lunes, 17 de junio de 2013

Los segundos llegan primero


Alaska, esa cantante que sigue viviendo a costa del vinilo Ni tu ni nadie que sacó hace 30 años, se ha convertido en el nuevo personaje de moda fabricado por la televisión. Por aquello de que la crisis agrava todo lo malo, la sobredosis de Alaska trae adosada a su pareja, Mario Vaquerizo. El programa que enfoca la banalidad semiadolescente de sus vidas en el canal MTV tiene éxito, qué le vamos a hacer. Lo peor es que les ha catapultado como estrellas invitadas de otros espacios de televisión, protagonizan campañas de publicidad, actos promocionales y aparecen hasta en la sopa al abrir cualquier revista. Alaska y Mario –o la inefable Carmen Lomana- han convertido en imprescindible a Belén Esteban, porque uno prefiere el original a la copia y defiende aquello de lo malo conocido. A pesar de la crisis, las televisiones siguen soltando gustosos talones al portador a personajes banales de medio pelo que surten el pan y circo de buena parte de las parrillas de los operadores privados. Al menos, el dinero no sale de lo que queda de contribuyentes.
   Vaya por delante que, con matices, aquí tiene a un defensor de la televisión pública. Eso sí, tras la invención de la rueda o la imprenta nunca podré situarla –por mucho que me pueda enamorar-, entre los más destacados avances de la historia de la Humanidad o como el sostén de la esencia de la democracia moderna. Tras el cerrojazo de la cadena estatal ERT de Grecia los hay que se han pasado de frenada. “Un pueblo difícilmente puede alcanzar su plenitud democrática –explica un profesor universitario catalán que se supone experto audiovisual- sin contar con una televisión pública”, mientras que una trabajadora de TVE proclama que “los griegos se han quedado huérfanos de ese derecho fundamental: tener una radiotelevisión pública”. Sepa que en EEUU, cuna de la democracia, cuentan con una tele pública residual y allí los operadores privados fabrican la mejor televisión del mundo, con unas series que desbancan desde hace años al cine como auténtico séptimo arte del siglo XXI.
   Con la TV3 anunciando un ERE para despedir al 12% del personal, en la TVE-1 que negocia su convenio colectivo se sigue impaciente la llegada de un ERP –Expediente de Regulación de Programas- que se aplique a su desastrosa franja de tarde, esa que penaliza una barbaridad a la audiencia del Telediario-2. Porque no es de recibo comprobar, con los datos de los audímetros en la mano, cómo los documentales de animales de La 2 superan en cuota de pantalla y miles de espectadores al magazine ochentero de Ana García Lozano -por fin retirado de la parrilla desde hoy-, el concurso fallido de Letris o un Corazón que no carbura. La 2 vespertina es La 1ª en audiencia. El segundo gana en la televisión pública de referencia. Curioso.

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