martes, 19 de febrero de 2013

Una imagen vale más que mil chistes

Bazar chino a las afueras de Madrid. Sección juguetes, todos apilados a la remanguillé en las estanterías con ese orden tan típico de este tipo de comercios. Una persona busca un pequeño regalo instructivo para un niño de 7 años. Localiza un juguete de madera que le gusta sobre las señales de tráfico. Buena idea: instructivo y educativo a la vez, por aquello de ofrecer conocimientos sobre la seguridad vial... aunque no sobre la ortografía. Eche un vistazo y lea el interior de esa señal de ceda el paso que da grima a los ojos.


   Diario El Mundo de este pasado sábado. Gran foto datada en 2003 de un ex cargo de la Generalitat de Cataluña en una imagen tomada cuando deja su despacho oficial. ¿Ve algo que le llama la atención? No, no se trata de que aparezca la senyera pero que no esté ni se le espere la bandera de España. Fíjese bien en esa ampliación de abajo: si señor, un cuadro con una foto oficial de Jordi Pujol, como las que existen del rey Juan Carlos en los edificios de la Administración del Estado o del presidente Obama, por ejemplo, allí en las oficinas federales delos EE UU. Nunca, hasta ahora, había visto nada igual: ni una solo foto oficial de Griñán, Urkullu o Feijoo en una sede de sus respectivos gobiernos autónomos. La catetada soberanista catalana ya marcaba tendencias en ese 2003.



   Y Maribel Verdú, gran ganadora en la pasada gala de los Goya. Esa ceremonia donde una película cubana ganó una estatuilla y nadie, absolutamente nadie, protestó o silbó para mostrar su rechazo a la dictadura castrista. Ni un grito de ¡Cuba libre! o¡ Democracia para Cuba! entre los miles de invitados de lo más granado de nuestro cine. La actriz, aprovechando que el Pisuerga pasaba por su atril, se despachó con un mitin contra un sistema que provoca desahucios y que los ciudadanos sean pobres.
   Nada que objetar si no fuera porque iba vestida de Dior, con joyas de Bulgari, y porque hace apenas dos años la guapísima Verdú fuera contratada por una financiera de hipotecas para rodar un spot y cantar sus alabanzas. Y, para colmo, de una empresa señalada por la Plataforma anti-desahucios por incluir cláusulas tóxicas en sus hipotecas. Y es que hay a quien, visto lo visto, se la resbala tener la viga en el ojo propio.

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