viernes, 4 de enero de 2013

Moñas navideño. Episodio final

El moñas navideño desea que llegue el día de los Reyes pero empieza a preocuparse la tarde-noche del 6 de enero. Las navidades, en esa fecha y a esas horas, tocan a su fin. Por eso hay que exprimir los últimos días antes de embalar el Belén y el árbol instaladso en el salón de casa. Por supuesto, la carta de los Reyes anda en Correos camino de sus destinatarios.
 El moñas navideño cree a pies juntillas en los Magos de Oriente en la misma proporción que no puede ver ni en pintura a ese impostor llamado Papa Nöel, alias Santa Claus, un invento no de El Corte Inglés de aquí sino de la Coca-Cola de allí. Admite Halloween como fiesta extranjera instalada en el calendario pero no al barbudo gordo que quiere engatusar a los niños españoles. Por ahí no pasa.
  Nuestro moñas es un hombre ya cuarentón que, obviamente, ha escrito a los Reyes Magos en una carta de su puño y letra que ha depositado este mismo mediodía en un buzón de Correos a las afueras de Madrid. Nuestro protagonista, que ejerció de paje real en la carroza de Gaspar de la cabalgata de Cádiz en 2008, recogió entonces docenas de cartas que les entregaban los niños a su rey en las calles de la tacita de plata. Al día siguiente respondió a toda las que incluían la dirección de sus domicilios, también de su puño y letra en nombre de Gaspar. Siempre le hubiera gustado ver las caras de esos chavales cuando el cartero les dejó en su casa una carta de respuesta de los mismísimos Reyes Magos. ¿Y sus padres...? ¿Qué pensarían y cómo se explicarían aquello al cogerla del buzón?  Quizá, que los Reyes, como todo el mundo sabe, existen y vienen de Oriente.

No hay comentarios: