lunes, 30 de junio de 2014

Goebbels pide pasaporte venezolano

Olvídese de todo lo que haya escuchado sobre propaganda y manipulación desde los medios de comunicación. Aparque cualquier atisbo de vergüenza ajena. Destierre la ética periodística. Y traiga a la memoria a Goebbels, el jerarca nazi ministro de Propaganda con Hitler.  Porque los Premios Pulitzer o el Príncipe de Asturias de Comunicación tienen un serio competidor: los premios de Periodismo que concede el gobierno de Venezuela. Póngase cómodo que comenzamos.
   El acto de entrega de estos galardones acaba de celebrarse allá en Caracas bajo la presidencia de Nicolás Maduro, el sucesor de Hugo Chávez al frente de la nación sudamericana. Entre la treintena de galardonados pista para el artista: general Miguel Rodríguez, a la sazón ministro de Interior. Para él ha sido el reconocimiento especial por su información sobre los disturbios que vivió el país este año en las calles y que costaron la vida a decenas de personas. Nada de "la verdad os hará libres" o "no dejes que la verdad te estropee una buena noticia". El general ha desvelado el secreto de su éxito y los pilares en los que se basa cuando afronta la tarea de comunicar: "Los diez mandamientos, las palabras de mi mamá y el código de honor del cadete". Un máquina el señor ministro.
  En Venezuela, donde según los sindicatos de periodistas los ataques contra informadores en los disturbios callejeros de este año han quedado impunes, estas centrales cifran que tras un 65% de estas agresiones a plumillas han estado militares o policías.
  En el palmarés de los premios periodísticos venezolanos, reconocimiento para el periódico crítico con el Gobierno pero que -oh, casualidad- dejó de serlo meses atrás cuando fue comprado por un empresario testaferro del ejecutivo. Otro reconocimiento para un periodista que "desmontó la manipulación de un medio privado regional que reprodujo información tergiversada desde el extranjero". Vaya por Dios. Pero no se vaya que aún hay más y viene lo mejor.
   Otro premio gubernamental para el presidente Maduro por su labor en twiter, galardón que ya recibió Hugo Chávez, ese paradigma y guía de la libertad de expresión.Y, lo mejor, la categoría de estos premios denominada Conjura mediática, con un ganador claro por goleada: la CNN estadounidense por partida doble. Uno  de los galardones que han recaído en la CNN se llama Terrorista mediático -sí, sí, como lee- y ha tenido otro afortunado receptor. En este caso afortunada, ya que ha sido la corresponsal venezolana del diario español ABC.
  A la vista de la nómina de premiados, el Club de la Comedia ha anunciado la preparación y presentación inmediata de una querella criminal contra el gobierno venezolano. Por competencia desleal, claro.

lunes, 2 de junio de 2014

La prensa de papel no abdica

Sí, soy un adicto a la prensa en papel, lo admito. Seguramente porque a los 46 años uno no quiere dejar a su pareja de toda la vida. Por eso no deja de extrañarme que hoy, con motivo de la abdicación del rey, tres periódicos de tirada nacional -que se sepa- hayan sacado a la calle, a los kioscos, unas ediciones especiales.
   Esta es la portada de El Mundo luciendo en el kiosco de la plaza de Callao de Madrid a las 16.00 horas de esta tarde calurosa en la capital de España. Ha sido el que ha dado primero. El País anuncia su llegada a los puntos de venta para las 17.00 horas y La Razón  no ofrece información de su aterrizaje a pie de calle. Obviamente, los únicos cuatro periódicos de tirada nacional que aún perviven a la durísima crisis y a la abisal caída de la publicidad, ofertan ya estas ediciones especiales en sus páginas web a través de las plataformas de Orbyt y Kioskoymás. Llama la atención que el monárquico Abc no se haya arriesgado a plantarse en los kioscos como sus competidores y se centre únicamente en su edición digital.
  La prensa en papel, dicen, no tiene futuro y morirá de inanición. Este que escribe -gran y reputado experto como pronosticador del pasado- niega la mayor y opina que este muerto está muy vivo. Que se venda más choped pork que jamón de bellota no significa que el segundo tenga sus días contados. Aplique lo mismo a la prensa en papel y ganará.