lunes, 21 de enero de 2013

Diez días de humildad


Entre los años 2002 y el recién clausurado 2012 han pasado muchas cosas en la televisión española. Entre las peores, sin discusión, una legislación audiovisual aprobada supuestamente para mejorar las situación pero que sólo consigue enmarañar aún más la oscuridad legal en vigor hasta entonces. El anterior Gobierno, aquel que incluso montó un pomposo comité de sabios sobre RTVE -y ya ve adónde ha ido a parar la tele estatal-, sacó una financiación ad hoc para ella que Bruselas va a mandar a galeras en breve y crearnos de paso un nuevo pollo legal.
   En la última década La 1 se ha dejado por el camino el 50% de su audiencia. En el mismo periodo, el descenso de cuota de pantalla ha sido del 38% para Antena 3, el 31% en Telecinco y del 45% para la Forta. La Sexta y Cuatro aún no han sumado la década de existencia pero en 2012, en apenas un añito, retrocedieron su cuota un 14% y un 2%, respectivamente. Es lo que trae, y lo que seguirá trayendo, la manida fragmentación de las audiencias ante el aumento brutal de canales en el mando. La crisis económica y publicitaria echarán una mano desgraciadamente para chapar a todos aquellos que carecen de sentido o lógica empresarial, independientemente de la titularidad del operador.
   Una que anda soportando con soltura esa crisis y la fragmentación es Antena 3, cadena que este próximo viernes soplará su tarta de 23 velas. Su nacimiento en 1990, con el lema de La nueva televisión, fue tortuoso y nada fácil. Desde entonces ha contado hasta con cuatro dueños distintos. El de ahora, el Grupo Planeta, cumple además en este 2013 diez años desde que entró en la propiedad para tomar el mando. Los anteriores –Godó, Zeta y Telefónica- no dieron continuidad al proyecto, quizá de ahí la falta de identidad de una televisión que ahora, por fin, parece haber encontrado el rumbo. Este mes Antena 3 vuelve a pelear con Telecinco para lograr auparse como cadena líder de audiencia. Las huestes de Vasile no lo pondrán nada fácil, así que no se sorprenda en los próximos días sobre supuestas polémicas y escándalos con famosos de por medio en sus programas del corazón.
   A falta de que La 1 vuelva a ser la cadena de referencia en nuestro país, Antena 3 debe convertirse por fin en el canal preferido por la audiencia con el certificado que dan los audímetros. A pesar de unos informativos que no terminan de seducir a los espectadores y otras lagunas, su parrilla combina calidad con talento. “Comenzamos sin fanfarrias ni trompetas: lo hacemos con humildad” era el mensaje ofrecido en el primer minuto de emisión de Antena 3. La misma humildad que recogerá pronto sus frutos. Quedan diez días para salir de dudas.

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