sábado, 12 de enero de 2013

Excusas que vuelan

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner se ha subido esta semana a un avión - alquilado, no el oficial no vaya ser que lo embarguen en cualquier aeropuerto por las deudas de su país, y va en serio- y se ha cascado 7.000 kilómetros y unas seis horas de viaje para plantarse en La Habana. ¿Un viaje oficial? ¿Una cumbre económica crucial para los intereses de su país quizá...? No, que va. La señora presidenta ha volado a la capital cubana de visita y viaje privado para estar junto a su amigo, el presidente venezolano Hugo Chávez, convaleciente de sus operaciones quirúrgicas. Unas intervenciones cuasi-secretas, sin partes médicos, y dentro del oscurantismo habitual de los régimenes bananeros de Caracas o La Habana. Tales para cuales.

   Argentina, ese querido país cuya presidenta se despertó una mañana y le dio por expropiar a la empresa española Repsol, cuenta con un poder ejecutivo que -cada vez más- se asemeja al alcalde de Gibraltar o al gobierno marroquí a la hora de provocar a los españoles y sus representantes políticos. A mediados de noviembre de 2012 -no hace ni dos meses-, en una ciudad de Cádiz que conmemoraba el segundo centenario de La Pepa, tuvo lugar la Cumbre Iberoamericana quizá más trascendente de su historia reciente. Por supuesto, excusaron su asistencia los Castro y Chávez. Curiosamente, la presidenta argentina se subió al carro de los desaires y no se presentó en la Tacita de plata arguyendo que la duración del vuelo -9.000 kilómetros- no era aconsejable para su estado de salud. Pues ya lo ve, entonces se escaqueó de un acto oficial. Y ahora va y se mete entre pecho y espalda un viajecito de 7.000 para estar junto a su colega Hugo Chávez, un demócrata de su pandilla. En esto de la excusas no todo vale, sobre todo cuando te pillan.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡Si señor!!! Me reservo el comentario sobre esta "mujer", están todo el día mintiendo...

Gracias por la información Ignacio Gago

Uno de la minoria no silenciosa dijo...

Esta pequeña Dictadora revestida de democrata, dueña absoluta de tres cuartas partes de Argentina, no solo hace lo que quiere en su cortijo llamado Argentina, que tiene la desfachatez de utilizar excusas tontas para no dar la cara ante efectos internacional cruciales para toda latinoamerica y españa. Pero en fin se coge antes a un mentiroso que a un cojo.