lunes, 18 de febrero de 2013

Coberturas pecadoras

La carne de periodista es muy probablemente la más barata del mercado laboral español. Así ha sido prácticamente desde que Gutemberg inventó la imprenta, Marconi la radio, Baird la televisión y Berners-Lee internet. En este 2013 que despedirá la crisis son cada vez más las ciudades españolas que cierran sus periódicos, televisiones y emisoras locales para convertirse en poblaciones del siglo XXI con unos medios de comunicación más propios de inicios del siglo XX. Un ERE en un medio periodístico es ya casi casi un mal menor si la opción principal que se baraja pasa abiertamente por bajar la persiana y el cese del negocio. En el mundo de la televisión ya se barruntan nuevos canales de la TDT como candidatos a ir a negro si no cambia el panorama: Intereconomía –donde Lo imposible no es el título de una película de los Goya sino la posibilidad de cobrar la nómina a final de mes - y Marca TV.
   La precariedad laboral de la profesión ha llegado a una cima tal que da gusto mirar fuera y ver el caso de la periodista italiana que dio la exclusiva de la renuncia del Papa. Ocurrió gracias a que cubría para su agencia un acto de tercera fila, informativamente hablando, y sobre todo por saber latín y poder así traducir el mensaje que dio Benedicto XVI en esa lengua para anunciar al mundo su decisión. Mientras Giovanna Chirri –chistes fáciles no, por favor- ejercía de mensajera global a través del teletipo urgente de la agencia italiana Ansa –redes sociales para qué os quiero-, la televisión española daba los magazines de sus principales cadenas, con Mariló, Ana Rosa y Susana al frente. ¿Sabe cuántas conectaron en directo con sus corresponsales en Roma para contar la noticia bomba…? Si no conté mal, cero patatero.
Aquí somos rápidos y ágiles en trasladar a la antena sucesos de medio pelo y juicios de pantojos, pero incapaces de tener reflejos para retransmitir desde Roma o San Pedro, lugares que no andan ubicados al otro lado del mundo o en una selva amazónica donde no llega la señal del satélite o una triste red wifi.Antaño TVE daba sobradamente sopas con hondas a la competencia en estos menesteres. Ahora ha seguido siendo referente pero por abandono de sus rivales: si la noticia saltaba en las redacciones a las 11.30 de la mañana, el ‘avance especial informativo’ de La 1 llegó a las 20.30, nueve horas después. En Telecinco su despliegue de cámaras en directo aguardaban ese lunes… el estreno de un Gran hermano que ha arrancado con tortazo de audiencia. Internet y la radio han ganado el pulso a la televisión en esta noticia del año. Mala cosa que la tele no sea el medio de referencia para informarse . Y que le dé igual.

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