lunes, 4 de febrero de 2013

Malos perdedores y pagadores

Siempre hay algo mucho peor que no ganar: no saber perder. Este enero Antena 3 ha sido la cadena líder de la audiencia en la televisión española, un hito que no lograba desde hace siete largos años. Y lo ha conseguido porque lo ha hecho bien y porque recoge con justicia los frutos de una programación que le ha costado armar. Antena 3 ha vencido a Telecinco, su rival en el duro negocio de la televisión y, además, su adversario de toda la vida en el sector privado. Los de Telecinco se lo han tomado con una pataleta de niños pequeños, ya sea a través de los tuits de su jefa de Comunicación –quien, curiosamente, ejerció hace años con el mismo cargo en Antena 3- como con unas declaraciones fuera de tono y muy desafortunadas del director de Contenidos, un Manuel Villanueva que, mire usted por dónde, también trabajó en Antena 3 con idéntica responsabilidad. Ya ve como no estamos precisamente ante directivos que amen a muerte unos colores y lleven la fidelidad empresarial cosida al corazón. Aquí el talonario manda, algo que de momento no está tipificado como delito en el Código penal
   Villanueva, un tipo que de otra parte sabe de tele como pocos, a la vista de que Antena 3 iba a ganar el mes se lanzó a degüello para acusarla de televisión progubernamental, de tirar la casa por la ventana y, faltó poco, de estar detrás de la muerte de Manolete y haber pillado sobres de Bárcenas. Que lo diga todo un experto en tele como él provoca risa floja entre los que saben cómo funciona este negocio. No sólo es injusto sino que retrata cómo funcionan mentalmente en Telecinco.
   Cambio de canal. Canal Sur cerró la programación de su segunda cadena el 1 de octubre de 2012 para ahorrarse una pasta: 20 millones de euros, según alardeó su director general. Desde entonces, su señal repite la misma programación que su hermana mayor. Con una diferencia: en un recuadro de la pantalla aparece un intérprete de la lengua de signos. Los jefes vendieron la moto de la accesibilidad y el apoyo a los sordos de la región. Una moto que ahora se ha gripado al destaparse, vía denuncia del sindicato CCOO, que estos intérpretes no han visto un euro de la tele autonómica desde que arrancaron su trabajo aquel lejano 1 de octubre. De momento Canal Sur permanece muda a la hora de dar explicaciones y, quizá, contar que esos 20 millones de ahorro incluían no pagar a estos trabajadores durante meses y meses. Mientras, la cadena no se corta y recoge premios por integrar a discapacitados por iniciativas como la de la traducción  del lenguaje de signos. Ni Amy Martin lo mejora. Tan impresentable como el muy mal perder de Telecinco.

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