miércoles, 27 de febrero de 2013

Vamos juntos hasta Italia

Molesto porque ningún medio de comunicación nacional o internacional haya solicitado mi opinión sobre las elecciones legislativas celebradas este fin de semana en Italia, me lo tomo con deportividad. Experto en la materia sobre la realidad política-social italiana, no en vano he estado cuatro vacaciones consecutivas visitando el país: una semana en la Toscana, y cinco días de periplo por Roma, Venecia y Sicilia -incluyendo la compra en una gasolinera de un CD de música del país y el alquiler de coches de la marca Fiat o Lancia y de una Vespa-, ha llegado el momento del análisis de estos comicios. Puede tomar nota, le espero tomando ahora notas musicales para profundizar mis conocimientos sobre el país de la bota.
   Primero. En comparación con España, allí el Senado sirve efectivamente para algo, aunque en este caso sea para que las urnas le hayan dado poder de decisión a Berlusconi, con lo que visto lo visto, mejor quedarnos con lo nuestro.
   Segundo. Italia copia a España con 30 años de retraso. Si Calvo-Sotelo el breve se la dio en las urnas con UCD en las elecciones del 28-0 de 1982 tras apenas un año y medio en el poder, en el país transalpino Mario Monti se la ha pegado tambien en apenas dos años al frente del Gobierno al sacar apenas un 9% de los sufragios. Así que va a ser cierto eso de que el poder desgasta.
   Tercero. Poco se puede decir de un país que llevó a su Parlamento a una actriz porno como Cicciolina. Sí, se puede decir algo más: ahora han dado el 25% de los votos a un cómico antisistema llamado Beppe Grillo. Otro cómico que por poco se carga el sistema, llamado Berlusconi, que cada vez se asemeja más a
Hugh Hefner -tanto por su físico como por sus conquistas erótico-festivas-, ha resucitado con un 30% de votos que le sitúan como principal partido de la oposición al ganador Bersani, de centro-izquierda.
   Y cuarto. En un país que cambia de Gobierno como de camisa, toda alianza post-electoral es posible. Clones populistas de Beppe Grillo, por cierto, ya tuvimos en su día por estos lares electorales. Y llegaron incluso a tocar poder en elecciones
europeas y municipales. Otros, ni eso y, afortunadamente, no tuvieron de nuevo acceso a la caja que guarda el dinero ajeno.

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