sábado, 3 de enero de 2015

Carta a mi tío Fernando, con permiso de mi padre

Querido tío Fernando. Te escribo desde Madrid tras haber pasado unos días de estas navidades en nuestro Puerto de Santa María, así, sin ese El que no me va mucho, para qué te voy a engañar. Oye, desde que te fuiste por tabaco la ciudad está que se sale. Nada más bajarme del Vaporcito anduve bajo la sombra de las palmeras por Micaela Aramburu, donde hay un pavimento nuevo que mismamente pasa por dieciochesco del tiempo que parece que ha transcurrido desde que lo instalaron. Dudé entre desayunar en el Cafetín o el Rempujo, pero al final me decidí por un cafelito en el Burguer King que se ha abierto junto al muelle comercial. Bueno, de muelle y comercio tiene poco. No sé si te he dicho que la Autoridad Portuaria, esa que clausura chiringuitos de tradición por la Puntilla, ha dado el visto bueno a este local de fast food...Eso sí que es visión de futuro y apostar por lo portuense, no me digas que no.
   Quise acercarme por la Lonja, pero por eso de que se va a ir a Jerez mejor espero a que salga en el Libro Guinnes de los récords como única población pesquera del mundo que tiene su lonja en una ciudad de secano. Volví luego al hotel para echar la siesta. Esta vez no optamos por el Caballo Blanco o el Duques de Medinaceli, sino que preferimos hacer la reserva en el Hotel Santa María.Oye, una tranquilidad....no se oía a los de las otras habitaciones y el hotel estuvo tranquilo, tranquilo durante estos días de vacaciones. Por la tarde paseamos por ese gran comercio local del centro del Puerto, donde Beluca está que sale y Talgo Boutique planeando ampliar el negocio. Tras comprar El Puerto Información en Babel compré una cosa para la bici en Motocar y brujuleé por la calle Larga para comprobar que la valla que rodea el palacio de Wythussensen ese va camino de ser declarada Bien Turístico Nacional por su longevidad.
   Paseando por las calles vi la gran mejora económica de una ciudad olímpica, pues la gran mayoría de los portuenses va en chándal de aquí para allá. Me extasié una vez más con la fastuosidad y belleza de las casas palacio, cada cual con mejor conservación que la anterior en un casco histórico repleto de gente y sin ningún edificio derruido que forme un solar donde se junten los escombros. Se nota que seguimos siendo un referente como ciudad turística, ¿verdad? Entre la ruta de la tapa y los megáfonos con villancicos hemos creado un sello turístico propio, al que hay que sumar el logotipo tan precioso diseñado por un ucraniano o algo así que ya está haciendo sombra al toro de Osborne como icono mundial. Tras pasarme por Terry y constatar que su pujanza sigue en pie, caminé por esa gran belleza de Parque de la Victoria, donde sus lagunas de agua pluvial son todo un hito de las reformas urbanísticas de Andalucía.
    Que buen rato eché también en ese Casino de la Bahía de Cádiz que vive una segunda juventud por su clase, glamour y tronío. El tiempo se me echó encima y tuve que dejar mi ciudad sin tiempo de ver la programación de Telepuerto. Al menos con el orgullo de que todo va para adelante y viento en popa, caso de Suvipuerto, la única empresa municipal con pérdidas, y si no que se lo digan a Impulsa y El Puerto Global, dos sociedades que arrojan beneficios desde su creación.
   Adiós, Fernando. Me subo al autobús de regreso a Madrid en la dársena 2 de nuestra flamante estación de autobuses. Por cierto, iba a ir a visitarte pero tendrá que ser otro día porque el Ayuntamiento ha empezado hace un par de días unas obras frente a la glorieta del cementerio. Pero tiene pinta de que van a ser una obras express por la rapidez en su terminación, como las de la variante de Rota a la altura del Restaurante Bar Jamón. Apúntate que esta ciudad, por encima de todo, lo que necesita imperiosamente son parking subterráneos. Y una cosa más: a pesar de todo -por ejemplo que empecemos las obras engorrosas en las calles siempre que viene junio y los turistas, o que hagamos una pasarela hacia ninguna parte-me sigo sintiendo portuense. Para algo nací un 1 de enero de 1968 en el Hospital San Juan de Dios de Micaela Aramburu, tan buen edificio que cuando se caiga no le hará daño a nadie y sí compañía a la cofradía de Pescadores que tiene a su vera. Te quiere, como siempre, el coñazo de tu sobrino Ignacio.
PD. Por cierto, muy rica la Tarta Típica del Puerto que compré en la plaza de la Iglesia embelesado con lo bien que ha quedado la Prioral tras las obras de rehabilitación a la que ha sido sometida estos años. Y un detallazo que la zona naranja de las playas no esté activada en navidades, con la de turismo que se agolpa desde Valdelagrana a El Manantial.
-Dedicado a mi padre, Manuel Gago García, más portuense que tomarse un Cacao Pico paseando por el Parque camino del Bar Central y con el carné del Racing en el bolsillo antes de ir al campo de Eduardo Dato.

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