sábado, 12 de septiembre de 2015

Progreso electrocutado

El hombre pisó el suelo de la luna en 1969. Con una tecnología que ahora parece de la señorita Pepis marcó un hito que va camino de cumplir los 50 años. El siglo XX entró empaquetando por obsoleto lo analógico para abrir la senda digital. En 2007 Apple sacaba su primer IPhone, un teléfono inteligente con internet para conectarse al mundo metiendo la mano en el bolsillo. En 2015 la tecnología del hombre ha sido incapaz de enterrar los coches de gasolina y democratizar el mundo con una expansión de los vehículos eléctricos 100%. ¿O no?
   En 1990 el estado de California promulgó una ley de cero emisiones para los coches que se implantaría con un calendario a plazos. Para empezar, los fabricantes debían vender al finalizar esa década el 2% de sus automóviles con esas cero emisiones. Dicho y hecho, la industria de las cuatro ruedas empezó a sacar modelos 100 % con series limitadas de sus cadenas de montaje.
   El gigante General Motors comenzó a  vender en sus concesionarios del estado del sol su GM EV1 (Electric Vehicle 1). Como el tope para todos los fabricantes era ese 2% envió a la calle entre 1996 y 1999 apenas 1.200 unidades. Eso sí, en fórmula de leasing: sus conductores no se lo quedaban en propiedad sino que lo alquilaban, Con una autonomía limitada a menos de 200 kilómetros, esos GM EV1 se recargaban bien en sus casas o en unos 300 postes que la multinacional colocó en puntos estratégicos próximos a los domicilios de esos 1.200 pioneros sin saberlo. El coche funcionaba. Iba como la seda. Sus dueños se sentían únicos y parte del progreso...
   Hasta que las presiones políticas desde Washington y el lobby comandado por las petroleras echó aquel sueño del paraíso. Primero, cambiando de arriba a abajo aquella ley de 1990 antes de que cumpliera 10 años de vida: ahora nada de cuotas y había que vender coches de cero emisiones sólo para cubrir la demanda que existiera. Y, claro, la industria no se movió para que el público pidiera coches eléctricos sino más bien trabajó en la dirección contraria. Además, intentó embaucar con que el progreso era la pila de hidrógeno -mucho más cara- y que suponía tener que ir sí o sí a estaciones de servicio para cargar el coche. Unas estaciones que, por supuesto, eran las de las petroleras una vez que hipotéticamente aquello fuera adelante y el petróleo cayera en retirada para mover los vehículos.
  ¿Y qué ocurrió con aquellos 1.200 GM EV1 y sus orgullosos propietarios. Sencillo: General Motors les exigió su devolución, el fin de leasing y la imposibilidad de comprarlos. ¿Y a dónde fueron a parar aquellos coches revolucionarios 100% eléctricos que no consumían gasolina ni gasoil? Al desguace, triturados. Ahí los tiene en la foto apilados en un cementerio de coches. Todos. Todos excepto un par de ellos que lucen en dos museos de automoción. Uno de ellos sin motor -retirado por GM antes de su entrega- y el otro con su motor eléctrico al Instituto Smithsonian de Washington, donde obligan a que los coches que se donen estén en perfectas condiciones para salir a la calle y circular.
  De este intento fallido del coche eléctrico popular han pasado 15 años. Hoy en día, quitando los que fabrica Tesla Motors, la cosa es bastante patética y los consumidores se tienen que conformar con los híbridos de motores de gasolina y eléctricos. ¿Hasta cuando? Nadie lo sabe con certeza. Hay quien sostiene que cuando el coche eléctrico se acerca a la realidad, los países productores de petróleo bajan los precios del barril -como sucede este año- para que los conductores crean que siguen siendo modelos caros y tirar de los gasolina más económicos. Hay hasta quienes entienden que los coches eléctricos e híbridos tienen un diseño feo para que no atraigan a los posibles compradores. En 2015 el hombre ha sido incapaz de dar un pequeño salto, como el de la luna, para dejar atrás los motores de combustión interna y despejar la contaminación de C02 que anima el calentamiento global de la tierra.
PD. Y si le atrae todo esto que acaba de leer, lo suyo es ver el documental ¿Quién mató al coche eléctrico?

No hay comentarios: