lunes, 18 de marzo de 2013

Aló, director general

La dimisión de Pablo Carrasco como director general de Canal Sur ha dejado postrada a la autonómica andaluza en una situación similar a la vivida en RTVE con la espantá de Oliart de su presidencia. El escapismo del octogenario exministro abrió un periodo de crisis en la Corporación del que aún no se ha podido recuperar, con una programación que no termina de cuajar, con carpetazos de series y proyectos emblemáticos y con una financiación que hace aguas por todas partes. Además, el nuevo Gobierno del PP modificó en 2012 el sistema de elección/nombramiento del mandamás de RTVE con el respaldo del Congreso pero con el rechazo –más que frontal- de la oposición.
   En Canal Sur, cuarto y mitad pero con un par de años de retraso. Carrasco hace las maletas y deja un entuerto prácticamente clónico. La programación low cost no carbura como debería, las cuentas son de un color rojo achicharrante y el gobierno bipartito PSOE-IU no descarta cambiar la ley para que el nuevo jefazo salga bendecido del Parlamento de Sevilla sin tener que contar con el –de momento- indispensable beneplácito del PP. Un legislo en caliente y ríase la gente, vaya. Para terminar de dibujar un panorama gris tirando a negro, los sindicatos de la tele autonómica andan a la gresca con la dirección a cuenta de los recortes de sueldos previstos y asuntos varios. Como siempre, ya lo ve, los representes sindicales echando un capote en momentos de turbulencias del referente audiovisual andaluz.
   Todo es posible en Granada con IU como socio de Gobierno y, por supuesto, también en Canal Sur. La coalición de izquierdas que alaba al fallecido Hugo Chávez y su régimen venezolano, para empezar, debería repasar las hemerotecas y rememorar cómo el presentador de Aló presidente cerró la privada RCTV–tras 53 años emitiendo- al tratarse del único medio televisivo que no le bailaba el agua. Una jugada siniestra que está a punto de repetir su delfín con Globovisión por aquello de callar al que te canta las cuarenta en los informativos. Así que lo mejor para Canal Sur es que IU toque pocos palos y meta aún menos la mano en esta crisis abierta por la salida de Carrasco. Cuanto menos, mejor.
   A todo esto no le quepa duda de que Carrasco ha sido el mejor director que ha tenido Canal Sur, aunque también es cierto que sus predecesores no dejaron precisamente alto el listón. Su legado habría sido más brillante –seguro- si no hubiera tenido que gestionar la miseria de las vacas flacas. Camino de Villadiego, el ex no ha despejado la duda sobre qué porcentaje de su adiós va ligado a su bajada de sueldo y cuál a un panorama que pinta medidas traumáticas para cuadrar un déficit crónico e inasumible en tiempo de crisis.

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