domingo, 17 de marzo de 2013

Dormir y soñar

La publicidad es un trozo de nuestra historia a la que prestamos apenas atencion. Pero está ahí. Una foto fija de un tiempo que pasó cuando se abren revistas y periódicos guardados en algún rincón de casa.También cuando se descubre una vieja cinta de VHS donde se grabó una película con los cortes para anuncios de rigor. Hoy traemos una publicidad del pasado y una tan reciente como de este mismo mes. En las dos aparecen hombres durmiendo, aunque cualquier parecido entre ambas es como comparar el torrente de voz de Plácido Domingo con el de Leonardo Dantés.
  La de 1975 corresponde a una página de publicidad de Renfe para vender su servicio de literas. Una tarifa de 295 pesetas -1,75 euros aproximandaente- más el precio del billete de segunda. Toman como ejemplo un viaje a Cádiz en el ya desaparecido expreso Costa de la Luz, un tren que partía de Tacita de plata a las 22.00 horas y que llegaba -retraso mediante- a Madrid-Atocha a eso de las 8.00 de la mañana. Casi 10 horas de viaje para cubrir poco más de 600 kilómetros de travesía. Como para unas prisas. Con unas literas donde la comodidad ni estaba ni se la esperaba, aunque todo un lujo asiático en comparación con los asientos de segunda clase donde cruzar las piernas y no dar una patada al de enfrente era misión imposible. Eso sí, el expreso tenía todo el encanto del que carece ahora el Alvia Madrid-Cádiz, con una duración del viaje que anda por las cuatro horas. Y le juro que la distancia entre ambas ciudades sigue siendo la misma casi 40 años después.
   La otra imagen aparece publicada este mes en la revista gratuita Shangay. Un anuncio de la marca de colchones Flex con dos hombres durmiendo abrazados. La normalidad hecha publicidad en la revista gay de referencia donde, por cierto, su director critica abiertamente a Pedro Almodóvar por no haber dedicado un sólo euro a promocionar en Shangay ni en ningún medio del ramo su última y lamentable película Los amantes pasajeros.
   Entre ambas, 38 años de diferencia y una distancia vital de más de 600 kilómetros en la España de dos siglos diferentes.

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