –no de polvorones, peladillas o turrones- ha montado un clásico y una tradición navideña en apenas dos años. También una mención para Freixenet. Tras varios años con anuncios soseras de famosos fichados a golpe de talonario, el fabricante catalán de cava ha encontrado la clave de ese éxito gracias a pensionistas, parados y mileuristas. Toda una paradoja en el año más puñetero de la crisis. Un 2012 donde la televisión ha acompañado en sus hogares más que nunca a millones de españoles, entreteniendo y acompañando en un calendario amargo que pasará.
   Y un consejo gratuito para cerrar dirigido a los mandamases de TVE: añadan a Mariló Montero al dúo Anne Igartiburu-Imanol Arias que dará las campanadas de Fin de año en La 1. Si la audiencia irá de calle con la pública como es tradición, la pelea soterrada entre ambas auguraría aún más morbo en la noche de televisión donde cualquier palabra, gesto, escote o trasparencia toma la categoría de impacto sociológico perdurable por generaciones en la verdadera memoria histórica del medio. Que se lo pregunten si no a la abuela Marisa Naranjo y su pifia campanera, los amigos Martes y Trece friéndole a Encarna empanadillas mostoleñas o a la prima Sabrina y su teta de riesgo.

martes, 18 de diciembre de 2012

Más moñismo navideño

Todo moñas navideño que se precie hace tiempo que colocó ya el Belén y el árbol. En mi casa, doy fe de ello, la fecha escogida fue el domingo 9 de diciembre. Desde entonces y hasta pasado Reyes, debido a las dimensiones de mi palacete, cada vez que paso con el abrigo puesto junto al Nacimiento se caen al perder la verticalidad -como mínimo- un pastor, un rey y una oveja. Además, si entro de madrugada en el salón, indefectiblemente, me como literalmente todo el Belén de golpe y la mayoria de las piezas se desperdigan por las montañas de atrezzo instaladas encima de la mesa que le sirve de sorporte.
   Otro hito para el moñas navideño es la felicitación. Por supuesto, nada de enviarla por internet a la lista de correo de Gmail. Nada, nada. Aquí hay que currársela, personalizarla y acercarse al auténtico y genuino Correos para echarla al lugar correspondiente. Así, dentro de unos días, además de la carta del banco, los folletos del Carrefour, la publicidad de Vitaldent y las ofertas de Telepizza, nuestro buzón acogerá una carta que no ha sido remitida por una máquina y cuyo destinatario, en un alarde de profesionalidad, ha comprado el sello y ha pedido que alguien -de una vez- fabrique unos que no sepan a rayos o al menú del Castro de Lugo tras humedecerlos con la lengua.
   Este moñas, y su familia, felicitan a través de Breikin Nius la Navidad de un año que, para qué lo vamos a negar, a muchos les ha parecido que ha durado quizá demasiado por aquello de una crisis que ya ha comprado el billete de regreso. Que sea en 2013 cuando parta de viaje y, por nuestra parte, que no vuelva. Con El Almendro ya tenemos bastante. Feliz Navidad y Año Nuevo 2012+1.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Basura sin exclusividad

   Quizá la explicación radique en el hecho de que uno sea de Letras, pero no entiendo a esos medios de comunicación –especialmente la llamada prensa de referencia- que rajan continuamente de la telebasura pero que, sin cortarse un pelo, ejercen de altavoces en sus páginas web para contar a millones de internautas cualquier pamplina relacionada con la Esteban o Kiko Rivera. Incomprensible este doble rasero. Por hache o por uve doble, todos los intentos de los grandes periódicos nacionales por tener una tele propia han pinchado en hueso. Las criaturas de Sogecable han creado agujeros económicos superlativos, El Mundo TV pasó con más pena que gloria por el mando y experiencia desastrosa para La 10 y Onda 6. Está visto y comprobado que elaborar un periódico de calidad y éxito no es garantía para repetir triunfo audiovisual. Ya está bien que la prensa que crea opinión zarandee la telebasura mientras que, en sus versiones online o suplementos de fin de semana, busquen al mismo público con los personajes del cuore y sus cotilleos de peluquería. El supuesto árbitro de la ética periodística, seamos serios, no puede pitar un penalty y encargarse a la vez de lanzar la pena máxima. En resumen, existe telebasura como existe periodismo, radio e internet basura. Negarlo es tan contraproducente como negar la ley de la gravedad mientras uno cae de lo alto de un andamio.
   Periodismo basura es aquel que difunde un publirreportaje camuflado como información o que dedica espacio en sus páginas a esa empresa multinacional que, casualmente, ha comprado meses atrás acciones de la empresa editora. Lo mismo para la radio, internet o el patio de vecinos de las redes sociales, un lugar donde el periodismo que se despacha es de garrafón edulcorado al 90%. La telebasura no anida únicamente en reality o programas del corazón sino en un informativo que oculta una noticia incómoda para alguien y, también, para cualquier espacio donde falla estrepitosamente el guión, pasando por un decorado de juzgado de guardia, una iluminación espantosa, un inadecuado vestuario o una deplorable producción…
   En televisión –suelen esculpir en los departamentos de programación de las cadenas- está permitido casi todo menos caer en el aburrimiento. Hay veces que se olvida y, claro, la retirada del programa es obligada porque ni los espectadores ni los audímetros caen en la trampa de programas de actualidad y humor que no tienen gracia y dan grima. Ahí tiene como ejemplo las dos semanas escasas que ha durado en La Sexta Alguien tenía que decirlo y, si nada lo remedia, la próxima víctima de la dictadura del share que emite de momento Cuatro con el título de Te vas a enterar. Porque en ocasiones las audiencias son muy injustas pero en otras sólo confirman que la telebasura no anda en peligro de extinción.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Moñas navideño

Sí, soy un moñas navideño.  De esos que se emocionan viendo en televisión anuncios como el de El Almendro o el nuevo de este año de Freixenet. De esos que echa mucho de menos -pero que mucho-, el spot de la lotería de Navidad con el calvo que durante años nos endulzaba estas fechas con los sones de la música de Doctor Zhivago. De los que no quiere ver ni en pintura a Papa Noel y que suspira por los Reyes Magos y la noche del 5 de enero.
   Un moñas navideño que no come polvorones o turrones pero que aguarda con nostalgia la mañana del 22 de diciembre para escuchar en la radio y ver en televisión el sorteo del Gordo. Un espécimen que luego, cuando pone cara a los afortunados premiados en la apertura de los telediarios, se emociona pensando que los millones han llegado a gente que de verdad necesitaba un giro de buena suerte en forma de dinero.
   El moñismo, corriente nostálgica que aparece a partir de la treintena en el ámbito urbanita, vive por y para los anuncios, clips de música o campañas de televisión que tocan la fibra sensible. Como éste video musical con una cadena de favores como protagonista. La canción de marras es de la banda inglesa Noah and the whale y se titula Da un poco de amor. Cuatro minutos para empezar o terminar el día viendo el lado bueno de la vida. Porque este puñetero 2012 de la crisis es quizá el de la demostración de que valores como la solidaridad nunca deben pasar de moda. Nunca.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

¡Extra, extra!

Dicen las estadísticas que desde que arrancó la crisis ésta ha arrancado a cerca de 10.000 periodistas españoles de sus redacciones. No dicen las estadísticas que estamos ante la profesión donde ser mileurista es moneda común y hasta, incluso, un objetivo. La profesión anda en crisis mucho antes de que la economía entrara en barrena. Y el futuro no es para nada halagüeño, a pesar de que ninguna facultad de Periodismo haya siquiera, que se sepa, anunciado o previsto planes de cierre. No será por la falta de alumnos o vocaciones; sí sería por falta de empresas del sector con ofertas de empleo para profesionales. No se conoce compañía periodística española que no haya aplicado un ERE a su plantilla en los últimos 12 meses. Y la que no lo ha aplicado está a punto de sacar uno adelante.
   Dicen los que saben de este bendito negocio que el futuro del periódico en papel está en el alero y que en los próximos años sólo se venderán diarios online. Quizá. A todos los que aún creen en el futuro del Periodismo y del papel como soporte, aquí va un video para levantar el ánimo. Dedicado especialmente a esos 10.000 compañeros que se han visto forzados a abandonar una profesión que esta semana ha vuelto a temblar con la presentación de los datos del Informe Anual 2012 de la Asociación de la Prensa de Madrid. Esta semana he descubierto, accidentalmente y gracias a las redes sociales, a un antiguo y excelente compañero de facultad que dejó el informativo líder de la Cadena Ser con Iñaki Gabilondo para tomar los hábitos y ayudar a cientos de desfavorecidos en México. De una vocación a otra. Porque esta profesión, aunque en Navidades no tenga extra, es verdaderamente extraordinaria.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Recortes muy beneficiosos

