jueves, 19 de noviembre de 2015

Expertos en inexperiencia televisiva

Las televisiones autonómicas españolas tienen dos características propias: desde que nació la primera en 1982 -las vasca ETB- y hasta la fecha, no se conoce a ninguna que haya cerrado el ejercicio económico con superávit sino todo lo contrario, y apenas hay registros de que hayan destapado alguna exclusiva sobre corrupción política o un scoop sobre algo medianamente relevante.
Desde que arrancó la crisis allá por 2008, estas televisiones han costado a los españoles alrededor de 6.000 millones de euros vía subvenciones, sin añadir al panorama desolador de sus deudas anuales y los enjuagues que han realizado los diversos gobiernos regionales año tras año para saldar los agujeros contables y evitar bancarrotas. En RTVE, lo mismo pero en formato XXL: tras ponerse el contador a cero de su deuda de 7.500 millones de euros -calderilla- durante la etapa Zapatero, la tele pública de referencia ha seguido a lo suyo que mejor hace: perder dinero. Durante la crisis RTVE ha arrojado casi 500 millones de euros de pérdidas tras recibir subvenciones públicas por valor total de 5.0000 millones de euros. Al mismo tiempo, las privadas de Mediaset y Atresmedia siguen también a lo suyo: lograr beneficios anuales cada vez mayores para sus accionistas y con unas plantillas de talla XS. Es lo que hay.
   Pues bien, como hay quien no quiere ver este panorama de la televisión pública, y por aquello de que no hay nada mejor como intentar repetir errores pasados de cuando nos creíamos ricos, un grupo de profesores universitarios -supuestos expertos en comunicación-, se ha cascado un pomposo informe impulsado desde Podemos y titulado Bases para la renovación del espacio comunicativo valenciano y la restitución del sistema público de Radiotelevisión. Toma ya.
  ¿Y qué dice la cosa? Pues defender la reapertura de la autonómica valenciana RTVV -experta en plantilla inflada y deudas multimillonarias- con 800 empleados -la mitad de los que tuvo- y 142 millones de subvención, una ligera rebaja de lo que costaba ya cuando se cerró en 2013. Y, tómelo en serio, los expertos partidarios de volver a emitir dejan claro que sería "la radiotelevisión pública con la plantilla más reducida de todas las comunidades autónomas que tienen lengua propia". El informe pasa ahora a las Cortes valencianas que tendrá que definir el futuro modelo de la extinta RTVV. Un documento que si quisiera trasplantarse para levantar una televisión privada sería un guión de comedia desde el prólogo hasta el epílogo.Porque una cosa es que las teles públicas no sean precisamente empresas con ánimo de lucro y otra que nazcan ya con ánimo de pérdidas.
  ¿Se acuerda de lo de que las autonómicas son máquinas de generar deudas y no dar exclusivas ni queriendo? Pues recuerde el mantra que guía siempre a los defensores de la televisión pública autonómica cuando no encuentran una justificación a tanta deuda y despilfarro: la televisión vertebra a la comunidad autónoma y aumenta el pluralismo. Y debe ser, porque lleva más de 25 años colando.
   La televisión pública es necesaria pero no multiplicada por 10, con pérdidas que se tripliquen a costa de todos los contribuyentes y  funcionando como plataformas de telegenia para el poder político de turno.

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