lunes, 11 de marzo de 2013

Piscinas sin agua

Cuando el triste panorama televisivo español parecía haber tocado el fondo de la piscina, nos topamos con Splash en Antena 3. De regalo, va el ínclito José Luis Moreno y anuncia, por sorpresa y sorprendentemente, su proyecto para la puesta en marcha de una televisión de ámbito estatal. Dicen por ahí que Moreno podría ser el salvador de una Intereconomía cuyos gatos parecen haberse ahogado en siete vidas. El masoquismo del espectador sigue intacto: en febrero pasado batimos otra vez la plusmarca nacional de consumo diario de televisión –mejor ni les digo el dato en minutos, pero hágase a la idea de que vamos camino de las 5 horas por persona y día- y 4,4 millones de personas vieron el estreno del programa acuático-ridículo de Antena 3. Al menos, uno se queda con el triste consuelo de que da más glamour observar a Falete en bañador que a cualquier tatuado de Gran hermano bajo el edredón.
   Con Telecinco y Antena 3 preparando sus respectivas coberturas del motor, donde la suerte de los españoles sobre cuatro y dos ruedas inclinará previsiblemente la balanza de las audiencias esta próxima primavera, TVE continúa sin dar un salto con ángel que levante al menos las audiencias de sus telediarios. El nuevo programa de Ana García Lozano está siendo un planchazo y la audiencia se hunde: Tenemos que hablar y +Gente de la Igartiburu son el duopolio perfecto para las privadas y para que el TD2 no logre levantar cabeza. Entre ambos suman apenas un millón de de espectadores. Mientras, las ofertas en la misma franja de Antena y Telecinco rascan en conjunto los 8 millones de audiencia sin problemas. Y, claro, los informativos de Matías y Piqueras pegan bombazos en los audímetros y mojan la oreja del share a López y Jaumandreu, para que La Primera sea La Tercera y con el agua al cuello.
   Como despedida y cierre, sobredosis de programa de humor –negro, por supuesto- a cargo de los sindicatos de la RTVA, unos que siguen pretendiendo vivir en un país que no pertenece a la vía láctea. Con una EPA que ronda los 6 millones de parados –repetimos: 6 millones -, estos van y se quejan, hacen consultas, huelgas, movilizaciones y similares porque en Canal Sur “nos han quitado la ayuda escolar, las comidas, los seguros, buena parte de la antigüedad, días de asuntos propios, de vacaciones, de permisos, han congelado los planes de pensiones….”. Y lo pregonan sabiendo los durísimos ERE que están atravesando en otras autonómicas con miles de despidos. Y con la RTVA avanzando que en 2012 registró un déficit de 38,9 millones euros. Hay quienes quieren que siga la fiesta chapoteando en un spa televisivo en crisis. A costa de los contribuyentes, faltaría más, y aunque en la piscina no haya ni rastro de agua.

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