En un alarde de originalidad del que toma buena nota el jurado del Premio Pulitzer, aprovechamos estas fechas para hacer un resumen televisivo del 2012 que se escapa del calendario. Desde hace años los expertos en el medio vienen repitiendo como un mantra que seguimos en el ciclón de la fragmentación de las audiencias y que el sector audiovisual anda de transición. Prácticamente nadie sabe hacia dónde y cuándo terminará este ciclo pero, lo que es seguro, es que la revolución de internet no ha ganado en este 2012 el pulso a la vieja televisión rejuvenecida con la savia de la TDT. Ahí están los datos de consumo televisivo moviéndose en cifras de récords que se superan casi cada mes para cerrar el año con una media por encima de las 4 horas por persona y día. Lo nunca visto –chiste fácil- gracias a que la crisis saca menos a las personas de su ámbito familiar y el electrodoméstico del salón sale barato para el bolsillo.
   Para quien no sale barato es para las administraciones públicas que sostienen las cadenas autonómicas y a la cincuentona TVE. En 2012 la crisis ha ahondado la crisis de un modelo parido en los 80 del siglo pasado y que hace agua por todas partes. Con la RTPA asturiana y la 7R de Murcia en el hoyo, Telemadrid y la valenciana Canal 9 sobreviven con respiración asistida enfrentadas a unos ERE que este año las han dejado tiritando. Con la catalana TV3 y la andaluza adelgazando canales y presupuestos las autonómicas miran con angustia el próximo año sabedoras de que tarde o temprano, si persiste la caída publicitaria, habrá que tocar las plantillas. RTVE –menos mal- ya lo hizo antes de que la situación económica empezara a despeñarse. El nuevo equipo de Prado del rey ve como sus audiencias andan parejas con su presupuesto: a la baja. Tras un largo año sin presidente hay demasiados agujeros que tapar y una programación que definir. En los informativos la cosa pinta mal tras perder el liderazgo del Telediario de las 9 en manos de las noticias de palomitas de Piqueras en Telecinco, donde el espectáculo visual prima sobre las noticias puras y duras por las que sigue apostando muy acertadamente Torrespaña. En los próximos meses los audímetros nos dirán si se trata del movimiento telúrico habitual del cambio de Gobierno –los espectadores huyeron en masa de La 1 tras la victoria de Zapatero en 2004- o se trata de una tendencia que ha llegado para quedarse.
   Mal que nos pese el 2012 ha sido el año de Telecinco, líder de audiencia durante 9 meses y a la espera de la batalla de este diciembre donde, de nuevo, Antena 3 le está presentando una dura batalla. El triunfo de Telecinco es el triunfo de un modelo de televisión, criticable o no, pero que atrae a millones de espectadores en su deseo de entretenerse, evadirse e informarse. En eso son de momento imbatibles, con un jefe zorro plateado a los mandos de la nave que se las sabe todas en el negocio a la hora de acertar y de dar beneficios a sus accionistas. Porque tanto Telecinco como Antena 3 arrojan beneficios pese al descalabro publicitario. La primera ha hecho en 2012 la digestión de Cuatro –cadena que sigue sin encontrar un estilo propio, ni chicha ni limoná- mientras que la de San Sebastián de los Reyes ha absorbido La Sexta sin, de momento, cambiar su rol de pepito grillo televisivo.
  

El año que empieza a buscar la puerta de salida ha sido posiblemente el año en el que las cadena han estrenado menos programas, por aquello de que en tiempos de desolación o tribulación lo más idóneo no pasa por hacer mudanza en las parrillas. De un rápido vistazo, no obstante, comprobamos que todavía hay espacios que arrancan audiencias superiores al 20% de cuota de pantalla. Sorpresas agradables como La voz de Telecinco, Pesadilla en la cocina de Chicote en La Sexta, Isabel en La 1 o Pulseras rojas en Antena 3, en una demostración de que el talento y la calidad no están reñidas ni mucho menos con audímetros a punto de estallar.
  
