martes, 25 de junio de 2013

Prensa, de las exclusivas a las promociones exclusivas


Qué le voy a decir sobre la crisis del Periodismo y la prensa escrita que no sepa. De momento nadie se ha planteado dictaminar como especie en vías de extinción a quienes se acercan al kiosko a comprar un periódico en papel de toda la vida. Pero no lo descarte del todo. Siempre me impresionó cuando, hace apenas unos años, fui de visita a la Universidad Rey Juan Carlos y comprobé cómo los alumnos de Periodismo -y el resto- tenían las cabeceras de los principales periódicos gratis en los acceso de unos de sus edificios. De la impresión al chasco: era por la tarde y los paquetes de periódicos parecían recién abiertos. Mi acompañante, profesor de Periodismo, se lamentaba:"Ahí están gratis pero casi nadie se acerca para cogerlos. No les interesan". Y hablo del año 2006, cuando las tablets y los smartphones para acceder a los kioskos de prensa digital aún andaban en pañales o en el paritorio.


    La prensa sigue en crisis, la peor de su historia, con un marketing de ventas anclado aún en el siglo XX. Con El Mundo barruntando la hipótesis de cobrar por acceder a su web a la vuelta del verano, la prensa escrita española está sacando de la miseria y relanzando las ventas, visto lo visto, a los fabricantes de relojes y gafas. Llevamos dos años con promociones de ambos productos, sin cartillas ni cupones mediante, en prácticamente casi todas las cabeceras. Hubo un tiempo en el que el diario El Mundo se chuleaba de no sacar promociones que no tuvieran su vertiente cultural; aquello duró bien poco. El Mundo, ABC y El País, los tres referentes de la prensa patria, coinciden esta primavera verano en ofrecer a los lectores promociones de relojes, con precios entre los 7 y los 10 euros. El País -quién te ha visto y quién te ve- también lleva un año con sartenes, cuberterías, exprimidores, batidoras y sandwicheras a cuestas. Pero quien es experto en la materia en esto de las promociones más curiosas es, sin duda alguna, La Razón, rotativo que años ha llegó a regalar croasanes al adquirir un ejemplar. Ahora tiene en marcha una cartilla para obtener un masajeador de pies. A este paso, pronto llegarán los juguetes sexuales en cupones y cartillas. Ya verá. Y disfrutará.
   PD. Según cuentan, las mejores promociones son las que han ofertado ABC y El País de carros de la compra de Carrefour e Hipercor durante este último año.

lunes, 24 de junio de 2013

Marxismo al poder

Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, dijo para la historia el genial Groucho Marx en una sentencia que sigue vigente. Si no, que pregunten en los despachos con moqueta de muchas televisiones. Por ejemplo, en Mediaset/Telecinco, la cadena vencedora sin discusión de la temporada televisiva 12/13 que baja la persiana este próximo domingo. Una temporada más de transición a la espera de que el fin de la crisis, nuevos talentos o lo que sea den la vuelta como un calcetín a una industria televisiva española que no pasa precisamente por su edad de oro. Pero volvamos a lo de Groucho y el operador privado. En el verano de 2007, su jefe máximo –que sigue siendo el mismo
por lo siglos de los siglos- Paolo Vasile, contaba en la prensa que su cadena “ha sido expulsada de las retransmisiones deportivas” y que “en cualquier caso, en Telecinco es fácil vivir sin deporte, porque en realidad nunca lo hemos tenido”.
   Pues bien, tome nota de los principales derechos deportivos acaparados con talonario de por medio por Mediaset desde que Vasile presentó sus principios anti-deporte: Mundial de Fútbol 2010 y 2014, Eurocopa 2012, Mundial de Motos 2013, dos últimas Copas Confederaciones, Roland Garros 2013, Eurobasket 2013 y 2015, Mundial de Basket 2014, Europeo sub21 de Fútbol 2013, surtido de partidos de la copa del Rey de fútbol, los de la selección, Liga Europa… a este paso sólo queda fuera de la parrilla deportiva el Trofeo Carranza o, ya puestos, pujar por los derechos televisivos de la Vuelta ciclista a Gibraltar. Las hemerotecas demuestran que el pensamiento marxista –el de los hermanos, ojo - sigue vivo. En televisión, recuerde que uno puede despedir a un presentador estrella con shares destemplados y luego ficharlo para santificarlo. Ahí tiene a la Campos. 
   Vaya por delante que creo necesaria la existencia de un Consejo Audiovisual. Pero uno estatal al margen de las cuotas políticas, no uno en cada esquina y que baila la partitura del gobierno de turno. La crisis sólo deja en pie de momento a los de Cataluña y Andalucía, quizá porque son –no lo ponga en duda- las dos autonomías con las cuentas públicas más saneadas y que arrojan superávit. El andaluz ha celebrado unas jornadas cuyo titular de elaboración propia es bastante elocuente: “Las autoridades reguladoras del Mediterráneo ultiman en Sevilla los indicadores para evaluar avances en igualdad e identificar estereotipos sexistas en los contenidos y publicidad de radio y televisión”. Y van y traen para abordar el asunto de rabiosa actualidad a representantes de consejos audiovisuales de países a la vanguardia en la defensa de la igualdad y los derechos de la mujer, como Marruecos, Mauritania y Albania. Por supuesto, también representantes andaluces y catalanes. Sólo faltaban los hermanos Marx para dar seriedad a la cita.

lunes, 17 de junio de 2013

Los segundos llegan primero


Alaska, esa cantante que sigue viviendo a costa del vinilo Ni tu ni nadie que sacó hace 30 años, se ha convertido en el nuevo personaje de moda fabricado por la televisión. Por aquello de que la crisis agrava todo lo malo, la sobredosis de Alaska trae adosada a su pareja, Mario Vaquerizo. El programa que enfoca la banalidad semiadolescente de sus vidas en el canal MTV tiene éxito, qué le vamos a hacer. Lo peor es que les ha catapultado como estrellas invitadas de otros espacios de televisión, protagonizan campañas de publicidad, actos promocionales y aparecen hasta en la sopa al abrir cualquier revista. Alaska y Mario –o la inefable Carmen Lomana- han convertido en imprescindible a Belén Esteban, porque uno prefiere el original a la copia y defiende aquello de lo malo conocido. A pesar de la crisis, las televisiones siguen soltando gustosos talones al portador a personajes banales de medio pelo que surten el pan y circo de buena parte de las parrillas de los operadores privados. Al menos, el dinero no sale de lo que queda de contribuyentes.
   Vaya por delante que, con matices, aquí tiene a un defensor de la televisión pública. Eso sí, tras la invención de la rueda o la imprenta nunca podré situarla –por mucho que me pueda enamorar-, entre los más destacados avances de la historia de la Humanidad o como el sostén de la esencia de la democracia moderna. Tras el cerrojazo de la cadena estatal ERT de Grecia los hay que se han pasado de frenada. “Un pueblo difícilmente puede alcanzar su plenitud democrática –explica un profesor universitario catalán que se supone experto audiovisual- sin contar con una televisión pública”, mientras que una trabajadora de TVE proclama que “los griegos se han quedado huérfanos de ese derecho fundamental: tener una radiotelevisión pública”. Sepa que en EEUU, cuna de la democracia, cuentan con una tele pública residual y allí los operadores privados fabrican la mejor televisión del mundo, con unas series que desbancan desde hace años al cine como auténtico séptimo arte del siglo XXI.
   Con la TV3 anunciando un ERE para despedir al 12% del personal, en la TVE-1 que negocia su convenio colectivo se sigue impaciente la llegada de un ERP –Expediente de Regulación de Programas- que se aplique a su desastrosa franja de tarde, esa que penaliza una barbaridad a la audiencia del Telediario-2. Porque no es de recibo comprobar, con los datos de los audímetros en la mano, cómo los documentales de animales de La 2 superan en cuota de pantalla y miles de espectadores al magazine ochentero de Ana García Lozano -por fin retirado de la parrilla desde hoy-, el concurso fallido de Letris o un Corazón que no carbura. La 2 vespertina es La 1ª en audiencia. El segundo gana en la televisión pública de referencia. Curioso.

lunes, 10 de junio de 2013

Orquestas desafinadas

No hay nada tan injusto como que te den un premio periodístico que no te mereces y que, de paso, suponga una burla a la inteligencia y un desprecio para quien sí ha hecho méritos de sobra para lograrlo. Pasa en todos lados. Ahí tienen a Hugo Chávez, el fallecido caudillo de Venezuela, presentador de Aló, presidente y que durante años se encargó de cerrar televisiones porque no le bailaban el agua o impedir el trabajo de la prensa libre. El líder revolucionario de paripé acaba de ser distinguido con el premio nacional de periodismo de Venezuela “por el impulso que dio –según el jurado- a los medios públicos y populares del país durante su gestión de gobierno”. Y tan panchos. Pero para nota que en Australia hayan distinguido como mejor pinchadiscos de radio a Michael Christian. ¿Qué este quién es? Pues el locutor que gastó meses atrás una broma a una enfermera británica, haciéndose pasar por el príncipe Carlos, para que le informaran del embarazo de la duquesa de Cambridge. Un par de días más tarde, revelada ya la guasa por medio mundo, la sanitaria Jacintha Saldahna no aguantó la presión y se suicidó. Al menos, en Australia el ministro de las telecomunicaciones, Stephen Conroy, ha salido a la palestra para comentar que el galardón para el locutor de marras “es de mal gusto”.
   Aquí, el ministro de Industria, Energía y Turismo –encargado de lo audiovisual, por raro que parezca-, ha aprovechado su paso por una privada –el plató de Ana Rosa- para lanzar una puya a las autonómicas: “Más importante es –ha contado José Manuel Soria- garantizar la nutrición de los niños que seguir teniendo una televisión autonómica”. Curiosas declaraciones teniendo en cuenta los miles de miles de millones de euros que viene costando al contribuyente desde el lejano 1956 la existencia de TVE. En el eterno debate sobre el futuro de las televisiones públicas no hace falta tirar de demagogia y sí de verdaderos planes de futuro que arreglen los desaguisados cometidos por unos y otros, no durante los últimos años sino durante las últimas décadas. No vale que el barco tenga una vía de agua y, en vez de trabajar codo con codo para taparla, los responsables directos –dirección y representantes de los trabajadores- suban a la cubierta y discutan acalorada, mediática y exclusivamente sobre las nóminas, dietas y complementos salariales mientras piden un informe sobre el seguro de accidentes de la nave para ver qué cubre. Las malas orquestas, para el Titanic.
   Despedida y cierre hoy para el papel jugado por las principales cadenas de televisión turcas días atrás durante las revueltas. Con el país incendiado de protestas, las teles pasaron olímpicamente del asunto para emitir documentales de pingüinos y programas sobre talleres de manualidades. Ni Goebbels en un día pletórico lo mejora.

lunes, 3 de junio de 2013

Sobredosis de pesadillas

   Cataluña, con sus cuentas públicas a lo Chipre, dedica este año 225 millones de euros del ala a su radiotelevisión pública. Con unos ingresos por publicidad que con sudor llegan a los 60 millones, eso sí que es un déficit asimétrico en toda regla. Para el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el juguete audiovisual no se toca porque es “un instrumento de país”. Canal Sur mira de reojo a sus compañeros catalanes tras las sacudidas sísmico-laborales registradas en Canal Nou, Telemadrid o la tele asturiana. Menos mal que para defender los derechos de sus trabajadores, la RTVA cuenta con unos sindicatos bregados en mil batallas, con unos liberados sindicales nombrados en algún caso lacerante casi casi desde el primer día que cruzaron la puerta para firmar el contrato. Y ha pasado cerca de un cuarto de siglo desde aquello. Ahí siguen, ahora peleando un convenio colectivo con un acuerdo que –si llega– será toda una pesadilla. El ex defensor del Pueblo Chamizo, a su lado y sus 17 años en el sillón, ha sido un becario en prácticas con contrato precario. 

Para pesadilla de las buenas, la del chef Alberto Chicote en La Sexta. El menú televisivo que sirve, y que esta semana ha batido su récord de audiencia gracias a un restaurante nada aconsejable del centro de Madrid, es un ejemplo a imitar de un programa bien hecho y de un espectáculo en toda regla. Pesadilla en la cocina no da gato por liebre al comensal, con un guión que avanza como una novela: presentación, nudo y desenlace. El show de los jueves noche es de lo mejorcito que ofrece la televisión de saldo que ha anclado la crisis en las parrillas de las grandes cadenas. Y tiene pinta de que en su producción los gastos son de andar por casa gracias al tirón ante las cámaras de Chicote. No sé cómo Telecinco no se plantea para el próximo Gran hermano ficharlo y meterlo en la casa para que cocine a los concursantes menos lúcidos de la televisión mundial.   Despedida y cierre con el mejor programa de humor de TVE: su Consejo de Informativos, un colectivo garante del buen periodismo, la independencia y la pluralidad… aunque sus críticas siempre soplen sistemáticamente en la misma dirección. No se pierdan en su página web la colección de fotografías con la dan la bienvenida para solaz de los internautas: Pepa Bueno –ahora en la SER–, David Cantero –en Telecinco–, mucho Fran Llorente –exjefe de los informativos de TVE- y, por supuesto, Ana Pastor –con nuevo programa desde anoche en La Sexta–. El buen periodismo, y más entre quienes creen haberlo inventado, también debería ir pegado a la actualidad porque, ya lo sabe, no hay nada más antiguo en esta vida como el periódico de ayer.