El 2013 que aguarda a la vuelta de la esquina debería ser el año en que, de una vez por todas, la Administración expulse del mando a distancia a toda una serie de canales que se han aprovechado de la TDT para plantar sus chiringuitos de adivinadores y echadores de cartas de medio pelo. El año que la familia Alcántara regresará a la pequeña pantalla y nos contará cómo les fue el 23F, entonces inmersos en una grave crisis en España donde los protagonistas del desaguisado no fueron los mercados financieros sino unos golpistas de uniformes. Si de aquella el país salió reforzado, de eéta no le quepa duda que también. También la televisión –a su manera- viene dispuesta a echar un cable para lograrlo. Si el aumento en la venta de coches es el termómetro habitual para detectar la recuperación económica, que en 2013 empiecen pronto a aplicarse serios recortes en el consumo de televisión para registrar datos a la baja. Así, y gracias a los temidos audímetros, constataremos cómo cientos de miles de españoles han cambiado el sofá y el mando a distancia por el mono de trabajo.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Agua va

Las enormes deudas de los ayuntamientos empiezan a saciar su sed de ingresos millonarios en las fuentes de los grandes consorcios privados del agua. Estas navidades no serán los peces del río los que beban y beban y vuelvan a beber, sino las corporaciones locales por ver la solución a sus arcas vacías nacer. Si no lo entiende aún, lo escribimos sin anestesia: los ayuntamientos comienzan a vender sus empresas municipales de aguas al mejor postor, enteras o por trozos, sin importar si continúan decidiendo o pasan el timón de mando a los gestores privados.
   En principio la jugada es redonda para los consistorios, al traspasar sociedades muy deseadas por el sector privado a cambio de una buena cantidad de millones de euros en unas concesiones que suelen rondar los 25 ó los 30 años de duración. El agua es un negocio, tanto o más como el negocio de la luz para las grandes compañías eléctricas. Todos salen ganando...excepto los consumidores, ya que el cambio de manos en la gestión del agua trae, irremediablemente, subidas desproporcionadas en las tarifas y, consecuentemente, los recibos que llegan a casa vía domiciliaciones bancarias. La queja ya tiene defensa por parte de los ayuntamientos y las empresas que se hagan con las concesiones: el agua en España es un producto no muy caro en comparación con el resto de los países de la UE. Eso sí, como en la novela de Orwel, hay ciudades donde las tarifas son más baratas que en otras. Y con unas brechas escandalosas: según un reciente estudio de los consumidores de Facua realizado en una treintena de ciudades, las diferencias entre las tarifas más caras y las más asequibles para el bolsillo llegan hasta cerca dal 500%. En el precio del agua, ya lo ve, hay españoles que pagan entradas de tribuna para partidos de Champions league y otros que ven el mismo choque con localidades a costo de encuentro de Regional preferente.

  ¿Qué empresas comienzan a aprovecharse de las deudas de los ayutamientos para tomar a precio de saldo el control de estas empresas municipales? Se trata de compañías ligadas en su mayoría a las grandes constructoras del país o que forman parte de multinacionales europeas del ramo. En Jerez de la Frontera, con un pufo heredado de 1.000 millones de euros, la venta de la sociedad de aguas municipal es el clavo ardiendo al que se adhiere la mano de la alcaldesa para intentar garantizar la liquidez en las deupareadas arcas. Lo mismo en otras muchas localidades de la provincia gaditana y del resto del país. Si antes las constructoras eran las que sostenían los presupuestos municipales, a partir de este 2013 este rol va a pasar a las empresas que se hagan con el negocio del agua de los vecinos de pequeñas, medianas y grandes poblaciones.
   Los ayuntamientos intentarán explicar estos procesos aduciendo que se trata de concesiones, aunque los acuerdos sean largos en el tiempo y expiren para cerca del 2040. En el Sur de España el trágala será más difícil: allí en 1970 entró en servicio la autopista Sevilla-Cádiz en una concesión...que todavía sigue en pie tras haber sido renovada por gobiernos de todo color. Y el peaje seguirá en vigor hasta 2019, como mínimo. Si en 1991 esta vía rápida diseñada por la dictadura franquista contabilizaba el tráfico de unos 8.000 vehículos al día, ahora la cifra supera los 20.000 a pesar de la crisis y llevar cuatro años seguidos registrando una caída en el flujo de coches.
  En esto de las concesiones de las autopistas, adivine quién no pierde nunca. Que tomen nota los ayuntamientos para que sus planes no sean papel mojado y una hipoteca pésima para su futuro.
  

lunes, 3 de diciembre de 2012

Antídotos de telebasura (Corregido y aumentado)

Cuenta una leyenda urbana -por supuesto sin confirmar- que en sus 22 años de historia Telecinco emitió un lunes bien entrada la madrugada, durante apenas dos minutos y por error un documental sobre arquitectura y artes plásticas. Y que, pese a la hora, la centralita de la cadena empezó a echar humo. Era sólo una pero insistente llamada: la de Paolo Vasile, el jefe de Telecinco, para que le pasaran urgentemente con el empleado del control de emisión que había metido la pata y, luego, para que le localizaran al director de recursos humanos y facilitarle así el nombre de ese trabajador. Una leyenda urbana, ya digo. Según las encuestas del CIS y otros organismos, los espectadores españoles prefieren los documentales y pasan de los programas del corazón y las retransmisiones de deportes. Los hay, ya ve, que si no le cuentan la verdad al médico de cabecera no van a romper la tendencia con un encuestador desconocido.
  

A todos los que critican la calidad televisiva de las cadenas españolas. A todos los que repiten cansinamente "hoy no echan nada que merezca la pena", aquí traemos dos programas documentales emitidos por La 2 recientemente y que pasaron desapercibidos a la vista de los insignificantes datos de audiencia que cosecharon. La ausencia de espectadores no es ni mucho menos el termómetro de calidad en televisión. También en España se consume más chóped o mortadela con aceitunas que jamón ibérico pata negra y esto no significa que el más vendido y barato sea el de mayor calidad para el público. Los dos programas se llaman Bajo el sol de Torremolinos y El cabaret de los pobres. Si tiene un hueco libre en esta semana búsquelos por internet. No se arrepentirá. Ambos radiografían tiempos pasados de la sociedad española: el turismo del desarrollismo en la ciudad de la Costa del Sol y la evasión que buscaron miles y miles de españoles del tardofranquismo y la Transición en las sillas del Teatro Chino Manolita Chen. La televisión de calidad y hecha aquí existe.
 

 Un excelente ejemplo de ella es Salvados – no confundir con Sálvame- en La Sexta. No obstante, Jordi Évole -un borde y malencarado cuando trabaja hasta que se enciende el piloto rojo-, ha pinchado doblemente en hueso. Primero, por no dar la versión de las empresas eléctricas –esas compañías para nada filantrópicas y que son presuntas de antemano- en su reciente programa Oligopoly: en Periodismo, mal que le pese, hay que dar las dos versiones de la noticia sí o sí. Y segundo porque lo ha pillado con el carrito de los helados la Asociación de la Prensa de Madrid ofertando una plaza de periodista becario para su espacio dando a cambio un salario basura de cero euros. Muy feo para el espadachín de los indignados pese a sus argumentos inverosímiles para explicar lo inexplicable.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Regreso a lo peor del pasado

Una cosa es la nostalgia de lo mejor de los años 80....y otra rememorar lo peor de una década inolvidable. Ejemplo de lo primero vale para reirnos y mucho en televisión con el spot de Citröen rodado en Navarra y emitido por todo el mundo desde hace unas semanas. Claro, directo y con humor. Lo mejor de la publicidad en la pequeña pantalla.
  En este caso la publicidad basura va directamente a las páginas de los periódicos de hoy domingo, con una imagen de este año 2012 que quiere difundir glamour y exclusividad... y que sólo consigue irradiar caspa que ni en los años 80 se estilaba. Se trata de una publicidad a toda página de una empresa de jamones. Si ya el logo de la compañía, con una amazona vaquera es de los de echar para atrás, la foto de esta rubia con la copa de champán en la mano, con un cardado de pelo imposible y un maquillaje que ni Titanlux es, directamente, para echar unas risas y buscar el número de teléfono del museo de los horrores y el mal gusto. En jamones, como en los 80, ya sabe: Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo.